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La escenografía cinematográfica entra en el MOMA con Dante Ferretti

<i>El aviador</i> de Martin Scorsese le valió su primera estatuilla dorada, en 2005 | Foto EFE

El aviador de Martin Scorsese le valió su primera estatuilla dorada, en 2005 | Foto EFE

El maestro italiano, ganador de tres Oscar, se ha puesto a las órdenes de los mejores directores del séptimo arte

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Desde la mansión de perversión aristocrática de Saló o los 120 días de Sodoma a la magia del reloj de la estación parisina de Montparnasse de La invención de Hugo, Dante Ferretti ha creado escenarios inolvidables de la historia del cine, motivo por el cual el MOMA le dedica una exposición.

Dos leones alados “hurtados” del Lido de Venecia presiden desde mañana hasta el 9 de febrero una de las entradas del Museo de Arte Moderno de Nueva York. La explicación es que su diseñador, Ferretti, entra con honores en la institución con una muestra monográfica en la que se repasa su capacidad para crear escenarios en el séptimo arte.

El ganador de tres premios Oscar puede presumir de haber trabajado con lo mejor de Italia, como Pier Paolo Pasolini, Federico Fellini y Ettore Scola, así como con lo mejor de Hollywood, como Tim Burton, Terry Gilliam y, sobre todo, Martin Scorsese. Amado por los cinéfilos pero desconocido por el gran público, el MOMA le da el crédito que las masas a veces no saben a quién atribuir.

Como muchos genios, Ferretti (Macerata, Italia, 1943) no puede desglosar su proceso creativo. “Leo el guión, hablo con el director un poco y me dice: ‘Bienvenido y buen trabajo”, expresa y sólo puede confesar un truco de maestro. “Los errores son fundamentales. Cuando alguien introduce los errores en la escenografía, hace que se pueda creer que es verdadera. Si, en cambio, todo es perfecto, parece falso”, explica quien comenzara de adolescente como ayudante de escenografía en el cine de Fellini y asumiera el cargo completo en Medea de Pasolini, que recuerda como una de sus mejores experiencias.

Dantino, como lo llamaba Fellini, también ha trabajado como escenógrafo de ópera y teatro, pero la exposición del MOMA, integrada por bocetos, maquetas y planos, se centra exclusivamente en su labor en el cine, con un juego laberíntico de doce pantallas que reflejan sus trabajos en cintas como Casino, La edad de la inocencia, La invención de Hugo y Sweeney Todd.

En la muestra comisariada por Jytte Jensen, Ron Magliozzi y Antonio Monda igualmente prima la labor de Ferretti en la industria estadounidense. “Es sólo una parte de las cosas que he hecho. He trabajado desde los 17 años de edad”, bromea quien se esfuerza en infalible tándem con su esposa, Francesca Lo Schiavo.

En un pequeño coloquio en el MOMA, sin embargo, contó anécdotas sobre sus inicios. Por ejemplo, cómo dijo que no a Fellini durante años. “Porque siempre despedía a todo el mundo”, explicó, hasta que finalmente le prestó sus servicios en sus últimos seis filmes.

De la misma manera que tuvo que dar calabazas a Scorsese para La última tentación de Cristo. No obstante, cuando lo volvió a llamar “el mejor director del mundo” –según sus propias palabras–, quien comenzaría a desarrollar La edad de la inocencia, abordó inmediatamente un avión para comenzar a trabajar en el proyecto que le reportaría su tercera nominación al Premio de la Academia.

Tim Burton, Franco Zeffirelli, Brian De Palma, Anthony Minghella y Julie Taymor también han recurrido tanto a su capacidad para crear realidades reconocibles como para diseñar fantasías abrumadoras. Imágenes inmortalizadas en la pantalla basadas en artesanía que, en cambio, es destruida con el último claquetazo.

“Prefiero que sea así, para que no se reutilice”, aseguró ante la audiencia del MOMA, que programó en paralelo a la exhibición una retrospectiva sobre su carrera. Mientras por estos días trabaja días en Londres con Kenneth Branagh en su adaptación de Cenicienta y permanece enfrascado en el proyecto de un parque temático en los estudios romanos de Cinecittà –específicamente en la reconstrucción de sus mejores escenarios–, que se llamará Cinecittà World, Ferretti sigue mirando hacia adelante y, con humor, concluye: “Esto es lo que he hecho hasta ahora. Pero decidí trabajar otros 40 años, así que veremos qué sale”.