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Las galerías venezolanas se reinventan ante los nuevos tiempos

La galería Freites es una de las salas con tradición en el país  / Manuel Sardá- Archivo

La galería Freites es una de las salas con tradición en el país / Manuel Sardá- Archivo

Curadores e investigadores aseguran que las salas de exposiciones nunca sustituirán a los museos

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Tradicionalmente, las galerías han sido concebidas como componentes esenciales dentro del sistema del arte mundial, cuya función primordial ha sido la mediación entre la producción y el consumo por parte del público general, sean curadores, críticos, coleccionistas e incluso los mismos creadores.

Desde hace varios años estos lugares se han consolidado en Venezuela dentro de las preferencias del público como una alternativa a los museos, especialmente desde que el campo artístico se fracturó debido a la polarización política. Sin embargo, aunque muchas  personas consideran que las galerías han llegado a sustituir la labor que antes desempeñaban las instituciones culturales del Estado, curadores e investigadores del arte contemporáneo consideran que eso es imposible pues no tienen ni las dimensiones, ni la infraestructura.

En el país las galerías tienen una larga tradición, que data desde la segunda mitad del siglo XX. Icónicos espacios como Estudio Actual y la antigua Sala Mendoza, por nombrar solo algunos, sirvieron no solamente como exhibidores sino como promotores del arte emergente. Una labor que han continuado, cada una con su perfil, salas de larga trayectoria como Freites y Arte Ascaso, y también otras fundadas recientemente como las galerías que conviven en el Centro de Arte Los Galpones, GBG Arts en Prados del Este y Carmen Araujo Arte en La Trinidad, entre otras.

Félix Suazo, autor del libro Umbrales de la museología, señala que una de las diferencias fundamentales entre las galerías y los museos es que estos últimos, además de exhibir las obras, tienen colecciones y se dedican a la investigación. “Aunque ha surgido algo muy interesante y es que dentro de sus limitaciones, las instituciones independientes han contribuido a divulgar aquello que no ha tenido lugar en los museos o al menos han dejado constancia de lo que están produciendo varias generaciones de artistas venezolanos”, expresa.


El curador independiente Gerardo Zavarce considera que las galerías han tenido que reinventarse, adaptarse a los nuevos tiempos y por eso, ellas son las que mantienen el pulso sobre el acontecer en las artes nacionales. Además de promover a los artistas, tanto en el país como en el exterior, han logrado abrir nuevos mercados para el arte venezolano a través de la participación en ferias y citas en el extranjero.

“Ellas representan la crónica artística en Venezuela. Están muy activas. En un futuro, cuando haya que hacer una investigación de este período en la historia nacional, habrá que remitirse al trabajo de las galerías. Han asumido el tema internacional con mucha fuerza. También muchas se han dedicado a la investigación y a las publicaciones, una tarea difícil porque no forma parte de sus responsabilidades principales. Han contribuido con su empeño a que se mantengan las actividades de promoción, de acompañamiento de los artistas, y también han impulsado la labor de los curadores independientes, porque han visto la necesidad de afinar sus propuestas de oferta para el coleccionismo y sus procesos museográficos”, agrega Zavarce.

La crítica de arte Lorena González afirma que las salas privadas han desempeñado un papel interesante en la escena actual, una opinión que comparte la investigadora Susana Benko: “Creo que hoy en día estamos más pendientes de lo que se presenta allí porque es donde descubrimos lo que están haciendo los artistas. Considero que las grandes galerías que quieren trascender a lo netamente económico siempre han hecho ese trabajo, en Venezuela es más heroico todavía porque el contexto no ayuda”.