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“Soy feliz porque puedo vivir de lo que me gusta”

“El Estado nunca ha hecho lo que tiene que hacer con la cultura”, afirma la intérprete | FOTO Leonardo Noguera

“El Estado nunca ha hecho lo que tiene que hacer con la cultura”, afirma la intérprete | FOTO Leonardo Noguera

La artista y su grupo, el Teatro del Duende, recibirán un homenaje del Centro Nacional de Teatro

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En la pieza Encuentro con Francis Rueda, la actriz no sólo recuerda personajes icónicos que ha interpretado a lo largo de su carrera. También reflexiona sobre su oficio. Habla de ese placer de transformarse en otro y de los miedos que siente el actor con la edad: “Porque tu sentido de responsabilidad ha crecido, piensas que te va a fallar la memoria, tu cuerpo y tu energía no son ya los mismos”.

El montaje lo presentará mañana en el Celarg. Forma parte de un homenaje que rinde el Centro Nacional de Teatro a la agrupación que ella dirige, el Teatro del Duende, luego del fallecimiento de su esposo, el director y dramaturgo Gilberto Pinto.

El reconocimiento, que incluirá el bautizo de un libro sobre la historia de la compañía, está enmarcado en la IV edición de la Muestra de Valoración del Patrimonio Teatral Venezolano. “La idea es enaltecer el patrimonio inmaterial y se escogió a este grupo por su trayectoria ininterrumpida, por sus obras que llevan siempre un discurso que refleja el pensamiento del venezolano”, afirma Alfredo Caldera, presidente del CNT.  

¿Por qué escogió el teatro?

—Creo que nació conmigo. Empezó como una inquietud en primaria y luego en bachillerato, cuando dirigí mi primera obra: El Paso de las Aceitunas. Tenía sólo 13 años. La primera vez que fui a un teatro me quedé prendada de ese feedback actor-espectador que es tan sabroso, del aplauso, los trajes, las luces… Me enamoré. Luego estudié en la escuela Juana Sujo por 3 años.

Antes la formación era muy completa; teníamos hasta profesores de esgrima, de biomecánica. Y aún sigo estudiando. Tienes que trabajar siempre porque si no te oxidas. No me he bajado nunca de un escenario y ya voy para 50 años en esto. Soy feliz porque puedo vivir de lo que me gusta.

¿En qué ha cambiado el proceso educativo para el teatro?

—Antes nos costaba mucho más; ahora existe una universidad. Pero se ha perdido un poco la ética, ese amor al trabajo. Aunque no en todos los casos, hay gente joven que ha asumido el teatro con mucha responsabilidad. Creo que el afán de lucro ha desviado un poco la profesión.

Ha trabajado con el Tilingo, El Nuevo Grupo, Rajatabla, el Teatro Nacional Popular, la Compañía Municipal de Teatro y el Teatro del Duende. ¿Qué le ha dejado?

—Un gran aprendizaje. Estuve también en la Compañía Nacional de Teatro, mi gran escuela. Ahora estoy al frente del Teatro del Duende, no quiero parar. Quiero montar su última pieza para rendirle homenaje.

¿En qué se traduce este nuevo reconocimiento?

—Representa todo el esfuerzo de años, esa entrega de Gilberto. Fue un hombre que trabajó hasta sus últimos días. Esto siempre es un estímulo para continuar. Creo que es justo y es un incentivo para que la gente joven conozca a quienes les antecedieron.

Además de los galardones, ¿cree que el Estado hace suficiente por la cultura?

—El Estado nunca ha hecho lo que tiene que hacer con la cultura. En ninguno de los gobiernos. Yo he pasado por todos, desde Pérez Jiménez hasta nuestros días. No ha sido suficiente. La cultura transforma una nación, es lo primordial.  


Encuentro con Francis Rueda

Celarg, avenida Luis Roche, Altamira

Función: mañana, 5:00 pm

Entrada libre