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Cuando me tuvieron enfrente no vieron diferencias sino posibilidades

Set Fire To The Stars | Foto: Archivo

Set Fire To The Stars | Foto: Archivo

El arquitecto de la UCV formó parte del equipo del filme Set Fire to the Stars y participó en la producción del 60º aniversario del reinado de Isabel II

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Seis meses después, seguro de que nada sucedería, recibió la llamada. Eran las 3:00 am y estaba en Las Vegas. Desde el Reino Unido una voz le dio la buena noticia: su trabajo había sido nominado a los Premios Bafta de Gales.

Francisco Rodríguez Weil, muy venezolano, pensó que le estaban echando vaina². Cuando a su correo llegó la carta que lo confirmaba no contuvo la alegría, no durmió y llamó a su familia. Tu vida cambia en cierta forma, dice.

Graduado en Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, se enamoró de las producciones escenográficas y vestuario cuando trabajaba como guía en el Teatro Teresa Carreño. Al graduarse se fue a estudiar inglés a Gran Bretaña. Aplicó para la escuela de arte dramático Bristol Old Vic y quedó.

Uno de los trajes que realizó impresionó a un representante de la BBC, que lo contrató para un programa de televisión. Allí aprendió de cámaras y ángulos, de actores y personalidades, de sonido y trucos de vestuario.

Pero el pago era escaso y sentía que se quemaba, así que renunció. Trabajó como mesonero, pero siguió haciendo sus diseños. Un contacto con una productora lo introdujo en el mundo del cine. Luego de un cortometraje y filmes deportivos llegó al proyecto Set Fire to the Stars, un biopic sobre el poeta Dylan Thomas dirigido por Andy Goddard (Doctor Who y Downton Abbey) y protagonizado por Elijah Wood y Celyn Jones.

La cinta recibió siete nominaciones a los Bafta de Gales, ceremonia que se realizó el pasado domingo en Cardiff. Aunque Rodríguez perdió ante Trisha Biggar (Da Vincis Demons), la cinta de Goddard se llevó tres estatuillas:

Maquillaje, Diseño de Producción y Música Original. Pero el venezolano se siente orgulloso de haber sido considerado y porque, además, ocupó una silla en primera fila: la A39.

La productora se arriesgó conmigo y me dio la oportunidad. Es un logro muy grande para alguien que llega a otro país sin dinero ni esperanzas. Cuando me tuvieron enfrente no vieron diferencias sino posibilidades. Es una muestra de confianza enorme, expresa el diseñador por teléfono.

 Diplomacia en blanco y negro. Muchas de las escenas de Set Fire to the Stars se filmaron de noche: desde las 4:00 pm hasta las 6:00 am. La técnica que Rodríguez utilizó fue blanco y negro, con la que se emulaba la moda de los años veinte y treinta.

Dediqué más de 2 meses a la investigación, me puse a leer sobre importantes diseñadores como Edith Head, la mujer que más Oscar ha ganado. Montamos una escuela enorme en una fábrica de carros abandonada en Gales y dictamos unos talleres. La gente del pueblo vino a colaborar con los trajes para la película y a los que querían aprender les dimos clases. Todo fue muy especial y le dio un toque muy personal al filme, lo hizo muy local.

El venezolano cuenta que crear un vestuario no significa coser ropa; sino una actividad que tiene que ver con análisis de personalidad, nacionalidad, condición social, estado de ánimo y gustos. Es un apoyo al director para transmitir lo que el guión no dice con palabras. El vestuario debe destacar con el fondo, hay que trabajar con escenografía y cámara para que gradúen los colores. Además, se debe estar atento a cada detalle. Como la película no se filma de manera cronológica, si en una escena el personaje se moja debo anotar el nivel de agua y luego imitarlo.

Agrega que el diseñador de vestuario debe manejarse con mucha diplomacia, tanto con otros departamentos como con los intérpretes: Todo el mundo tiene inseguridades. El actor más porque está siendo juzgado en pantalla y representa a otra persona que al mismo tiempo tiene otro carácter y conflictos. Lo primero que toma como reflexión de su personaje es el vestuario, así que debes lograr que se sienta confortable para que dé lo mejor de sí ante el director. Si no, se afecta la producción. Y nada puede retrasar la filmación: cada minuto cuesta cerca de 100.000 libras y perderían una fortuna por tu culpa.

 Mundos conectados. Francisco Rodríguez es obsesivo. Su pareja le pelea que cada vez que ven una película él solo se dedica a señalar las fallas. En la calle ha llegado a cortarle el hilo que sobresale de la chaqueta a un transeúnte. La gente puede reírse o llamar a la policía, dice.

No limita su pasión al cine. También diseña para teatro y ópera, dirige una empresa (www.thepartyset.com) que organiza campañas publicitarias y fiestas para celebridades. Además, participó en la producción del concierto de gala que conmemoró los 60 años de reinado de Isabel II.

Me gusta mezclar ambos mundos. Creo que uno alimenta al otro, porque toda organización implica disciplina. No podía dedicarme solamente a la escena, prefiero ser feliz y disfrutar de lo que hago. Uno tiene que hacer las cosas por cariño.

No podía dedicarme solamente a la escena, prefiero ser feliz y disfrutar de lo que hago. Uno tiene que hacer las cosas por cariño.La productora se arriesgó conmigo y me dio la oportunidad. Es un logro muy grande para alguien que llega a otro país sin dinero ni esperanzas.