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Cincuenta sombras de Grey: el erotismo banal de los libros hechos para vender

La ingenua Anastasia Steele y el adinerado dominante Christian Grey reproducen el cuento Cenicienta en clave sexual | Archivo

La ingenua Anastasia Steele y el adinerado dominante Christian Grey reproducen el cuento Cenicienta en clave sexual | Archivo

En Venezuela su popularidad, que no es mucha, se encuentra entre el público adolescente femenino

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Ni los niños magos ni los vampiros que se abstienen de morder a sus chicas son ahora la moda juvenil, pues el lugar común que decreta que el sexo vende ha tomado un nuevo significado en los anaqueles de las librerías.

Las agencias de noticias reportan que en los países hispanohablantes, como ya lo hizo en Estados Unidos, la trilogía de novelas eróticas Cincuenta sombras de Grey, creada por E. L. James, es un best seller. En España, Argentina, Chile y México se mantiene entre los cuatro primeros puestos de venta. Lo mismo ocurre entre los lectores latinos en Norteamérica, según cifras suministradas por Barnes & Noble.

Vender placer

A pesar de que en los países anglosajones le llovieron las críticas no solo desde el estamento académico, sino desde los medios de comunicación más abiertos a las novedades, la trilogía constituida por los libros Cincuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras más oscuras (2011) y Cincuenta sombras liberadas (2012) ha vendido alrededor de 39 millones de ejemplares en todo el mundo, por lo que puede clasificársele como un éxito editorial, aunque no alcanzara los 116 millones de Crepúsculo, los 65 millones de los libros de Stieg Larsson (Milllenium, 2005-2007) o los más de 450 millones de la serie de Harry Potter (1999-2006).

En Venezuela, sin embargo, es solo el primero de los tres libros, Cincuenta sombras de Grey, el que se mantiene este mes en el primer lugar de ventas, según cifras reveladas por la cadena Tecniciencia Libros a Efe. Otras novedades que figuran en la misma lista en el país son La civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa (2012), El prisionero del cielo de Carlos Ruiz Zafón y De que vuelan vuelan vuelan de Michaelle Ascencio.

A pesar de que los otros dos tomos de Cincuenta sombras pueden conseguirse en los anaqueles o encargarse, parece que la tendencia en el país es a leer el primero y dar por vistas sus secuelas. Varios libreros independientes expresan su preocupación porque quienes preguntan por estos títulos son niñas que aún no han salido del bachillerato. En esto, la tendencia difiere a la vista en Estados Unidos, donde se clasificó a estos libros de Mommy Porn, porque son populares entre las mujeres casadas de más de 30 años de edad.

Construir el placer

El título original de Cincuenta sombras era Amo del universo y nació como en una página web de fanáticos de Crepúsculo, como una novela por entregas. Cuando algunos lectores reprendieron a James por el contenido erótico de sus escritos, ella decidió crear su propia página: www.FiftyShades.com. Luego, convirtió la novela en tres partes y comenzó a venderla por demanda en formato e-book. Gracias a la publicidad viral (por redes sociales), comenzaron a dispararse las ventas de este libro y Vintage Books, filial de Random House, compró los derechos. Así comenzó su definitivo ascenso a las listas de best sellers.

Los libros narran los encuentros sexuales de tipo sadomasoquistas de los protagonistas, la universitaria Anastasia (Ana) Steele, de 22 años de edad, y el adinerado joven ejecutivo Christian Grey, de 27 años, a partir de la firma de un contrato que los identifica como la dominada y el dominante.

El resto del argumento, sin embargo, es bastante parecido al cuento Cenicienta, pues entre el joven rico y la sufrida Ana termina estableciéndose una historia de amor que termina en matrimonio. Jorge Volpi, en una columna reciente sobre el tema escribe: “Cincuenta sombras se balancea entre el romance y la pornografía. Y acaso lo peor sea que, al final, triunfa el primero: por más que Grey abuse de Anastasia, obligándola a firmar un contrato –procedimiento robado a La venus de las pieles de Sacher-Masoch–, será ésta quien al final dulcifique a su Barbazul o su Bestia, como si las 1.500 páginas de la trilogía fueran un maratón de foreplay [estimulación erótica previa al coito] que termina con un matrimonio en el que, más allá de sus gustos ‘excéntricos’, sus protagonistas “vivieron felices y comieron perdices”.

Y justamente de esto se tratan los best sellers: de repetir ad nauseam los viejos códigos narrativos de héroes y doncellas, o de príncipes y princesas, en los que el personaje femenino es siempre sinónimo de civilización, de cómo hacer al hombre un ciudadano socialmente aceptable. Frente a esto, sin embargo, cabe preguntarse, ¿Cincuenta sombras fuese tal éxito de ventas si el contrato entre los personajes declarara a Ana la dominadora y al opulento Christian el dominado?

Sadomasoquismo Inc.

El éxito del trío de novelas de la escritora británica E. L. James, Cincuenta sombras de Grey, ha disparado también las ventas de juguetes sexuales.

Uno de estos es Cincuenta sombras de Grey: el álbum clásico, que presenta temas de Johan Sebastian Bach y Fréderic Chopin y es el único producto relacionado que la autora ha respaldado hasta ahora. Publicado por el Grupo EMI, con temas elegidos personalmente por James, debutó con el número uno en las listas de música clásica de septiembre en Estados Unidos.

Otros artículos también han compartido el éxito de la trilogía. La cofundadora de la tienda de artículos eróticos de Manhattan Claire Cavanah indicó a Reuters que sus clientes preguntaban por juguetes específicos de los que habían leído en Cincuenta sombras. Señala que aumentó siete veces la demanda de uno en particular que combina las bolas chinas con ejercicios de Kegel, que aparece en una escena entre los dos protagonistas, el dominante Christian Grey y la ingenua Anastasia Steele. Fustas, vendas y cadenas también han sido muy populares.