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El fuego de Dralion tiene energía iberoamericana

En el espectáculo, que estará en el Poliedro de Caracas hasta el 12 de mayo, participan performers provenientes de 17 países

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Son muchos los idiomas que se escuchan tras los bastidores de Dralion, espectáculo del Cirque du Soleil que estará en el Poliedro de Caracas hasta el 12 de mayo. El mandarín sería predominante, si los 25 acróbatas chinos que integran la columna vertebral del show no se concentraran tanto en sus dispositivos electrónicos. Pareciera que en backstage la interacción se da más entre artistas de otras 16 nacionalidades que encuentran en el inglés un lugar común.

Uno de los presentes se destaca por su carisma, pero también porque, de vez en cuando, suelta frases graciosas en castellano que ha estado enseñando a sus colegas. El extrovertido personaje es Alejandro Cuenca, uno de los 6 trampolinistas, nacido en Barcelona y único español entre 52 artistas que provienen de 17 países.

“Es una experiencia única estar en un lugar así, con gente de tantas culturas distintas. Primero puede ser difícil, pero luego te conectas con los demás”, dice Cuenca, a quien contactaron unos cazatalentos en 2003, cuando representaba a su país en una Copa del Mundo de Gimnasia: “Ellos me vieron y se interesaron en mí. Pero en ese momento estaba muy centrado en tratar de ir a los Juegos Olímpicos. Hace como siete años me retiré y quería seguir activo, pero no en competencias. Hice un video y, como ya me conocían, me llamaron a las tres semanas”. 

Cuenca, a quien llaman “Toro”, se destaca en uno de los números más atractivos. Los atletas se impulsan desde la malla horizontal y caminan sobre la pared metálica, se ubican en pequeñas plataformas o se detienen en el tope. La actividad requiere de mucha precisión: es necesario calcular el salto para no dar contra la pared o quedar sin soporte. Mientras uno se eleva, otros le pasan volando por encima y por los lados. El mínimo error de cálculo puede convertirse en tragedia. 

Mirando el ensayo desde una de las butacas está un hombre de aspecto peculiar, con barba y sombrero. Gonzalo Muñoz Ferrer, de Medellín, Colombia, es el mayor en el elenco de Dralion. El actor de 47 años de edad también es uno de los cuatro suramericanos, si se cuenta al baterista brasileño Alex Reis y al cantante argentino Cristian Zabala. 

“Primero audicioné y andaba contentísimo porque pasé por toda la selección –cuenta Muñoz, rememorando el año 1997–. Luego llamaba cada seis meses para saber si tenían bien mis datos (risas), hasta que un amigo que estaba en el circo me llamó y me dijo que necesitaban a dos payasos con urgencia. Yo me quedé tres años y medio a partir de 2000, luego me fui a otras compañías y volví hace un año”.

El antioqueño interpreta a Vincentti, uno de los tres pintorescos individuos que reciben al público y, a medida que avanza el show, van apareciendo para hacer reír con un humor físico y universal: “Ellos son personajes muy simbióticos, que hablan un idioma que sólo ellos entienden. No son performers. Simplemente empiezan a hacer algo y pasa un accidente que deben resolver. Son enamorados del ser humano y son dramáticos, como óperas”.

Junto a Vincentti –y a Alberti– está siempre Giovanni, encarnado por el argentino Facundo Giménez, quien pertenece al Cirque du Soleil desde 2007 y considera que es un regalo tener a amigos de tantos países diferentes: “El artista circense se da el lujo de ser local y extranjero a donde va. Después de tantos años de tener esa posibilidad, te acostumbras a la adrenalina de conocer lo nuevo”.