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Gualberto Ibarreto: “Me gustaría que Venezuela fuera como un disco”

Gualberto Ibarreto | Archivo

El músico quiere cantar en el homenaje que le harán en el Centro Cultural BOD | Archivo

El músico está afónico, pero desea recuperarse para cantar en el homenaje que le harán el fin de semana. Confía en la generación de relevo, dentro de la que destaca a la agrupación C4 Trío

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“Déjame acomodarme porque estoy acostado y afónico”, dice Gualberto Ibarreto por teléfono. Está en su casa de Maturín, donde vive desde hace cuatro años.
Se recupera aún de la operación de fémur que le hicieron el año pasado y de otra en la vejiga que le realizaron en mayo. “La de la pierna es lenta”, señala el cantante, que todavía está en fisioterapia.

Ha habido muchos cambios en su vida. La dieta es diferente por su condición de diabético. “Mi comida no es la misma. Tengo que cumplir para tener los valores normales. No estoy comiendo cochino ni cachapa. En Navidad sí me como mi hallaca”.

Quiere cuidarse para el fin de semana, que desaparezca la ronquera que tiene, porque quiere cantar en el homenaje que le harán en el Centro Cultural BOD. “A lo mejor lo hago”, responde cuando se le pregunta sobre Gualberto Ibarreto es uno solo. Tributo a la voz de Venezuela, en el que participarán amigos y admiradores del artista como Ronald Borjas, José Alejandro Delgado, Emilio Lovera, Francisco Pacheco, Lilia Vera, Nancy Toro, Laura Guevara, Cecilia Todd, Cheo Hurtado e Iván Pérez Rossi. 

De estar sobre esa tarima, no lo acompañará su cuatro. “No chico, ya no lo puedo tocar. Por la neuropatía diabética tengo dormida la mano, con dificultades para moverla. Es lamentable, pero tengo que aceptarlo. La vida me dio eso”.

Se siente honrado de poder disfrutar el tributo, aunque no es la primera vez que se le hace uno con tantos invitados. “Cuando cumplí 20 años de carrera hubo uno en el Poliedro”, afirma en alusión al concierto de 1995, un acto que entonces fue transmitido por Venezolana de Televisión. “Estuvieron bastantes artistas como Serenata Guayanesa, Cecilia Todd, Lilia Vera y Simón Díaz”.

—¿Estará en las tres funciones que se realizarán?

—En todas. Quiero desmentir eso de que estoy grave, que solo me funciona un riñón. Eso es falso. Aprovecho la oportunidad para decirle al país que me encuentro bien y recuperándome.

—¿Cómo ve su carrera en retrospectiva? ¿Cuál considera que es su legado?

—Me gusta recordar lo que una vez me dijo Luis Mariano Rivera: “Tú sembraste y por eso el pueblo te quiere”. Mis canciones han pasado de generación en generación. Hay niños de 5 años de edad que las cantan.

—¿Cuál es su canción más querida, la que nunca se cansará de interpretar?
—Todas son queridas, pero “María Antonia” me hizo famoso. Hasta el momento que se lanzó la canción había que madrugar para escuchar la música tradicional en radio, pero con ella todo cambió. La colocaban hasta las emisoras que solo difundían música extranjera. También están

“La Guácara” y todos esos ritmos como la jota carupanera o la margariteña que en Venezuela no se conocían.

—Fue una época en la que cambiaron muchas cosas

—Claro, también triunfé con la música romántica. Aprendí a cantar dando serenatas, pero yo me sabía los temas de Luis Mariano Rivera. Yo soy de El Pilar y él era de Carúpano. “Ladrón de tu amor” también llegó a ser muy famosa.

—¿Cuántos países conoció gracias a la música?

—Fui a Ecuador, Colombia, Ecuador, Panamá. Viajé a ciudades como Miami, Nueva York, Boston, Washington, Houston… Me sentí muy feliz.

—¿Hay algún tema que no quiera cantar más?

—No, ninguno. Son como los perfumes, todos me recuerdan un momento agradable de la vida. Por eso no me canso de cantarlos.

—Alfredo Sadel llegó a decir que usted era la mejor voz de la música tradicional venezolana. ¿Considera que es así?

—Me lo dijo a mí, personalmente. Si lo afirmó la mejor voz de Venezuela de todos los tiempos, algo de razón tendría. Por eso me siento orgulloso. Renny Ottolina también aseguró que era lo mejor que había salido en años, al igual que Aldemaro Romero, Armando Manzanero, Julio Iglesias.

—¿Qué cambió después de la publicación del disco Gualberto + C4?

Ellos son de una generación bastante nueva que aprendió a tocar con mis canciones. Son extraordinarios, unos fenómenos, cada uno es prodigioso. A uno se le renueva el espíritu. Me siento orgulloso de haber grabado con ellos, al igual que cuando grabe con un grupo de rock el tema “Ladrón de tu amor”.

—¿Se refiere a la versión que hizo La Puta Eléctrica?

—Sí, eso es correcto. Si hay gente joven que me llama para grabar con ellos es porque alguna influencia he tenido, me quieren.

—¿Cómo ve el país Gualberto Ibarreto?

—Veo que hay mucha desunión y anarquía. Me gustaría que Venezuela fuera como un disco, con varias canciones. Te puede gustar una y desagradar otra, pero todas del mismo intérprete, ¿verdad?

—¿Cuál ha sido su mayor fracaso?

—Los matrimonios anteriores, eso le pasa a todo el mundo. En estos momentos estoy feliz. Ahora voy a cumplir 22 años de casado. Mi esposa (Berta de Barreto) me quiere y me asiste. Estoy agradecido por el amor que me tiene.

—¿Desde hace cuánto tiempo vive en Maturín?

—Tengo acá como cinco años.

—¿Extraña Caracas?

—No, porque soy provinciano. Siempre me ha gustado el campo. Además, conocí una Caracas que uno podía caminar de noche tranquilamente. Me acuerdo de que iba de bar en bar durante la época en la que bebía. Dejé de tomar hace 26 años.

—¿Hay una generación de relevo en la música tradicional venezolana?

—¡Claro! Ya te di el ejemplo de C4 Trío. También están los muchachos de Guasaka4.

—¿Ha recibido ayuda del Estado en estos momentos en los que ha necesitado atención médica por los quebrantos de salud?

—Sí, del Ministerio de la Cultura y la Gobernación del Estado Monagas

—¿Piensa ensayar antes de presentarse el fin de semana o confía en la experiencia?

—Van a estar los muchachos de C4 Trío y seguramente los que acompañan a Cecilia Todd, que han estado conmigo otras veces. Puedo hacerlo, pero prefiero repasar un poco.

—¿Aún se siente nervioso antes de subir al escenario?

—No son nervios, sino euforia. Todo artista la tiene en el camerino, pero pasa luego del primer sonido. Con los aplausos uno se tranquiliza y se repotencia

—¿Alguna vez la gente no ha quedado contenta luego de una de su presentaciones?

—Siempre queda contenta. Solo una vez no ocurrió, pero fue por culpa del sonido, no mía. Teníamos pocos micrófonos y no había monitores, no tenía retorno. No escuchaba lo que decía.

—¿Qué le gustaría que pasara dentro de 100 años con sus canciones?

—Me gustaría que fueran patrimonio del país, que sigan oyéndose. Creo que he dejado un legado, al igual que Simón Díaz. Luis Mariano Rivero me dijo que era el cantor de la voz del pueblo.

 

Gualberto Ibarreto es uno solo: Tributo a la voz de Venezuela

Centro Cultural BOD

Sábado: 7:00 pm

Domingo: 11:00 am y 6:00 pm

Entrada: 2.000 bolívares