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Sin humor ni debates se quedó la televisión privada

Desde la aprobación de la Ley Resorte, en diciembre de 2004, la desaparición de los espacios de opinión y de humor político ha sido progresiva. El cierre de RCTV sentó un precedente: eliminar programas incómodos para el gobierno

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La desaparición de los espacios de opinión y humor político de los canales privados pareciera haber sido definitivamente sentenciada con la salida del aire de Chataing TV, hace dos semanas. Pero esta eliminación progresiva de programas dedicados a mostrar otras aristas de las noticias comenzó en diciembre de 2004, con la entrada en vigencia de la Ley Resorte.

Carlos Correa, director ejecutivo de Espacio Público, señala dos hitos que marcaron la televisión venezolana y que impulsaron la cancelación de este tipo de producciones televisivas. El primero fue la reunión que hubo en 2004 entre Hugo Chávez, Gustavo Cisneros y Jimmy Carter, antes del referéndum revocatorio. El segundo, la salida RCTV de la señal abierta en 2007 y luego del cable en 2010.

El primer programa sacado del aire fue La entrevista, que condujo Marta Colomina en Televen desde 1996 hasta 2005. A este le siguió 30 minutos, de César Miguel Rondón, que desapareció el mismo año de la pantalla de la televisora.

La cancelación de espacios en los canales privados continuó pero en Venevisión. El turno le correspondió al polémico programa 24 horas, conducido por Napoleón Bravo, que había regresado en 2001 tras haber estado fuera del aire por unos meses. El canal de La Colina también canceló después En privado, con Ibéyise Pacheco, y Vox Pópuli, a cargo de Nelson Bocaranda.

A la opinión y el humor político como géneros televisivos les quedó una trinchera: RCTV. Hasta el final de sus operaciones en 2010, la televisora mantuvo al aire La entrevista con Miguel Ángel Rodríguez, Los chismes de la Bicha con Berenice Gómez y, por supuesto, Radio Rochela.

Hoy en día el panorama no es muy distinto. En Globovisión, luego del cambio sufrido en la programación tras la venta del canal, salieron producciones como Aló, ciudadanoBuenas noches y, más recientemente, Shirley. Sin embargo, se estrenaron espacios como Vladimir a la 1 con el periodista Vladimir Villegas y La hora clave, conducido por Macky Arenas y Manuel Felipe Sierra. También Dementes veloces, emitido a las 11:00 pm, que revisa la noticia del día desde el humor.

En VTV la situación es diferente. Según consta en su página web, la televisora oficial transmite por lo menos seis de estos espacios: Con el mazo dando, Cayendo y corriendo, Zurda konducta, Como ustedes pueden ver, Kiosco veraz y Toda Venezuela. Mientras que en Televen se mantienen Diálogo con, de Carlos Croes y José Vicente Hoy, con José Vicente Rangel.


La ausencia de debates. Correa señala que la desaparición de los programas de opinión tiene que ver con la impronta que viene marcada desde el gobierno: no se discute el fondo de los problemas ni la información, sino que se ataca al oponente. 

“Ahora hay menos contraste. Los programas de opinión son elementos importantes del debate en una sociedad democrática. Al haber menos debate, hay menos densidad; incluso en la construcción de las propuestas públicas”, indicó el académico.

Andrés Cañizález, profesor investigador de la Universidad Católica Andrés Bello, considera que la televisión privada se ha quedado sin figuras periodísticas fuertes. "Ese vacío se llenó con profesionales que hacen entrevistas que no buscan mover la agenda de la opinión pública", expresa.

"En la medida en que eso ocurre en la televisión privada, en los canales públicos siguen existiendo programas de opinión política que incluso caricaturizan a los factores opositores, pero eso solo muestra un lado de las cosas", agrega el investigador.

Sin embargo, para Carlos Guzmán, director del Ininco, ninguna de las producciones que quedan en la televisión nacional cabe en la definición del formato de opinión. “Para que un programa pueda ser llamado de opinión lo primero que debe tener es un moderador que confronte. Lo que vemos ahora son simples carteleras que exhiben las bondades del gobierno”, afirma el investigador.


Risas sin política. Los programas cómicos con contenido político también se perdieron de la pantalla. El primero y más recordado fue Radio Rochela, que durante 50 años se ocupó de parodiar a todos los funcionarios de turno. A esa lista se le sumaron este año Misión Emilio y Chataing TV, ambos de Televen.

Muchas han sido las denuncias sobre la presión que ambos espacios sufrían. Incluso se conoció que había una lista de palabras y nombres de funcionarios que no podían ser usados dentro de los chistes. Escasez, devaluación, Diosdado Cabello y Nicolás Maduro eran algunos de los temas vetados.

Tras su salida del aire, Luis Chataing declaró: “Con toda seguridad puedo decir que en este momento, en el país, no existe la menor posibilidad de hacer un programa honestamente libre en sus contenidos. No es posible”.