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Una familia se pierde en la oscuridad del desaliento

Las palabras de José Ignacio Cabrujas también se escucharon en el Festival Internacional de Teatro de Caracas 2013. Profundo, una de sus obras más conocidas, fue llevada a escena ayer en doble función por el Grupo Actoral 80

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Una cloaca. Mierda, como diría aquel coronel que no tenía quien le escribiera. Al final es eso lo que encuentran Manganzón, Buey, Magra, Lucrecia, Elvirita y la Franciscana -una suerte de sacerdotisa- en la oscuridad del hueco al que han dedicado sus vidas los últimos seis meses. Motivados por un discurso religioso y por la idea de la riqueza fácil, este grupo familiar decidió desbaratar su humilde hogar en busca de un tesoro enterrado hace mucho tiempo. Profundo, pieza escrita por José Ignacio Cabrujas en 1971, es una de las que compone la oferta nacional de la decimoctava edición del Festival Internacional de Teatro de Caracas. Escenificada por el Grupo Actoral 80, producida por Carolina Rincón y dirigida por Héctor Manrique, la obra se presentó ayer en doble función en el Teatro Trasnocho del Paseo Las Mercedes.

La música, compuesta por Jacky Schreiber, ambienta una escenografía gris, polvorienta y triste. En ella, el grupo de personajes, interpretados por Tania Sarabia, Luis Abreu, Prakriti Maduro, Daniel Rodríguez, Angélica Arteaga y Violeta Alemán, revolotean, sudan y divagan sobre la herencia que les ha dejado el Santo Padre Olegario. Durante poco más de una hora, ellos ejecutan sus extraños rituales, repasan los pecados que han cometido en la vida y hasta escenifican la peregrinación de María y José y el nacimiento del Niño Jesús. Todo para dejar claro a los espectadores que ellos son buenos y que merecen ese regalo prometido.

Las magníficas actuaciones se nutren con la genialidad de un texto que, a pesar de haber sido escrito hace más de 40 años, no parece perder vigencia. En las líneas de Cabrujas queda la lectura reflexiva de temas como las subjetividades que embargan la religión, la presencia de un caudillo que dice lo que debe hacerse y la creencia de que algo considerado superior -dinero, individualidad, gobernante- llegará para solucionar los problemas de la sociedad.