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Una existencia secuestrada por el terror

Haydée Faverola escribió y dirige Hay que matarlos a todos, pieza que se estrena hoy en La Caja de Fósforos. En la historia, dos personajes son víctimas de la inseguridad 

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La vida de Gertrudis se circunscribe a solo dos habitaciones. En la cocina guarda el vino, las copas y mueve un grupo de cajas cuando se pone nerviosa. En la otra, la principal, una pared cargada de armas y una mecedora se convierten en la protección de la mujer contra sus miedos.

Ella va vestida de negro; un manojo de llaves le cuelga del cuello. Cerca de su pecho lleva un pequeño cuaderno del que saca frases para aliviar sus episodios de terror. La única conexión que mantiene con el mundo externo es Juan, un joven cojo que le hace el mercado. Ambos, empujados por las circunstancias caóticas en las que viven, se alternarán en el rol de víctima y victimario.

Hay que matarlos a todos es una pieza de teatro escrita y dirigida por Haydée Faverola. La idea fue tomando cuerpo durante un taller de dirección dictado por Orlando Arocha el año pasado, en el que la actriz dejó salir sus ansiedades y preocupaciones. Todo agarró forma y se estrenará hoy en La Caja de Fósforos, que está ubicada en la Concha Acústica de Bello Monte.

“La pieza surge por la necesidad de sacar algo que te agobia. Y no solamente a mí, es la angustia de la existencia cotidiana, del miedo de salir a la calle. Esta obra se convierte en mi voz, es mi manera de manifestarme ante la impunidad. Es mi forma de decir: ¡Vamos a reflexionar! ¿Nos vamos a acostumbrar a esto? ¿A esta locura?”, expresa la autora.

Gertrudis habla con su encierro. A veces con su esposo muerto. En contados momentos con el joven que la visita. “Francisco me decía que no podía salir de noche, que estamos amenazados. Me decía: ‘No les podemos dar la oportunidad a los delincuentes’. Pero la desgracia nos llegó sin salir de la casa”, va narrando la mujer, interpretada por Diana Volpe.

Ella y Juan —personificado por Abilio Torres solo hablan de asesinatos. La trágica realidad parece haberlos secuestrado. Él le cuenta cómo es la vida en su barrio y las historias que escucha en la calle. Ella, siempre nerviosa, desordena y arregla objetos.

Para crear los diálogos y temas de discusión de la obra, Faverola se basó en estudios del Observatorio de la Violencia y del Centro de Investigación Popular del padre Alejandro Moreno, además de informaciones de prensa. “Lo que hice fue contrastar nuestra realidad. Una cotidianidad que me evoca el teatro del absurdo”, agrega la directora.

Ante la ausencia de protección, Gertrudis cita a personajes como Charles Bronson o Harry el Sucio para que los salve. “Hay que tomar venganza. Yo soy la justicia”, remata.

Hay que matarlos a todos, frase que es el grito de guerra de la protagonista, es la primera experiencia en la dramaturgia y en la dirección para Faverola. “En estos momentos de mi carrera me emociona describir de otras formas, sorprenderme. Se trata de comunicar, ya no desde el rol de actriz, sino colocarme en el otro sitio. Porque el actor en definitiva es un vehículo de expresión. Esto lo estoy empezando a disfrutar, a reconocer”, dice.

La obra se estrena en medio de la crisis que vive el país, cuando otros montajes y espectáculos musicales han sido suspendidos. De hecho, durante el ensayo para la prensa, el sonido de fondo era el ruido de los aviones que sobrevolaron ayer en la mañana Caracas.

Para la directora, cerrar el telón en estas circunstancias no es una opción. “El teatro es un espacio para el entretenimiento y, en este caso, para la reflexión. Entonces, ¿por qué callarlo? Yo nací en democracia, yo sé lo que es convivir con otras voces y criterios. Y las salas de teatro representan uno de ellos. Debes tener estos lugares para hacer catarsis. Si no, nos volveremos todos locos”.
 
Hay que matarlos a todos
La Caja de Fósforos, Concha Acústica de Bello Monte
Funciones: viernes y sábado, 8:00 pm; domingo, 6:00 pm
Entrada: 80 bolívares