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“Donde hay humor, ahí tiene que estar Dios”

Nelly Pujols, actríz cómica | Foto: Manuel Sardá

Nelly Pujols, actríz cómica | Foto: Manuel Sardá

La inolvidable intérprete de Flora, Tatatita o Benteveo pide reconciliación en la jornada electoral

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Es como Felipe, el amigo de Mafalda: cuando se le caiga un diente, perderá media personalidad. Quizás para equilibrar, ahora hay algo prodigioso de los cachetes hacia arriba: te mira como una vampiresa de Crepúsculo. “Son lentes de contacto correctivos. Me los puse de color honey (miel), porque si fueran transparentes, ¿cómo los busco después? Esta es la entrevista más informal que me han hecho, me agarraron con un ojo sin pestañas”, se excusa una de las mejores (y más humildes) comediantes de Venezuela, que en 1973 entró a VTV, la de antes, gracias a una imitación de Raquelita Castaños. “Era una carajita, imagínate, yo iba a grabar al canal 8 con medias blancas”.

Nelly Altagracia Pujols pasó a la historia de la televisión por personajes como la solterona Flora (compañera de Hortensia, o sea, Irma Palmieri), Benteveo y Tatatita. Residenciada en “Doralzuela” (Miami) con su actual esposo, Jesús Alberto Cedillo, regresó para asumir el papel de una ricachona a la que se le sale lo “tierrúa” cuando le insinúan el precio de las cosas y también el de la maracucha Mardilia en A Que Te Ríes, el programa de Venevisión torpedeado en su línea de flotación debido a la salida de Rosita. Desde el 18 de octubre, Pujols ofrecerá el monólogo ¿Vieja yo? Vieja mi suegra (tu madre) en Teatrex de El Hatillo.

—A Que Te Ríes es el programa de las bombas sexy. ¿Se siente fuera de lugar?

—Yo me jodí porque ahí si no llego. Nunca he estado en el plan de una vedette. Siempre fui comediante. En El Show de Joselo trabajé muy bien junto a Fedra López, yo como comediante y ella como bomba sexy. No se pega una cosa con otra, a menos que un día aparezca una bomba sexy que sea cómica. Ahí sí que… ¡La torta!

—¿Qué extrañaba de Venezuela?

—Cuando llego aquí me siento como en un domingo grandotote. Estados Unidos es muy bonito, ordenado, seguro y todo lo demás, pero Venezuela tiene algo que no lo tiene otro país: la calidez de la gente, más allá de que estemos medio distanciados o divididos. Nadie puede con lo cariñoso, cortés y buena gente del venezolano.

—¿Qué la hace poner seria?

—No muchas cosas. La gente que te pone una cara y en realidad es otra, la soberbia. Y me pone seria que soy creyente y rezo mucho.

—¿En qué cree?

—Sobre todo, en Dios. A medida que cumplí años me di cuenta de que si le entregas a Dios tus cosas, todo se resuelve. Creo mucho en la Virgen María. Cuando le das humor a una persona no puedes tener en tu cabeza malos sentimientos y el que lo recibe, que está sonriendo, tampoco puede tener algo malo en su mente. Es un momento mágico. Me siento bien, te doy algo y te hago sentir bien también. ¡Ahí tiene que estar Dios!

—¿Qué desea a Venezuela este domingo?

—Reconciliación y paz.