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“Las escuelas de Letras de este país no enseñan literatura venezolana”

Christian Valles | Foto: Leonardo Noguera

Christian Valles | Foto: Leonardo Noguera

La directora del Centro Nacional del Libro señala que la novena edición de Filven servirá para conocer las experiencias con planes de lectura de otros países y para promocionar autores nacionales

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Por primera vez en nueve ediciones la Feria Internacional del Libro de Venezuela no se le dedica a un país, sino que se consagra a la promoción de la lectura, iniciativa que proviene de las conclusiones de la Encuesta del Comportamiento Lector, Acceso al Libro y la Lectura en Venezuela de 2012. Así, Filven, que estará hasta el miércoles 20 de marzo en el llamado Eje del Buen Vivir, servirá para reunir a especialistas internacionales en la elaboración de planes de lectura. Sobre esta feria y la promoción de la literatura venezolana habló Christian Valles, directora del Centro Nacional del Libro.

—¿Por qué esta Filven no se dedica a un país?

—La selección estuvo intervenida por la agitación que producen las campañas electorales. Pero, además, no podíamos enfriar el estudio del comportamiento lector y así proponemos el debate sobre un plan de lectura. Tenemos la obligación de formular el Plan de la Nación ahora, no el año que viene.

—¿Por qué ahora la necesidad de un plan de lectura? ¿Qué pasó con el del año 2009?

—Estaba dirigido a un segmento adulto de la población y asociado a la edición de los 100 títulos de la Biblioteca de los Consejos Comunales; buscaba la discusión de los temas necesarios para tener una población formada. Ya cubrió su ciclo.

—¿Y el nuevo plan hacia dónde apunta?

—En Filven nos nutriremos de experiencias internacionales en promoción lectora. Lo importante es que también construyamos la identidad de la literatura venezolana para promoverla. Una de nuestras preocupaciones es que las escuelas de Letras de este país no enseñan literatura venezolana.

—¿Sí? Pero si allí trabajan los escritores venezolanos.

—En el porcentaje total del pensa lo que se enseña de literatura venezolana es mínimo y no se compensa con el dedicado al estudio de la literatura latinoamericana, griega o a los clásicos. Las universidades deben profundizar la investigación y el estudio de nuestra literatura para que podamos formar lectores y docentes que sean capaces de promover a nuestros autores y sembrar el gusto por la lectura.

—Según la Encuesta del Comportamiento Lector, Acceso al Libro y la Lectura en Venezuela, 50,2% de los venezolanos son lectores de libros. Pero es interesante hablar también sobre los gustos. Los que se encargan de hacer este tipo de mediciones en el sector dicen que quienes declaran leer Don Quijote de la mancha o la Biblia es porque no leen con regularidad.

—¿Por qué?

—Porque a nadie le gusta aceptar que no lee y estos son libros célebres que están en el top of mind de los hispanohablantes.

—Eso es cierto, pero cuando asocias el libro con el escritor te evitas ese fenómeno. En nuestro estudio, casi 500 títulos asociados con sus autores aparecieron reseñados.

—De esa lista ¿cuál libro se lee más?

—El autor más recordado es Rómulo Gallegos y, en segundo lugar, Paulo Coelho. Luego, sin orden específico, están Miguel Otero Silva, García Márquez y otros asociados con la escolaridad. Pero los títulos, si no recuerdo mal, son El Quijote y la Biblia, por supuesto.

—¿Qué hace el Cenal para promover escritores?

—Los talleres literarios que están funcionando muy bien en Monte Ávila, el Celarg y la Casa de Bello. Esta última trabaja también en los nuevos urbanismos, en los refugios, en las cárceles y en los liceos.

—Claro, pero están enfocados para personas que comienzan a descubrir una vocación de escritores. La pregunta se refería a los autores maduros.

—Generamos acciones que van desde la captación de obras para su traducción y su divulgación en el exterior, hasta alianzas con editoriales tanto de habla castellana como de otras lenguas. Pero en este momento hay una crisis muy fuerte en el mercado editorial español.

—Pero con las traducciones el mercado se amplía.

—Estamos hablando de las dos cosas. Por un lado están las traducciones para darnos a conocer en países francófonos o anglófonos, por ejemplo. Pero tampoco podemos descuidar el ámbito de la lengua castellana, que es el más grande de todos. Ahora, ¿cómo haces para que la literatura venezolana se convierta en un referente simbólico en materia del libro?

—¿Cómo?

—Creando nichos con el establecimiento con cátedras de literatura venezolana en espacios académicos.

—¿El Cenal está promoviendo la creación de cátedras sobre la literatura venezolana en el extranjero?

—El Cenal ha intentado.

—¿Por ejemplo?

—La que está consolidadísima es la de Salamanca.

—Por supuesto, la cátedra José Antonio Ramos Sucre de la Universidad de Salamanca, creada por el Conac en 1993.

—La de toda la vida.

—¿Y qué pasó con la agencia literaria del Cenal?

—Todavía la tenemos. Estamos representando a cinco escritores: Wilfredo Machado, Laura Antillano, Luis Britto García, Gabriel Jiménez Emán, Ramón Palomares y Gustavo Pereira. Estos fueron los que promovimos hasta el año pasado, este año serán otros 10.

—¿En qué estado de negociación están con ellos?

—Logramos la traducción del libro de Pereira.

—¿Y cuántos años tiene la agencia?

—Cuatro años. Pero es que ha dado bandazos, no estamos apurados. La inclusión que debe caracterizar la gestión de gobierno no necesariamente está vinculada a una incorporación indiscriminada.

—¿Cómo seleccionaron a estos escritores?

—Varios de ellos han sido premios nacionales e internacionales de literatura y los otros por su obra.

—¿Y José Balza?

—Sí, su obra se estudia afuera, pero él ya está traducido. Él tiene una condición internacional.

—¿Y Rafael Cadenas?

—Allí hay un tema de derechos de autor. Pregúntale a Cadenas por qué no quiere que lo publiquen las editoriales del Estado.

—En Filven van a presentar un libro de Ednodio Quintero editado por Monte Ávila. ¿Están negociando sus derechos?

—No estamos traduciendo a todos los que estamos editando. No podemos, son demasiados. Sólo El Perro y la Rana edita 400 autores al año.