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Una exhibición revela la intimidad y el proceso creativo de Reverón

Aproximadamente 200 obras y objetos elaborados o utilizados por el pintor se aprecian en la GAN

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Armando Reverón fue mucho más que el pintor de la luz. Como artista, fue capaz de inventarse un mundo particular, lejos de la ciudad, en su autoconstruido Castillete de Macuto. Penetrar en su imaginario de herramientas, muñecas, utensilios, instrumentos musicales y objetos de fabricación propia es la intención de la muestra Reverón. El relámpago capturado, que presenta la Galería de Arte Nacional.

La individual es una selección de las piezas presentadas en una exposición organizada por el Museo Nacional de Brasilia, bajo la curaduría de Wagner Barja. En ella es posible admirar algunos de los retratos de Reverón, como Desnudo en blanco, La hamaca y Juanita en traje de baño, así como los paisajes en los que recrea la costa venezolana. “El tono de la muestra es muy íntimo. Están las modelos, el desnudo femenino, la imagen de su compañera de toda la vida”, señala el investigador Félix Hernández, coordinador de la exhibición.

Entre las obras expuestas con la cocuraduría de Juan Calzadilla, director de la GAN,  hay un autorretrato, que es presentado junto al sombrero de pumpá con el que el artista solía posar para la lente de fotógrafos como Victoriano de Los Ríos y Graziano Gasparini, cuyos registros del Castillete y del proceso creativo de Reverón también forman parte de la muestra.

Hernández la define como una síntesis del entorno que rodeó al creador y su obra. “Exhibimos cerca de 200 piezas elaboradas o utilizadas por Reverón. Queríamos, si es posible, capturar su espíritu a través de la museografía, tratar de introducir al espectador en un ambiente íntimo que le diera una idea cercana de lo que era el Castillete, que desapareció en 1999 durante el deslave”.

La exposición pone de manifiesto la necesidad que Reverón tenía de inventar la realidad y no sólo reproducirla o reinterpretarla sobre el lienzo. En lugar de pintar modelos, elaboró sus famosas muñecas de tela, que luego se convirtieron en protagonistas de sus obras. “En un momento de su vida, el artista llegó a decir que la mujer desnuda lo asustaba. Por eso se empeñó en realizar estas muñecas que luego le sirvieron de modelos. También presentamos sus mesas, su caballete con parasol autofabricado y el dispositivo que inventó para atarse los pinceles al cuerpo. Algunos objetos los creó para ambientar el Castillete; otros tenían un significado teatral. Por eso críticos como Juan Calzadilla y José Balza han dicho que Reverón podría ser considerado uno de los primeros artistas objetuales, performáticos y de la instalación en el país”. 

En el museo se exhiben las máscaras de papel y tela, así como los instrumentos musicales que el artista recreó, siempre fiel a su estética póvera de papel periódico, sacos de arroz y yute sin tratar para aprovechar al máximo sus valores cromáticos. También fueron incluidos ocho dibujos creados por la propia Juanita, hallados en los archivos de la Fundación Armando Reverón, que despertaron el interés de Barja, así como los objetos elaborados por el artista para el mono Pancho, como llamó a todos los primates que adoptó como mascotas. La mayor parte de las piezas exhibidas pertenecen a la GAN, una de las instituciones que posee la mayor cantidad de pinturas y objetos del creador. Estos últimos eran del Museo Armando Reverón, cuya sede se desplomó durante el deslave de Vargas, en 1999.


Reverón. El relámpago capturado

Galería de Arte Nacional, avenida México

Horario: martes a viernes, de 9:00 am a 5:00 pm; y sábados y domingos, de 10:00 am a 5:00 pm

Entrada libre