• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

"La historia siempre se repite"

Robert Redford

Robert Redford

Robert Redford se puso otra vez detrás de las cámaras para su cinta más reciente, de la que es director y productor: El conspirador . La película se adentra en el magnicidio de Abraham Lincoln

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Como una leyenda viva, el nombre de Robert Redford forma parte de la mejor historia del cine. Nació el 18 de agosto de 1936 en Santa Mónica. Debutó como actor en un programa de juegos de televisión y participó en series como MaverickLos Intocables y Route 66. La fama le llegó bastante tarde, a los 32 años de edad, cuando protagonizó Butch Cassidy and the Sundance Kid. 

Comparable con la popularidad actual de Brad Pitt o George Clooney, Redford generó una lista interminable de éxitos con las películas El gran Gatsby y Todos los hombres del presidente, por solo nombrar algunas. La primera vez que decidió realizar un filme, Gente corriente, ganó el Oscar como Mejor Director, en 1981. Fue nominado en la misma categoría en 1995, por Quiz Show. En 2002, le entregaron un Premio de la Academia honorario por haber creado el Festival de Cine de Sundance. 

En su creación más reciente prefirió centrarse en la labor de director y productor, para contar su propia versión de la conspiración que hubo detrás del asesinato de Abraham Lincoln: El conspirador, que presentó en el Festival de Cine de Toronto y que está en cartelera como parte del Festival de Cine Independiente de Estados Unidos. Actúan Justin Long, James McAvoy, Kevin Kline y Robin Wright. 

--¿Qué lo llevó a filmar una historia como el asesinato de Abraham Lincoln? --Lo más importante es que la historia en sí misma es algo que muy pocos conocen. Te hablo de lo que realmente pasó dentro de la historia que ya se sabe sobre el asesinato de Lincoln. El tema de la supuesta conspiración, poca gente la conoce. 

--¿Para elegir el elenco pensó en quiénes podían parecer de aquella época o influyeron otras razones? --Uno de los grandes desafíos era lograr el sonido como una proclamación, con gente hablando con cierta postura, sin que sonara como alguien que lee forzado. Por otro lado, necesitábamos ser auténticos sobre la forma en que se hablaba en aquel entonces. Tuve que encontrar el equilibrio también a nivel personal, con la libertad del idioma. Por eso pensé en acentos europeos, porque en aquel entonces todavía no existía una gran separación entre nuestra cultura y la europea. 

--No debe haber ningún actor en Hollywood que se niegue a trabajar con usted. ¿Cómo fue que se decidió entonces por Robin Wright para el papel de la conspiradora? ¿Hubo otras opciones que descartó? --Siempre quise a Robin Wright como protagonista y también a James McAvoy. Fueron mis primeras opciones y yo mismo los llamé. Eran actores a los que les interesaba el papel, pero también eran los que a mí me interesaban. 

--¿Y Kevin Kline? --A él le dije que su personaje me parecía maravilloso y que no sería tan bueno si no le dábamos un punto de vista claro. 

Quisimos mostrar una historia legítima, pero también queríamos mantener cierta simpleza, sin pasarnos a un lado propagandista. Como en el final, cuando decimos "En tiempos de guerra, la ley sigue al silencio". Es un tema para debatir, pero yo quise mostrar el problema que surge cuando el interés nacional (de encontrar un culpable) se vuelve un tema especial y la moral termina distorsionada. 

--¿Ser también el productor de la película facilita o complica el trabajo como director? --El desafío fue el gran trabajo físico que tuvimos que hacer, debido al presupuesto tan bajo que teníamos. Eso significa que los horarios del rodaje también estaban ajustados y por eso necesitaba trabajar con actores lo suficientemente buenos como para responder en los momentos emotivos. Yo siempre prejuzgo las actuaciones, son ellos los que le van a dar vida a la historia y, como era una película muy personal, queríamos darle una mayor resonancia emocional, un aspecto que quedó en manos de los intérpretes. Y pienso que este elenco es muy bueno. No puedo estar más satisfecho con el excelente trabajo que hicieron. 

--¿Cómo evita que sus propias ideas políticas se interpongan con la verdadera historia del asesinato de Lincoln? --En este caso tuve cierta bendición, porque no tuve que hacer nada. Todo estaba planteado por los hechos históricos. A lo mejor en películas anteriores pude haber forzado algún punto, políticamente hablando. 

Pero esta vez no fue necesario. 

La historia tiene una serie de vueltas. Nos vamos repitiendo. 

Ahora mismo, vivimos en una confusa condición, con ansiedades y miedo. Y lo mismo pasó 150 años atrás. Pero la historia siempre se repite. No tuve que buscar ninguna propaganda ni ciertos aspectos políticos. Ya estaban ahí. El público se encargará de sacar sus propias conclusiones.