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La fiesta nostálgica de Carlos Vives

El acordeonista Egidio Cuadrado acompañó toda la noche al cantante2. Vives interpretó temas como “La gota fría”, “Matilde Lina” y “Volví a nacer” | Foto: William Dumont

El acordeonista Egidio Cuadrado acompañó toda la noche al cantante2. Vives interpretó temas como “La gota fría”, “Matilde Lina” y “Volví a nacer” | Foto: William Dumont

El colombiano cantó el sábado en el Poliedro de Caracas como parte de su Corazón profundo tour

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Un video mostró a Carlos Vives nadar por las playas de Colombia hasta llegar a Sierra Nevada. Acompañado de dos niños indígenas, buscaba ese lugar donde se preserva la ley de origen. Donde se habla con el espíritu y el corazón. Mientras las imágenes colmaban la pantalla principal, los dispositivos de humo colocados en la tarima anunciaban la llegada del protagonista de la noche. Entre los gritos del público –que no llegó a abarrotar el Poliedro de Caracas, tal vez influyó el costo de las entradas– apareció el intérprete poco después de las 9:00 pm. Con jeans rotos, franela gris y una bandana que aquietaba sus rizos cortos, cantó “Déjame entrar”. Así comenzó el concierto que ofreció el sábado como parte de su Corazón profundo tour.

Fue un viaje que, entre la nostalgia y una fiesta de cumbias y vallenatos, puso a bailar a los asistentes durante dos horas. La banda –que incluyó guitarras, bajo, batería, percusión, flauta y teclados– no dio tregua y estuvo encabezada por Egidio Cuadrado, a quien Vives llamó su “matrimonio musical”. El músico oriundo de Villanueva hizo gala de su virtuosismo en el acordeón, especialmente en temas como “Matilde Lina” –con la que  se homenajeó al compositor Leandro Díaz (1928-2013)– y “La gota fría”, ambas del disco Clásicos de la provincia (1993).

“Buenas noches, Caracas. Muchas gracias por la oportunidad de regresar”, dijo el artista que tenía ocho años sin actuar en el país. Fueron pocas las palabras sobre el escenario. Entre canción y canción presentó a los integrantes de la banda, entre quienes está el percusionista maracucho Reny Lozano, y rememoró sus inicios en el mundo de la música.

“Como le gusta a tu cuerpo”, “Carito” y “Pa’Mayte” aumentaron el éxtasis, mientras que “Bailar contigo” hizo romántico el ambiente. Luces moradas pusieron el misticismo a “Fruta fresca”, tema en el que tocó la flauta. Y un collage de imágenes con los rostros del Dalai Lama, la Madre Teresa de Calcuta y Gandhi se proyectó durante “Corazón profundo”, que da nombre a su más reciente álbum, el decimotercero de su carrera. “Quiero dar las gracias a todos por no olvidarnos. Gracias por la fiesta de esta noche con luna llena. ¡Qué más puedo pedir!”, expresó el cantante que en agosto cumplió 52 años de edad.

La guitarra eléctrica y el acordeón se fusionaron en el episodio pop de “Como tú”, tema que unió a “El rock de mi pueblo”. Pero volvió a sus raíces con “La tierra del olvido”, del disco homónimo que lanzó en 1995.

“Volví a nacer” sirvió de ocasión para que un joven propusiera matrimonio a su novia en pleno escenario. Tras la salida en falso, Vives, con camisa sin sudor, regresó para cantar “Cañaguatera”. “Gracias a mis hermanos de Colombia. ¡Y un beso grande a la Vinotinto!”. Y cerró con “La fantástica”, en la que bendijo a Cartagena entre el rock, el acordeón y la percusión.