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“El gobierno venezolano apuesta a un aislacionismo que le permita subsistir”

Fernando Mires viene como invitado al Festival de la Lectura Chacao | Foto: Archivo

Fernando Mires viene como invitado al Festival de la Lectura Chacao | Foto: Archivo

El historiador chileno presentará el libro El cambio, una recopilación de los textos que ha escrito sobre el país desde la muerte de Hugo Chávez hasta las elecciones del 6 de diciembre

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Fernando Mires vive en Alemania pero conoce lo que pasa en Venezuela. Sigue a diario la situación del país y escribe sobre la crisis en su blog, polisfmires.blogspot.com y en prodavinci.com. Profesor emérito de la Universidad de Oldenburg, Mires llegará esta semana al país a presentar su libro El cambio, en el que recopila textos posteriores a la muerte de Chávez y hasta las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

El historiador chileno tendrá dos actividades en el VIII Festival de la Lectura de Chacao. El domingo 24 de abril, a las 6:00 pm, presentará su libro junto con Tulio Hernández; y el domingo 25 a la misma hora participará en el conversatorio Mires por Mires con Ramón Guillermo Aveledo. Ambas se realizarán en el Anfiteatro de Altamira Sur.

–Viene a una de las más importantes ferias editoriales del país, que se realiza en un contexto de muchas dificultades ¿qué espera encontrarse?

–Estoy bastante bien informado, sé que en Venezuela hay muchas carencias. Sé que no son producto de la casualidad, que hay deficiencias en el manejo de la economía. Pero creo que en el fondo el problema no es tanto económico sino político, en el sentido que muchas veces se piensa que la política está determinada por la economía pero pocas veces se piensa que en muchos casos es lo contrario.

–Entonces puede parecer que lo que sucede en Venezuela es algo programado

–Exactamente. Para que un empresario quiera invertir tienen que existir ciertas condiciones previas: estabilidad, seguridad, confianza, son factores que tiene que irradiar cualquier régimen político, cualquiera sea su color o su ideología. Ahora mismo los capitalistas europeos invierten en Cuba; yo no creo que sea por simpatía por el gobierno cubano sino porque se les abre un espacio en donde ellos pueden gozar de ciertas ventajas que no encuentran en otros países.

–La llegada de capitales extranjeros a Cuba es evidencia de que todos los regímenes tienen una fecha de vencimiento

–Yo me baso en unos ejemplos que conozco casi mejor que el caso cubano. Me refiero a Hungría, Polonia y Checoslovaquia antes de que cayera el muro de Berlín. Sobretodo en Hungría, bajo el gobierno del partido comunista, existía una notable liberalización en las relaciones culturales: prácticamente no existía la censura. Antes de que cayera el muro de Berlín habían caído muchos muros ideológicos y se podía decir que Hungría ya era capitalista incluso antes de que apareciera Gorbachov.

–Hay especialistas que aseguran que la ciudadanía venezolana ya se acostumbró a la crisis.

–Lamentablemente así pareciera. Aristóteles decía que el ser humano es un animal de costumbre, nos podemos acostumbrar a cualquier barbaridad. Incluso puede suceder que si la carestía no es de un 100% sino de un 99.9% la gente igual va a estar feliz.

–¿De qué manera considera que los reveses que ha sufrido la izquierda latinoamericana puedan influir en Venezuela?

–Yo no sé decir la forma qué va a tomar esa situación pero creo que el gobierno de Venezuela, en América Latina, se encuentra políticamente aislado. Muy aislado. Lo que sucede no se compara con la época del ex presidente Hugo Chávez, en la cual él contaba con el apoyo abierto y entusiasta de distintos gobiernos, cosa que a Maduro no le ocurre. Solamente goza de la amistad política de Evo Morales, que acaba de sufrir una fuerte derrota;  Nicaragua no se pronuncia, Correa tampoco lo hace. Esos son síntomas que señalan que el gobierno de Maduro se encuentra aislado. Y el problema es que no veo intentos por lograr una nueva relación internacional con algunos países latinoamericanos.

–Pareciera que no les interesara conseguir nuevas alianzas.

–Sí, eso o están siguiendo el ejemplo cubano, pero antes de que Fidel Castro le cediera el poder a su hermano. El gobierno está apostando a una especie de aislacionismo que le permitiría, de cierta manera, subsistir. Porque una cosa es que los gobiernos latinoamericanos no apoyen al venezolano y otra es que se movilicen para que el país cambie de rumbo.

–En algún momento se dijo que Venezuela no sería como Cuba porque no es una isla, pero parece que en eso se ha convertido el país: se aleja de antiguos aliados políticos, se cierra la frontera, las comunicaciones con el extranjero fallan por falta de mantenimiento en las telecomunicaciones

–Sí, pero hay que recordar algo: en Cuba nunca hubo una oposición como la que hay en Venezuela. Después de la brasileña, la oposición venezolana es la mejor organizada que existe en la región y los venezolanos no se han dado cuenta. Políticamente es muy interesante desde el punto de vista democrático, cómo ha ganado espacios de a poco. Es cierto que es difícil pero yo creo que se puede.

–Sin embargo, luego de que la MUD lograra la mayoría calificada en la AN, todos los actos son declarados anticonstitucionales por el TSJ y la colectividad se siente desesperanzada.

–Se trata de una Asamblea acorralada. Es cierto que no se ven muchas perspectivas pero, de una u otra manera, hay una diferencia con respecto a la situación anterior. Y eso es que el gobierno sabe que está en una situación de cuasi ilegalidad al usar de manera directa al poder judicial.

–Es algo que se ha hecho en estos 17 años

–¡Siempre! Pero con un aval político importante detrás. Ahora lo está haciendo sin ese aval social que caracterizó toda la época del chavismo. Yo no pierdo la esperanza que al interior de las fuerzas del gobierno va a llegar el momento en el que se van a producir diferencias, si es que no existen ya. Ahora, esas diferencias están en directa relación con el desarrollo de la oposición política porque lleva a la oposición a una situación de enfrentamiento total. Creo que eso es lo que mejor le podría convenir en este momento: gobernar en estado de excepción y suplantar la institucionalidad política por la institucionalidad militar.

–En su opinión, ¿cuál es el papel que juega el intelectual en una crisis como la venezolana?

–Hay que ser cuidadosos con el concepto de intelectual porque yo creo que en cierta medida es un poco elitesco. Hay situaciones en la que la intelectualidad puede convertirse en un problema porque, en muchos casos, los académicos se dejan llevar por sus fantasías y no son todo lo político que deberían. Es decir, no saben reconocer los momentos por los cuales se está atravesando, piensan que las cosas no se hace por falta de moral o por exceso de cobardía. Es decir, no saben hacer un análisis político objetivo.

–A veces ni los analistas políticos lo hacen.

–Sí, se dejan llevar por las pasiones y por lo que ocurre en el momento. Además que hay algunos que son extraordinariamente agresivos con la oposición venezolana y eso no lo entiendo. Cuando en Chile nos oponíamos a Pinochet existía una fuerte solidaridad interna, de una u otra manera estábamos unidos por el mismo objetivo. Esa idea de que todos formamos parte de un todo no la veo en muchos intelectuales venezolanos.

–Sin embargo, hay incluso opositores que fustigan cada actuación de la MUD

–Sí, yo estoy de acuerdo en que hay que criticar a la oposición, yo lo he hecho, pero desde la correlación de las fuerzas. Yo no puedo pedir movilizar a las masas si no tengo idea de si ellas están realmente organizadas