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Oscar D’León: “Mientras mi garganta esté bien, puedo vivir feliz”

Oscar D’León | Leonardo Noguera

Oscar D’León | Leonardo Noguera

El sonero, que grabó un disco con una big band, actuará en Margarita el sábado. Luego lo hará en Guinea y varios países suramericanos 

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Ayer Oscar D’León manejó su propia camioneta desde Prados del Este, donde vive, hasta el hotel Eurobuilding, que visitó para ponerse al día con la prensa de su país. Cruzó el umbral en dirección al lobby y saludó entusiasmado, con una elegante guayabera negra, lentes Rayban y una enorme sonrisa.

“Tenía tres meses fuera de Venezuela. Fue por ese cantazo que me llevé. Yo estaba buscando unas cosas en el clóset y dejé mal puesta una cajita de reloj. Me agaché –hace la mímica mientras lo cuenta– y cuando volteé, ¡pah! No fue un golpe muy duro, pero certero. Estoy viendo borroso, pero en tres meses me introducen un lente intraocular para ver como Dios manda”.

Caminó hacia el salón Zafiro, acompañado por el escritor William Briceño, que está preparando su biografía, y Oswaldo Ponte, quien ha sido su mánager durante 30 años. Entró y, como acostumbra, saludó a todos y cada uno de los presentes con besos, ocurrencias, flirteos, tarareos y uno que otro ‘¡sabroooso!’.

El sonero relucía, como en sus tiempos mozos. No usó ningún parche. Hasta se quitó los lentes y los puso por encima de su cabeza rapada para mostrar el ojo que ha sido la preocupación de muchos. Puede abrirlo, pero en sus párpados todavía hay huellas del golpe y el bisturí. El globo ocular se le ve opaco, como quien tiene una catarata incipiente.

Minutos antes, Ponte, su mánager, comentó lo importante que había sido la actitud positiva en su recuperación: “A ese señor se le puede estar cayendo el mundo, pero él siempre tendrá una explicación para eso y encontrará la fuerza para afrontarlo”. Después fue el propio D’León el que se expresó: “Mientras mi garganta esté bien, puedo vivir feliz”.

Agradeció el cariño del público. Y, cuando lo hizo, necesitó una pausa para respirar profundo. Lagrimeó tímidamente y su voz se quebró. “He sentido el amor que tiene Venezuela y mucha gente en el mundo por mí. Hubo misas, oraciones... Fue importante la fe del pueblo y mi actitud. Yo ayudé mucho a los médicos y ellos me lo dijeron”.

D’León, que cumplirá 70 años de edad el 11 de julio, se confiesa hiperquinético. Le cuesta guardar reposo. “Tenía mucha ansiedad”, dijo. Por eso, antes de que lo aprobara el equipo de oftalmólogos que lo atendió en el centro Bascom Palmer de Miami –que llegó a ser de 15 médicos– comenzó a caminar.

Cuando ocurrió el accidente, el ídolo estaba a un par de horas de tomar un avión con dirección a Uruguay. Ahora retomará esa agenda suramericana. Esta noche comenzará los ensayos para calentar sus cuerdas vocales porque el sábado actuará en el Centro de Convenciones del Sambil de Margarita.

El cantante, que planea hacer una gira de tres meses por Europa, editará un álbum grabado con una big band de Nashville, en el que recorre canciones popularizadas por artistas como Nat King Cole y Frank Sinatra. Pero antes viajará, con visitas intermitentes a casa, por Ecuador, Argentina, Chile, México, Estados Unidos y Guinea (África). “Estaré de regreso en octubre para ver cómo el Caracas le cae a palos al Magallanes”, manifestó entre carcajadas, haciendo alusión a la simpática rivalidad del beisbol venezolano.