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La franqueza de los waraos retumba en el MBA

El fotógrago Gabriel OSorio | Manuel Sardá

El fotógrago Gabriel Osorio | Manuel Sardá

El fotógrafo Gabriel Osorio muestra su trabajo documental Oriwarao, un acercamiento a la cotidianidad de este pueblo originario

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Su fascinación por el pueblo warao comenzó, paradójicamente, en la ciudad. A mediados de 2003, cuando se produjo un desplazamiento de indígenas a Caracas, Gabriel Osorio pasó una noche en el Paseo Vargas, como un primer acercamiento a esta realidad. Vivían como indigentes, sin cédula y sin hablar español. De alguna manera eran libres.

Años después volvió a toparse con la fuerza de este pueblo. Era fotógrafo de El Nacional y fue al delta del Orinoco para hacer una nota científica sobre la pesca acompañado por la Fundación La Salle. Este acercamiento no fue suficiente. Por eso se emocionó cuando la petrolera Total Oil Venezuela le propone registrar el impacto que han tenido la instalación de 2.000 paneles solares en varias comunidades. Una serie de celdas fotovoltaicas que no contaminan y han beneficiado a muchas familias.

“Se trataba de un trabajo muy puntual, hacer fotos documentales en las casas, con bombillos, los paneles, sin ninguna pretensión artística. Sin embargo, yo estaba pensando en otra cosa, en un material más autoral que nos funcionara a ambos. Un reportaje ensayístico, en una onda documental, que es la única manera en que se puede vivir de este tipo de fotografía en Venezuela”, explica Osorio.

Después de 4 viajes y 7.000 imágenes surgió la idea de editar una publicación que lleva por nombre Oriwarao, la palabra que emplean en la etnia para decir familia. El libro está integrado por fotografías y textos en inglés, francés, español y warao. Habla de los avances en diferentes comunidades, pero principalmente se acerca a este pueblo originario de más de 7.000 años de existencia, los verdaderos dueños de esta tierra.

“No quería mostrar al indígena que enseñan las postales, ni a los que aparecen en una que otra publicación periódica cada vez que se habla del tema. Del indígena apuntando con la flecha. Busqué al warao en su cotidianidad y traté de fotografiar su rutina. Me enfoqué en destacar su relación con el medio ambiente y la naturaleza de su calidad de vida”, dice el fotoperiodista.

Ricardo Armas, Premio Nacional de Fotografía 1997, se encargó de seleccionar los retratos, que luego integrarían una primera exposición en la sala TAC del Trasnocho, que llevó por nombre Citaba.

De ahí nace el interés del Museo de Bellas Artes. 70 fotografías tomadas en el delta del Orinoco son las protagonistas de la muestra Oriwarao que finalmente pudo concretarse en Caracas y que abrió sus puertas en la sala 5 y 6 del MBA el pasado domingo 16 de noviembre.

“Este es solo un capítulo de mi trabajo con los waraos. Estoy decidido a volver. Son un pueblo muy sincero, horizontal, valioso. Mientras están metidos en su entorno, alejados de la ciudad, están mejor. La insistencia de civilizarlos los ha perjudicado muchísimo. Claro, han disfrutado de los beneficios de la ciencia. Pero ellos viven de su ecosistema, y si lo modifican se mueren”, manifestó Osorio.

La muestra se exhibirá durante cuatro meses. El público podrá visitarlo de martes a viernes, de 9:00 am a 5:00 pm, y sábado, domingo y feriados, de 10:00 am a 5:00 pm.