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El futuro de la canción

Jorge Drexler / EFE

Jorge Drexler / EFE

Los trabajos de Beck y de Jorge Drexler se apoyan en la interactividad para crear el disco del siglo XXI

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Una propuesta mira al pasado y la otra al futuro, pero las dos pugnan por interpretar el presente, captar la esencia musical de un tiempo, del ahora. ¿Cómo debe ser hoy una canción?, se preguntan Beck y Jorge Drexler, tan lejos y tan cerca. Y la respuesta parece ser la misma: La canción de hoy la hacemos vos y yo, juntos, músicos y público.

Beck se enfocó en los comienzos del siglo XX -cuando la grabación no era de consumo masivo- y lanzó días atrás la primera de las veinte partituras que conforman su nuevo álbum/proyecto sociológico-musical bautizado Song Reader, a través de su sitio y del de la editora McSweeney's.

Drexler conceptualiza su obra con la mira en la era de las tablets y teléfonos inteligentes y esta semana desbloqueó la última aplicación

canción de su nuevo álbum/proyecto audiovisual-interactivo llamado n, a través de Samsung Apps (empresa asociada), Apple Store y Google Play. Beck escribe las partituras y vos tocás sus canciones en casa, con la instrumentación que desees, al ritmo que sientas. Drexler graba las canciones al estilo "elige tu propia aventura" y vos podés escoger los versos de una canción que "explora la poesía combinatoria", darle movimiento y mezclar la instrumentación de otra o seleccionar si un tema lo canta René de Calle 13, Kevin Johansen, Kiko Veneno o el mismo cantautor uruguayo.

Dos opciones diferentes para un mismo estímulo: crear un álbum con el espíritu del siglo XXI.

Partituras
"La apertura de la música, la posibilidad de permitir que la gente trabaje con estas canciones de diferentes maneras y un acceso distinto al que se ofrece en las incontables formas en la que está disponible la música en la actualidad, es en definitiva a lo que esta colección apunta. Las canciones aquí vienen con arreglos de piano y los acordes de guitarra, así como piezas para instrumentos de viento, en un caso, y los acordes del ukulele, en otros... Pero no hay que apegarse a lo que está anotado. Utilice cualquier instrumento que desee. Cambie los acordes, reformule las melodías. Conserve sólo las letras, si lo desea. Tóquela veloz o lenta, con ribetes o directa...", aconseja Beck desde el prólogo de Song Reader.

El "perdedor" más famoso de la era MTV se tomó a pecho eso del fin del formato y el primer adelanto de su nueva obra es la partitura de una canción llamada "Old Shanghai" que ya anda dando vueltas por ahí, en cientos de idiomas y sonidos, al multiritmo con el que late la Red.

Así, las distintas versiones de "Old Shanghai" seleccionadas y compartidas por la reconocida editora norteamericana McSweeney's hablan de las mil y una posibilidades sonoras que tiene este álbum al momento de escucharlo. No existe aún una versión oficial más allá de las partituras, aunque Beck se guarde ese as en la manga quizá para el año próximo, una vez que los primeros resultados de su experimento hayan sido analizados debidamente.

Aplicaciones
"«Habitación 316» es una canción que explora la poesía combinatoria, en la cual podrás interactuar con las letras a través de la libre elección de las frases. Relata el encuentro de dos desconocidos en una habitación de hotel y las casi infinitas versiones acerca de lo que allá sucedió. Dos personas se acercan o se alejan, se unen o se retraen, entran o no en contacto mientras se van descubriendo. Con cada reproducción, la canción aporta una mirada ligeramente diferente acerca de los sucesos de una misma noche", se explica desde la página oficial en Internet de Drexler, acerca de la primera de las tres "aplicaciones" que incluye n.

Con un concepto lúdico de lo más abarcativo y una intención netamente interactiva, n parece ubicarse en línea con proyectos musicales como Biophilia, la última obra de Björk pensada en torno a aplicaciones, y en coincidencia con documentales como Press Pause Play (2011), un film signo de los tiempos que intenta registrar el cambio de una era a través de distintas voces involucradas con el arte y el negocio de la música.

Allí, no bien comienza el documental, el músico norteamericano Moby sugiere una hipótesis que también acerca la variable diluyente entre el artista y el público: "En los viejos tiempos, hace 30, 40, 50 años, la gente no hacía cosas. Entonces la gente iban a exposiciones de fotografía, iban a comprar discos. Los artistas profesionales eran los que hacían las cosas. Ahora todo el mundo es fotógrafo, todos son cineastas, todos son escritores, todos son músicos".