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El hobbit continúa un viaje interminable

<i>The Hobbit: The Desolation of Smaug</i>, de Peter Jackson | Foto: Archivo

The Hobbit: The Desolation of Smaug, de Peter Jackson | Foto: Archivo

La segunda parte de la trilogía cinematográfica incorpora personajes que no están en el libro de J. R. R. Tolkien, una licencia que se tomó Peter Jackson, experto en la mitología del autor británico. Introduce, entre otros, al elfo Legolas (Orlando Bloom) de El señor de los anillos y al objeto de su imaginación: la elfa Tauriel (Evangeline Lilly)

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De un libro de un poco más de 300 páginas, que son las que tiene El hobbit de J. R. R. Tolkien, el director neozelandés Peter Jackson estiró la historia en su versión cinematográfica para convertirla en un material de más de nueve horas de duración. Y con la misma fórmula que utilizó para el éxito internacional de El señor de los anillos, repartió la trama en tres partes. El año pasado se estrenó la primera entrega, el día después de Nochebuena se presentará la segunda en Venezuela y en 2014, por estas fechas, se hará el cierre.

Para algunos fanáticos la estrategia les garantiza la prolongación del entretenimiento, pero para otros ha sido algo un poco excedido e injustificado. El motivo principal es que el cuento protagonizado por Bilbo Bolsón no tiene la misma densidad que los tres tomos de la novela que llevó hace más de una década a la gran pantalla. Para hacer una película de casi tres horas el cineasta ha recurrido a planos largos, escenas lentas e incorporación de personajes que no están en el texto original.

Con críticas a favor y en contra, el cineasta conquistó el año pasado la taquilla con El hobbit: un viaje inesperado al recaudar en su primer fin de semana 84,6 millones de dólares en Estados Unidos. La segunda parte, El hobbit: la desolación de Smaug, también arrancó con buen pie la semana pasada al obtener 76,3 millones de dólares en ese país, una cifra un poco más baja, pero que demuestra la rentabilidad de la trilogía.

Si la primera película se centraba en la reunión entre Bilbo Bolsón, los 13 enanos dirigidos por el guerrero Thorin y el mago Gandalf para definir la estrategia que les permitirá recuperar el tesoro y el reino enano de Erebor que fue arrebatado por el dragón Smaug; la segunda parte se enfoca en las aventuras que vive el grupo, como tener que huir nuevamente de arañas gigantes y salvarse de los elfos a través de barricas que usan como barcas en el río.

Nuevos integrantes se incorporan a la saga. Ellos son el elfo Legolas (Orlando Bloom), que aunque J. R. R. Tolkien no lo incluyó en el libro original, Jackson lo trae de El señor de los anillos y lo ubica en el contexto. El director también se toma la licencia al inventar un personaje: la elfa Tauriel, que interpreta la actriz Evangeline Lilly. También se suma el arquero Bardo (Luke Evans), que arrancará más de un suspiro a la audiencia.

Aunque algunos seguidores han criticado la intervención de Tauriel, su participación no incomoda y a juicio de muchos críticos es hasta necesaria en un mundo netamente masculino. Entre Legolas, el enano Kili (Aidan Turner) y ella se genera un interesante triángulo amoroso.

Una de las escenas más esperadas es, por supuesto, el encuentro entre el hobbit (Martin Freeman) y Smaug (cuya voz es interpretada por el protagonista de la serie Sherlock, Benedict Cumberbatch). Aunque por momentos pareciera que con esta entrega llegará el desenlace final, los fanáticos tendrán que esperar hasta el próximo año por tres horas más de filme y seguro que además tendrá versiones extendidas en DVD.