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La escena abre espacio para el ritmo que surge del golpe

“Las orquestas utilizan los ensambles como entrenamiento para los percusionistas; es una manera de desarrollar la técnica”, dice Saume | FOTO Raúl Romero

“Las orquestas utilizan los ensambles como entrenamiento para los percusionistas; es una manera de desarrollar la técnica”, dice Saume | FOTO Raúl Romero

Se escucharán composiciones de Aldemaro Romero, Mongo Santamaría, Pat Metheny, Stravinsky y Chopin

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La percusión es un guateque sensorial. Una alegría sonora en la que los instrumentos –que vibran, que se golpean y se agitan– se valen de su carácter variado para acompañar a otros. Pero comandarán la escena durante la Semana de la Percusión 2013, que comenzó ayer y finalizará el domingo. Organizada por el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, se llevará a cabo en el Centro de Acción Social por la Música, en Quebrada Honda.

Entre timbales, xilófonos y marimbas, 9 ensambles y 18 solistas participan en 4 conciertos sinfónicos y 5 recitales. Una reunión de 5 generaciones de percusionistas: desde el maestro Edgar Saume –quien acompañó a José Antonio Abreu en la fundación del Sistema–, pasando por el Ensamble Amalgamado, hasta los instrumentistas más jóvenes, como Andrés Eloy Gómez y Diego Montes, alumnos de la Academia Latinoamericana de Percusión e integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional Infantil, que viajó a Salzburgo.

Saume es el homenajeado del festival. Profesor del proyecto Conservatorio Latino Itinerante, el timbalista se inició en la cátedra del Conservatorio Juan José Landaeta, en la que fue alumno del maestro Abelardo Mato. Luego formó parte de la sección de percusión de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela y de la de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. Finalmente, creó el grupo Tamborum.

Con inquietudes que van del rock a la parranda navideña, Saume integró junto con Gerry Weil, Vinicio Ludovic y Richard y Alejandro Blanco Uribe La Banda Municipal, en la que fusionaron composiciones a comienzos de los años setenta. “Me marcó porque nos lanzamos en la búsqueda de un lenguaje venezolano contemporáneo que tuviera elementos del jazz y de la música popular. Fue algo que dejó una huella que aún se siente”, dice el también compositor y productor. Y asegura que nunca le ha faltado inspiración: “Mi primera herencia fue mi padre, que era abogado y músico nato. Después el país en el que vivo: donde volteas hay música”.

 

Protagonistas. El Grupo Atalaya, el Ensamble de Percusión Andrés Briceño, el Ensamble de Percusión Núcleo La Rinconada y el del núcleo Montalbán, además de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño y la Juvenil de Caracas –dirigidas por Rafael Payare, Christian Vásquez, Joshua Dos Santos y Diectrich Paredes–, ofrecen un programa que incluye composiciones de Aldemaro Romero, Astor Piazzolla, Dizzy Gillespie, Mongo Santamaría, Pat Metheny, Igor Stravinsky y Frédéric Chopin, entre otros.

El movimiento de ensambles de percusión en el país ha crecido, idea que no solo respalda Saume sino también Acuarius Zambrano, director del Festival Internacional de Percusión de los Llanos, que lleva 10 ediciones: “En 2003 únicamente se presentó un ensamble. Este año fueron 22. No existen solo los del Sistema. Este es un mundo muy amplio, con muchas alternativas”.

Saume concluye: “Las orquestas utilizan los ensambles como entrenamiento para los percusionistas; es una manera de desarrollar la técnica y la formación musical. El percusionista tiene siempre un papel secundario, no menos importante, pero sí menos visible. Aquí están al frente de la experiencia musical. Son los que llevan la batuta, los nuevos invitados a la fiesta”.