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Para los escritores, migrar es otra manera de seguir pensando en Venezuela

Los autores reflexionaron sobre lo que significa escribir sobre lo propio en un país ajeno | Foto: Lisbeth Salas

Los autores reflexionaron sobre lo que significa escribir sobre lo propio en un país ajeno | Foto: Lisbeth Salas

Tres narradores nacidos en el país hablaron del desplazamiento como tema de la literatura nacional

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El país también dejó su marca en la vigésimo sexta edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, con la actividad titulada Venezuela: Narrativas Migratorias.

La tertulia, organizada por la editorial Lugar Común, permitió construir una mirada de la narrativa venezolana contemporánea basada en el trabajo de dos autores que nacieron en el país en generaciones distintas, pero que están radicados actualmente en Madrid: el barquisimetano Juan Carlos Méndez Guédez y el caraqueño Eduardo Sánchez Rugeles.

Estadísticas oficiales registran más de medio millón de venezolanos que viven y trabajan fuera del país, una situación que se ha acentuado en los últimos seis años, por lo que la emigración, como realidad, se convierte en un tema capital dentro de las letras nacionales.

El objetivo de la mesa era entender la narrativa venezolana contemporánea desde diversos sentidos de la palabra “migración”: el desplazamiento de los escritores o desde la movilidad, la necesidad de traspasar fronteras que van más allá de lo geográfico y entran en lo literario, así como la búsqueda expresada en la literatura en general y, especialmente, en la obra de los autores convocados.

Allá y acá. La tertulia estuvo moderada por Rodrigo Blanco, que propuso tres postulados alrededor de los cuales se articularon las visiones de los autores de El libro de Esther (1999, 2011) y Blue Label /Etiqueta Negra (2010). El primero fue la manera como la migración determina el proceso de escritura de cada uno; el segundo se refería al humor como forma de asumir la identidad venezolana; y el tercero, a las posibilidades reales de un escritor venezolano de publicar en editoriales extranjeras.

“Los países donde uno nace no se curan nunca, son como una fiebre que no se quita”, dijo Méndez Guédez sobre la relación con la nación en la que nació en el año 1967. Sánchez Rugeles acotó que, a pesar de estar reflexionando constantemente sobre Venezuela, fue justamente su salida del país lo que le permitió mirar con perspectiva la realidad nacional.

“En Venezuela nunca tienes la oportunidad de conversar con un amigo de tal o cual jugador de fútbol porque siempre, invariablemente, la discusión cae en el asunto político. La omnipresencia de este tema, junto con la inseguridad urbana, es el argumento principal que justifica mi decisión de emigrar. Una vez que salí del país encontré la calma para reflexionar mejor sobre qué pasa allá. Entonces pude escribir”, afirmó Sánchez Rugeles.

Méndez Guédez hizo gala de su humor en las intervenciones y señaló que, ante la frustración, sólo el chiste y la chanza permiten a sus compatriotas sobrellevar las penas cotidianas. Sánchez Rugeles coincidió con él y dijo que en el caso de sus obras el humor negro es un mecanismo narrativo, pero que la carga cómica está generalmente sobre un personaje “impresentable”.

Antes de abrir la sesión de preguntas, los narradores alertaron sobre el mito de que los editores españoles no están interesados en publicar autores venezolanos. “Se trata de un complejo que aún no hemos superado y no entiendo por qué. Estas generaciones son distintas y todos mis libros han sido editados en sellos extranjeros. Es muy cansado estar acomplejado, lo que no nos lleva a ninguna parte. Si un editor español no publica un manuscrito es porque no es bueno, no por la nacionalidad de su autor”, concluyó Méndez Guédez.

Sánchez Rugeles también presentó esta semana en la FIL Guadalajara la edición mexicana de su novela Liubliana, ganadora del Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz, Mención Novela. Este libro será traducido al esloveno y llegará a Ljubljana el próximo mes de marzo. Mientras tanto, el novelista afina los detalles de su próxima obra, Yesabel, de la que adelantó que está escrita en clave detectivesca.

Méndez Guédez presentará la próxima semana en Caracas su más reciente novela, Arena negra, editada también por Lugar Común. Acaba de terminar otra, de la que aún no revela el nombre, y no para de escribir cuentos. “Tengo que escribir todos los días porque si no me aburro”, expresó el autor.

Antes de finalizar, Blanco anunció que para las próximas ediciones de la FIL, la editorial que maneja junto con Garcilaso Pumar y Luis Yslas propondrá otras tertulias con temas capitales de las letras venezolanas.