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Una estética de la opresión

Brecha en el silencio | Foto: Cortesía Cameo Marketing Audiovisual

Brecha en el silencio | Foto: Cortesía Cameo Marketing Audiovisual

Brecha en el silencio, ópera prima definida por sus directores Luis y Andrés Rodríguez como un “melodrama gótico”, muestra cómo una chica con discapacidad auditiva rasga una membrana de violencia

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Animales enjaulados. Televisores de tubo que emiten talk shows enlatados y decadentes. Viviendas del centro de Caracas que se amontonan entre óxido, moho y basura y se mantienen en pie por el malabarismo de una viga. Fluidos de descomposición bacteriana que trabajan sin exigir derecho a días libres. En Brecha en el silencio importa tanto lo que se dice (la historia de una chica con discapacidad auditiva y víctima de violencia doméstica) como la manera en que se dice, una estética del deterioro y la opresión, y eso la convierte en una de las mejores películas venezolanas de años recientes y en candidata a la cinta más lograda que ha salido de la producción de la Villa del Cine.

En el tránsito de exhibiciones previas que inició en 2012 antes de su estreno en salas el próximo viernes, el trabajo de los hermanos Luis Alejandro y Andrés Eduardo Rodríguez (candidatos a convertirse en los Joel y Ethan Coen nacionales) ya recibió distinciones como el Premio del Público, Mejor Actriz Principal (Vanesa Di Quattro) y Mejor Ópera Prima en el VIII Festival del Cine Venezolano de Mérida y Mejor Filme en el II Festival Elco Oriente.

“Al equipo de trabajo con el que hicimos la película les desconcertó un poco trabajar con nosotros como dueto. No somos personas muy disciplinadas. No tenemos una metodología de trabajo específica: estamos en búsqueda de momentos, de atmósferas, de drama contenido dentro de los actores que se amalgame con la imagen como un todo. Nosotros mismos nos encargamos de hacer la cámara y nos alternamos en las labores: mientras uno dirige a los actores y prepara la puesta en escena, el otro goza de ese deleite estético de construir el encuadre a través del lente. A veces nos peleamos: ‘¡La cámara me toca a mí!’. Suena un poco infantil, pero es que hacer cine tiene mucho de jugar y ese aspecto lúdico no deseamos perderlo jamás, aunque crezca la envergadura de nuestros proyectos”, indicaron los hermanos Rodríguez, documentalistas de la Villa del Cine que incursionan en la ficción con Brecha en el silencio, durante el pasado Festival de Mérida.

 

Revelación con rulos. Si alguien sólo identificaba la estampa de Vanessa Di Quattro con la morena de rulos de telenovelas de Venevisión como Tomasa Tequiero y eventual modelo, reina de belleza o promotora, ha llegado la hora de echar abajo cualquier prejuicio. La joven criada en la parroquia caraqueña Candelaria, de ancestros colombianos e italianos, origen humilde y apenas 25 años de edad, es la gran revelación de Brecha en el silencio como Ana, una chica sumida en el silencio.

“Tuve que investigar todo sobre la historia, personalidad, psicología y la tipología de la discapacidad auditiva, con la ayuda de coaches de actuación y especialistas en el tema como Ignacio Márquez, Pedro Pablo Porras y Dimas Yépez. Con los hermanos Rodríguez tenía no uno, sino dos universos repletos de ideas e información, lo que en algunas oportunidades podía ser desesperante, pero cuando entendía bien sus ideas, el resultado era maravilloso”, indicó Di Quattro.

“Con la película ya hecha, si la tuviéramos que clasificar, diríamos que es un melodrama gótico. Siempre tuvimos claro que la atmósfera tenía que ser bastante asfixiante: que los elementos de la puesta nos llevaran, de forma perceptiva y sensorial, a los estados de ánimo de decadencia, podredumbre, deterioro y estancamiento que experimentan los personajes”, añadieron los hermanos Rodríguez. “Uno de los temas de Brecha en el silencio es la discapacidad emocional de los adultos, auténticos paralíticos en ese sentido, mientras que Ana, que padece una sordera profunda y es la presunta discapacitada auténtica, está mucho más abierta a luchar, amar y compartir”.


Lo que viene

“Si tuviéramos un tema recurrente, sería el del mundo de los adultos que esculpe y prefija, con frecuencia de manera algo grotesca y amorfa, el mundo de los niños”, dicen los Rodríguez, morochos de 38 años de edad y autores de documentales como Los sueños de José Castillo, Manos mansas, Rosa de barro, Las cumaraguas y Tiburoncito. “Ya estamos trabajando en un nuevo guión, sobre un hermano y una hermana que viven en Paraguaná, perseguidos por fantasmas del pasado, y que tienen una relación muy ambigua de fraternidad, ternura y sensualidad. Queremos que sea una película muy sensorial, prácticamente sin diálogos y con un equipo de trabajo mínimo. Por encima de todo, creemos en la fuerza dramática de la imagen”.


Brecha en el silencio

Drama. Venezuela, 2013

Directores: Luis Alejandro y Andrés Eduardo Rodríguez

Reparto: Vanesa Di Quattro, Juliana Cuervos, Rubén León, Caremily Artigas, Jonathan Pimentel

Desde el viernes 22 de marzo en cines