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Las grandes estrellas ya no miran con desdén la televisión

Kevin Spacey fue nominado a un Emmy como Mejor Actor Dramático | AP

Kevin Spacey fue nominado a un Emmy como Mejor Actor Dramático | AP

Cada vez son más las celebridades que deciden trabajar en producciones televisivas, atraídos por historias bien escritas y por una audiencia ávida de contenido sin superhéroes ni vampiros edulcorados

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Se han consagrado como grandes artistas a lo largo de las últimas décadas, pero en años recientes no han podido desplegar todo su talento debido a los argumentos débiles que deciden producir los estudios de Hollywood. Para Al Pacino, Michael Douglas, Anjelica Huston o Glenn Close, por nombrar algunos, aceptar un papel en televisión podía ser impensable —y quizás un punto de honor—  hasta hace unos años, pero hoy les da un segundo aire a sus carreras con personajes que les permiten mostrar su capacidad sin usar los ajustados leotardos de un superhéroe.

En este tiempo la edad es una limitante en Hollywood. Sobre todo por el tipo de películas que está haciendo una industria más obsesionada con el dinero que con las buenas historias. Al fin y al cabo, a los 69 años de edad, Douglas luce fabuloso como Liberace en Behind the candelabra, pero no se vería muy atractivo como Batman.

El año pasado, de las diez películas más taquilleras en el mundo, tres fueron sobre superhéroes (Los vengadores, Batman: el caballero de la noche asciende y El sorprendente Hombre Araña), dos para público juvenil (Los juegos del hambre y Amanecer parte 2) e igual cantidad de animadas (Valiente y Madagascar). El resto se dividió entre fantasía y comedia.

Es claro que los argumentos del cine están dirigidos en su mayoría a un segmento de la población que garantiza el éxito de taquilla, pero que es tan joven que no sabe -o le resta importancia- que Al Pacino, el mismo protagonista de la exitosa trilogía El Padrino, interpreta a un impresionante Jack Kevorkian en la película de HBO You don’t know Jack. Ante esa tiranía de juventudes y millones de dólares, la televisión se levanta con historias bien escritas. Y los artistas hacen las paces con ella.

Para Steven Soderbergh, esta migración del cine a la televisión tiene varias razones. Entre ellas, el público adulto. “La audiencia no encuentra material en el cine y se está pasando a la televisión, que encima hace grandes productos. Yo no sé si este movimiento es bueno o malo, pero sé que ocurre. Vivimos la segunda era de oro de la televisión”, dijo al diario español El País el director de Behind the candelabra, una película rechazada por Hollywood por ser demasiado gay. Por este filme Michael Douglas recibió su primer Emmy este año.

El mismo premio lo han ganado Kevin Costner por Hatfields & McCoys (2012) y Pacino por la miniserie Ángeles en América (2004) y por la ya mencionada biografía de Kevorkian (2010). Paul Giamatti lo obtuvo en 2008 por John Adams y Robert Duvall en 2007 por Broken Trail. Kevin Spacey, Robin Wright, Sigourney Weaver y Helen Mirren optaron también a ese galardón.

A los 74 años de edad, en 2012, Dustin Hoffman protagonizó la miniserie Luck. “Nunca había trabajado en televisión porque no me lo habían propuesto”, declaró el actor en la presentación de la serie en Los Ángeles. “A partir de El graduado recibí los mejores guiones, pero pasaron los años y llegó un momento en que los únicos trabajos que me ofrecían en cine eran secundarios. En televisión, la edad no es un problema”.

Jessica Lange vive un increíble momento gracias a su participación en las tres partes de la antología American Horror Story. “No se trata solo de la gente de más edad. Son las historias las que se han perdido. Es muy difícil leer un guion que me interese en el cine, mientras que aquí recibo uno cada dos semanas”, dijo la actriz a El País.

Con Lange sucede lo mismo que ocurrió con Anjelica Huston en Smash, quien con su talento y actitud se llevó por delante a sus compañeros de reparto. Así pasa con Maggie Smith en Downton Abbey, una serie en la cual compite con la veterana Shirley McLaine. Glenn Close también brilló en la ya cancelada Damages y la incomparable Kathy Bates lo hizo en Harry’s Law. Por cierto, esta última ganó un Emmy el año pasado como Mejor Actriz Invitada en Two & a half men por su papel del fantasma Charlie Harper.

Uno de los actores que tomó el riesgo de cambiar de formato es Kevin Spacey, quien protagoniza House of Cards, la serie de Netflix nominada a los Emmy 2013. Otra gran estrella que no vaciló en hacerlo es Robert de Niro, quien sustituirá a James Gandolfini en Criminal Justice, un papel que representa el primero del actor en televisión.

Susan Sarandon protagonizará y producirá la comedia Growing Ivy para la NBC. También, Halle Berry confirmó su participación en Extant, un drama producido por Steven Spielberg que se estrenará en 2014. 

La Cifra

 3,5 millones de personas vieron Behind the candelabra en su estreno en Estados Unidos, la cifra más alta de una película para televisión desde 2004.