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Un ser humilde desbarata el pedestal de los mitos

La puesta en escena contó con la asesoría de Orlando Arocha | Foto: WILLIAM DUMONT

La puesta en escena contó con la asesoría de Orlando Arocha | Foto: WILLIAM DUMONT

Escrita por Ricardo Nortier, la pieza completa la trilogía Revoluciones por minuto. Dirigido por Carolina Torres, el monólogo es protagonizado por Diana Peñalver 

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La lluvia atraviesa los huecos de su paraguas y cae en su rostro. Pero no logra limpiar el pegoste de tanto andar por el asfalto. En un rincón moribundo de la ciudad, donde hasta las estatuas de los héroes han sido olvidadas, ella despliega el equipaje de su miseria.
“Prohibido el paso a toda persona ajena a esta obra” se lee en un cartel cercano a un pedestal, en el que la figura de un prócer aguarda bajo bolsas negras, entre grafitis y barandas. Hasta ahí llega una mujer: una indigente, una puta, una loca, un pedazo de mierda seca. Esas son las expresiones que el mundo utiliza para referirse a ella. 

Con su vida efímera a cuestas, este personaje comienza a relatarle a la estatua la razón de su existencia, entre el humor y la melancolía; entre música y silencio. Así se presenta al espectador Esperancita, el montaje con el que La Caja de Fósforos inaugura su temporada teatral de 2016. La obra se estrena hoy y estará en cartelera hasta el 20 de febrero, con la dirección de Carolina Torres.

La historia formó parte de la segunda edición de El Piquete, en 2014. Fue seleccionada por el tema: una autopsia a los conflictos sociales que vive el país, representados en un pequeño –por no decir invisible– ser. Esperancita completa junto con Parece que va a temblar (Premio Municipal de Teatro 2008) y Semáforo la trilogía Revoluciones por minuto escrita por Ricardo Nortier.

Con una iluminación casi onírica, entre bolsas de basura, hojas secas y escombros, Esperanza cuenta los miembros de su familia, todos muertos. Recuerda frases que le dijo su mamá, otras que le repetía su abuela. Evoca la última vez que vio a su padre y se ríe de las burlas de la gente. Cuestiona a este héroe –o lo que queda de él– y lo baja de su pedestal para hacerlo partícipe de la locura en la que se ha convertido la realidad.
Entre bailes, ironiza sobre las colas que ahora abundan en el país –momento en que el autor hace un guiño a La cantante calva de Ionesco– y se divierte relatando diálogos imaginarios. Luego llega la tristeza, el momento en el que pareciera pensar que su pobreza no tendrá fin, aunque guarda la esperanza de no pasar más hambre.

Diana Peñalver protagoniza con maestría el monólogo, que también destaca por la puesta en escena. La actriz juega con los tonos de voz y con las posibilidades de su rostro y su cuerpo para darle matices al personaje. “Es ese ser que representa la esperanza de poder rescatar tantas cosas de las que carecemos hoy en día”, señala la directora.
 
Palabras necesarias. Ricardo Nortier recuerda que el texto lo escribió hace casi una década y que tomó forma en la escena porque el momento lo requería. “Era una obra que tenía como una joyita esperando la oportunidad de que se viera. Creo que las circunstancias llevaron a Carolina y a Diana a afrontar este reto para hablarnos un poco de ese venezolano desesperanzado de nuestro día a día que ha perdido su conexión con el mito del héroe que lo guía”, afirma.
El autor señala que Esperancita explora la necesidad de comunicación: “Ella dice todo lo que tiene en la cabeza sin filtro. Llegó en una época de la historia en la que las personas tienen que defender sus palabras”.

Esperancita

La Caja de Fósforos, Bello Monte
Funciones: viernes y sábado, 8:00 pm; domingo, 6:00 pm
Entrada: 250 bolívares.