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Maite Delgado: Lo gozaré como si fuera la última vez

La animadora Maite Delgado

La animadora Maite Delgado

La animadora jamás se ató mentalmente a la noción de que su presencia al frente del concurso sea eterna

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Un cuarto de hora de Maite Delgado es exquisitamente amable hasta cuando ella tiene la muleta, el capote, el estoque y las banderillas, es decir, los trastos del torero. Desde Nueva York, donde en días pasados se probó los (¿mil y un?) trapos de Ángel Sánchez con los que encandilará el próximo jueves en la edición número 61 del Miss Venezuela, al que regresa por primera vez desde 2010, la tuitera con casi un millón de seguidores despejó con elegancia cualquier inquietud sobre planes futuros con el concurso de belleza o Venevisión, canal del que es la hija pródiga. Eso sí, admite que se siente más afín hoy a las posibilidades de la televisión por cable.

—¿Puede decir al menos un color de algo de lo que se va a poner en el Miss Venezuela?

—Justamente, ha generado tanta expectativa el tema de qué me voy a poner, que me lo quisiera guardar en secreto. Cuando a mí me toca la responsabilidad de asumir el Miss Venezuela, vengo de un mito gigante, Carmen Victoria Pérez, con su maravillosa participación. No sé exactamente cuántos Miss Venezuela hizo Carmen, pero en cada uno el secreto mejor guardado era lo que se iba a poner, con esa dupla entre ella y Guy Meliet. Cuando me toca a mí, yo decía: "¿Qué voy a hacer para generar la misma expectativa que ellos generaban, pero ofreciendo algo distinto?". Entonces se me ocurrió esta loca idea de cambiarme muchas veces. Y esa loca idea ha calado muchísimo en el público, ha gustado. A mí me llena de satisfacción ver cómo las animadoras de nuevas generaciones lo usan también como un recurso para darle al público cosas distintas. Me siento un poco mamá de esa idea y muy orgullosa. Pero es muy comprometido. Porque elegir uno, dos o más vestidos... Lo difícil es que ninguno le gane al anterior y que todos estén dentro de un mismo nivel de impacto. Creo que esta vez, con Ángel, lo vamos a lograr. No te puedo decir ni cuántos son ni cómo son.

—¿Ni siquiera un adjetivo?

—La sensación con la que yo salí de una de las pruebas: sublime. De una elegancia sublime, ¡ja, ja!

—¿Su regreso al Miss Venezuela es su homenaje a Joaquín Riviera?

—Bueno, evidentemente, además del número en particular que se le va a dedicar a Joaquín, toda la producción es definitivamente en honor a él. Lo más difícil va a ser hacerlo sin él. No sé si mi vuelta tenga que ver específicamente con un homenaje a él. Pero, claro, claro, el hecho de que no esté... Es un punto adicional en este Miss Venezuela que lo va a hacer distinto a todos los demás.

¿Maite le hizo falta a la gente?

—No es una respuesta sencilla, porque suena muy ególatra. Te lo voy a resumir en que siento que estoy aquí, entre otras razones, tal vez la más importante, por el cariño del público. Por ese afecto, por ese vínculo que surgió durante 14 años y que hizo que nos necesitáramos y que nos extrañáramos. Siento que, en este regreso puntual de Maite al Miss Venezuela, el público tiene mucho que ver.

—¿Se le hacía fácil ver el Miss Venezuela por la tele?

—Lo que pasa es que después de tantos años en la televisión, dentro de la televisión, conociendo este negocio no mejor que nadie, pero sí mejor que mucha gente... Y habiendo tenido la fortuna de rodearme con gente que siempre puso especial interés en mantenerme los pies pegados al suelo, como mi papá, como quien fue mi productora durante muchos años, Edith Valerio... Nunca até mi corazón a que esta idea del Miss Venezuela fuera permanente. Cada año que lo hice lo disfruté como que si fuera el primero. Tal vez me faltó disfrutar el último como que si fuera el último. Pero no lo hice porque no lo sabía. En este caso me lo voy a gozar completito porque nadie sabe. Pero yo no me ato a las cosas. Lo disfruté mientras lo tuve. Y el día que no lo tuve lo pude ver sin rencores ni mayores pasiones como televidente y eso me ayudó a aprender un montón de cosas que uno no ve cuando está en escena.

—¿Vuelve El Show de Maite?

—Esta primera temporada de El Show de Maite fue un sueño cumplido. Para mí, logró los objetivos planificados. Me llenó de mucha expectativa, me demostró que no estaba equivocada. En esta vida, independientemente de los años que tengas de experiencia, nunca debes dejar de soñar. Tengo como norma no sentir que llegué, porque el día que tú sientas que llegaste ya no tienes más nada nuevo que hacer. Un día sentí que perdía la ilusión y la quise recuperar. La recuperé. Y con muchos sueños, y toda la experiencia de los años que hice televisión, junto a un equipo mínimo de mis amigos más cercanos, decidimos hacer una especie de piloto de 13 capítulos de lo que queremos hacer y del nivel que queremos alcanzar.

Con el apoyo absoluto de mis clientes, que me han acompañado por muchos años, diría que la experiencia fue buena. En este momento sigo soñando con una segunda temporada. Seguimos trabajando en ella, sobre todo en engranar los eslabones necesarios para lograrlo desde un punto de vista de negocio que sea atractivo. Porque no es hacer televisión simplemente por hacer. El hecho de que sea un negocio desde el punto de vista económico no quiere decir que vamos a sacrificar la calidad. Y los niveles de calidad que nosotros queremos alcanzar son difíciles para un momento también difícil tanto del país como de la televisión. Pero sí, en este momento estoy dedicada a comercializar la primera temporada a nivel internacional a través de una vía que me gusta mucho: el cable. Y me gusta porque el cable vino a complacer al público que tiene claro lo que quiere ver.

La televisión en señal abierta está dirigida a la masa, y a mi juicio, y con todo el respeto, en ciertas ocasiones a esa masa se le subestima. Y no se le apoya como para que madure, para que crezca y tenga cada vez más criterio para evaluar una mejor televisión. El cable, tal vez con un público más segmentado, te permite las herramientas para hacer producciones que estén a los niveles del resto de la televisión latinoamericana. Todavía recuerdo cuando Venezuela lideraba el nivel de la calidad de la televisión latinoamericana.

—¿Qué otro tipo de programa le gustaría hacer?

—Creo que lo maravilloso de haber hecho mi carrera como la he hecho es que hoy en día soy dueña de una marca que se llama Maite y que no tiene límites. Porque justamente, durante tantos años, hice de todo. Tengo la mente abierta y jugué un poco a eso en este formato de El Show de Maite. Mostré una Maite más natural, espontánea, que puede hacer un programa sobre turismo y gastronomía como el de Boris Izaguirre, o de humor como el del Conde del Guácharo comiendo cochino y paseando en burro en El Junquito. O puedo hacer un show bastante más urbano con Guillermo Dávila en moto por Caracas. ¿Por qué no un reality show de moda, un reality show de talento?

—¿Maite en el Miss Venezuela para siempre?

—Nada es para siempre. No tengo una bolita de cristal para ver qué va a pasar el año que viene. De hecho, no pienso en eso. En este momento estoy enfocada en esta invitación que recibí a tener una participación dentro de la edición del Miss Venezuela, que afortunadamente vuelve al Poliedro, su escenario natural. En ese sentido me siento una persona afortunada. Me toca volver. Y me toca volver en el escenario que más adoro. Lo que viene no lo sé. Pero este me lo voy a gozar como si fuera el último. Por si acaso.

—¿Qué opinión le merece el equipo de productores que sustituye a Joaquín Riviera?

—Joaquín es y será insustituible. Y lo bueno es que los “Cuatro Fantásticos” (Peggy Navarro, Erick Simonato, Ricardo Di Salvatore y Vicente Alvarado), como los llaman, lo tienen claro. Los aplaudiría antes del show. Porque después del show ya sabemos: vendrán las críticas, las evaluaciones, las comparaciones, que siempre son odiosas. Los aplaudiría antes porque creo que es mucho más sencillo decir: ¡No, no, que lo haga otro! Es una responsabilidad muy grande. Joaquín los dejó preparados. Eran sus hijos. Sus manos, sus pies, sus ojos, sus oídos. No es la primera vez que van a hacer un Miss Venezuela. Han hecho los últimos 15 ó 20 Miss Venezuela. Están perfectamente bien preparados. No tengo duda de que va a quedar perfecto. Sí le pediría al público que no compare, porque somos únicos e irrepetibles. Y Joaquín, sobre todo Joaquín, es y será insustituible.

—Desde fuera, ¿cómo ve el momento de la televisión nacional?

 —Hay momentos para todo. No hay que estar en la televisión por estar. Hay una percepción errada de que, si no estás el público, te olvida. Yo lo que creo es que hay que estar donde quieres estar y como tú quieres estar. Y si el momento está como para que esperes un mejor momento, ¿por qué no? Son momentos para cultivarse, para hacer otras cosas, para reinventarse, crecer. Pero estar en pantalla por estar, sin hacer realmente lo que quieres hacer... Esa barajita no me la juego yo. Hay público para todo. No sé si es una moda que tiene que ver con los costos, y con el morbo que se le ha creado a cierta gente, pero esta cosa de la televisión de la realidad… Yo lo respeto. No tengo mayores críticas. Sin embargo, me hice y crecí en la televisión que vendía la fantasía, la inspiración y eso es lo que a mí me gusta. Hoy en día la fantasía y la inspiración salen carísimas. Al menos hacerlas bien en televisión. 

 

Ficha

Miss Venezuela 2013

Próximo jueves

7:00 pm

Venevisión