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La espada de Bolívar se desenvainará en 45 cines

El Bolívar de Valero es tan diestro en la espada como en las artes amatorias | Foto Cortesía Alter Producciones

El Bolívar de Valero es tan diestro en la espada como en las artes amatorias | Foto Cortesía Alter Producciones

Aunque muestra la faceta inusual de un Libertador insolvente, El hombre de las dificultadesno elude el énfasis en la gloria militar

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Capaz de derrotar él solo con su espada a cinco o más rivales, cual Diego de la Vega. “Hembrero”. Con un uniforme militar que aguarda en un baúl como un fetiche. Se han hecho muchos intentos por humanizar a Simón Bolívar, pero parece inevitable caer en ciertas estampas habituales, que hablan también de una concepción de país. El más reciente es la película Bolívar, el hombre de las dificultades, del director Luis Alberto Lamata y con Roque Valero como protagonista, que llegará el viernes a 45 salas de cine en toda Venezuela.

“Quería un Bolívar polémico, que cayera algo antipático y arrogante al principio, porque era un Bolívar que tenía que aprender algo: a acercarse al pueblo”, indicó Lamata en una función de preestreno. El filme empieza ciertamente con una imagen inusual: el Libertador fracasado y exiliado en Jamaica en 1815, que considera la opción de acabar con su vida y es sacado a patadas de una pensión de mala muerte por no pagar la renta. El único país que lo acoge es Haití, nación independiente desde 1804 y gobernada por esclavos negros liberados. Es allí donde el padre de la patria se convence de la necesidad de la igualdad racial en su renovado proyecto republicano.

La interpretación de Valero es irregular: es verdad que consigue un Bolívar más humano y vulnerable, con algunas escenas graciosas de galanteo, aunque en sus glorias político-militares, que es al final donde inevitablemente suele colocarse el acento, no es tan convincente ni carismático. También parece ineludible que algunos diálogos y hasta el breve texto histórico con el que cierra la película hagan guiños a cierta retórica oficialista.

Para Lamata, en todo caso, el filme fue, además, una ocasión para resaltar el papel histórico de Pepita Machado (interpretada por Samantha Dagnino), a la que definió como “el equivalente de la época a una sifrina caraqueña que se comprometió con un ideal político” y que generalmente es opacada por otras amantes más famosas del Libertador, como Manuela Sáenz.