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Las ganas de leer se abrieron paso entre la lluvia y la crisis

8° Festival de la Lectura de Chacao | Foto Alexandra Blanco

8° Festival de la Lectura de Chacao | Foto Alexandra Blanco

Los libros de actualidad fueron de los más buscados. La asistencia a las actividades superó las expectativas de los organizadores

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No solo con la lluvia tuvo que luchar el 8° Festival de la Lectura Chacao 2016, que finalizó ayer. La crisis económica, la inflación y las fallas en los puntos de venta de algunos stand también jugaron en contra.

Sin embargo, las ganas de leer y de llevar adelante el festival se impusieron a las adversidades. El balance que hacen libreros, organizadores y público es positivo. Un año más Caracas leyó e hizo ciudadanía durante once días.

“Esta edición del festival ha sido la más compleja de todas por muchas razones, entre ellas la crisis del sector editorial. La imposibilidad de proyectar financieramente la inversión que teníamos que hacer fue un reto. Sin embargo, es la edición que más ha contado con el apoyo de la empresa privada y nuestros aliados naturales. El balance es positivo para todos”, destacó la presidente de Cultura Chacao, Albe Pérez.

Cerca de 160.000 personas visitaron la plaza Altamira durante estos días, número que superó las expectativas de la institución.

“Este año sucedió que había más gente en la plaza desde mucho más temprano”, indicó Pérez. Añadió que haber usado el Anfiteatro de Altamira Sur para presentaciones musicales fue un acierto.

Leonardo Padrón, que participó en varias actividades durante esos días, presentó ayer su libro Los imposibles 7. “Creo que en el momento de oscuridad que vivimos en el país que el festival insista en existir a pesar de todo en contra es un acto heroico. Se impone crear civilidad ante tanta agresión autoritaria”, señaló el escritor.

La plaza Altamira fue más que un sitio de reunión para los amantes de la lectura. El viernes se convirtió en un salón de clases, luego de que por decisión de Nicolás Maduro los colegios públicos y privados suspendieron actividades por el recorte energético.

Ese día Willy McKey se instaló en el pabellón infantil a rimar con los niños. “La maravilla de eventos como el festival no es que haya una cita en abril, sino con qué se conecta esa cita. Y esas conexiones pueden ser programadas o inesperadas. Lo destacado no es que estos eventos sucedan, sino que su dinámica les permita conectarse con lo importante”, expresó el escritor.

 
Búsqueda de actualidad. En la mayoría de los stand el público se decantaba por los textos que hablan sobre la actualidad y la crisis del país. La literatura juvenil también se coló entre las preferencias de los asistentes.

En el puesto 68, del Grupo Zeta, los textos más vendidos fueron El psicoanalista, de John Katzenbach, y País de Salida, bitácora de la debacle, de César Miguel Rondón. Mientras que en el kiosco de Santillana Los cuatro reinos, de Andrés Hidalgo, fue el más comprado.

En el stand de Libros El Nacional, entre los textos más vendidos se encuentran Aló, ciudadano, de Ramón Hernández; El ocaso del comandante, de Ludmila Vinogradoff, y En torno al lenguaje, de Rafael Cadenas.

“El Festival de la Lectura es un punto de referencia para el ejercicio de la ciudadanía. Durante 11 días de feria hemos tenido más de 200 horas de conversación dentro del espacio. Eso habla de la necesidad de la gente de compartir, escuchar y seguir creando”, aseguró Rosalexia Guerra, gerente de la editorial.

En el kiosco de la editorial Planeta el libro más buscado fue El poder de los secretos, de Nelson Bocaranda y Diego Arroyo Gil. Esperaban que la presentación de Los imposibles 7, de Leonardo Padrón, impulsara las ventas del autor que este año estuvo presente en el festival con tres títulos más: Kilómetro ceroLa niña que se aburría con todo y Se busca un país. El libro juvenil Luna de Plutón, de Dross, fue también uno de los más vendidos.