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El elíxir artístico de Carmina Burana

Fue concebida como una cantata de los sentidos y será interpretada por artistas jóvenes, todos menores de 35 años de edad. La versión que se presentará el fin de semana traslada la pieza del repertorio coral sinfónico a otro nivel: además de música, será danza, video y tecnología. Para su estreno, la sala Ríos Reyna tendrá un nuevo sistema de sonido, adquirido por el Complejo Cultural Teresa Carreño. Se trata de una restauración a la que debería sumarse, entre otras, la de sillas y alfombras, que están rotas, deshilachadas y manchadas

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La escena
Miguel Issa dirige Carmina Burana, pero detrás de él está un batallón que contribuyó a llevar el barco a puerto. Entre bailarines, músicos, cantantes y equipo técnico, el espectáculo reúne a cerca de 500 personas. “Es un contingente creando día y noche, pintando las más de 300 piezas de vestuario diseñado por Efrén Rojas”, dice. Cuando Amarú Producciones le propuso la idea, por su mente pasaron varias opciones. Escogió un escenario vacío, desnudo; para lo que tomó referentes de instalaciones de artistas plásticos japoneses. No habrá escenografía, pero sí plataformas giratorias y proyección de videos. “Esta pieza reafirma la convicción de que debemos seguir trabajando, porque el arte es nuestra tabla de salvación, nuestro escudo”.

La orquesta
Tocará la Sinfónica Juvenil Ezequiel Zamora, bajo la batuta de Christian Vásquez, que cumple una década como director.

Oriundo de San Sebastián de los Reyes, Aragua, comenzó como concertino. En unas fiestas patronales le preguntaron si quería dirigir el Himno Nacional. “Sentí una gran satisfacción, me sentí grande y ahí quedó la espinita”, cuenta. Tenía 15 años. En 2006 su pasión se profesionalizó de la mano del maestro José Antonio Abreu. Ahora, además de la Sinfónica Teresa Carreño, dirige en Holanda y en Noruega. “Mi aspiración es conducir a la Filarmónica de Nueva York y poder hacer una gira internacional con la orquesta de San Sebastián de los Reyes, la que me vio nacer y me dio lo más importante: no solo educación musical sino humana”.

La coreografía
De una audición a la que asistieron 99 aspirantes, entre bailarines y actores, 30 fueron los seleccionados para la pieza. La mayoría son de Unearte y otros de las dos compañías estables del teatro. El coreógrafo es Robert Arámburo, asistido por Claudia Olaiz; su creación fusiona la danza neoclásica y lo urbano. “Buscábamos artistas con gran nivel de resistencia, porque a Carmina Burana la siento muy pasional, dionisíaca, con una gran atracción sexual. Y así elaboré los movimientos”.

Arámburo dice que Miguel Issa le dio las pautas de lo que ocurriría en escena y luego libertad de acción. “Hice un trabajo previo de escuchar canto por canto, texto por texto, a ver qué imágenes daban. Yo soy muy visceral, me dejo llevar mucho por lo que siento”.

Las voces
Los 180 miembros del Coro Nacional Juvenil Simón Bolívar harán también un trabajo de expresión corporal y de agilidad: cantarán de memoria y se mezclarán entre los bailarines; se dispersarán e irán al fondo de la escena. Ya tienen experiencia: hace un lustro actuaron en el Lincoln Center de Nueva York junto con una compañía de danza contemporánea y el año pasado presentaron La Bohème, primero en el Teatro Teresa Carreño y luego en La Scala de Milán, durante una residencia.

Participarán 100 integrantes del coro de Niños Cantores de Venezuela, de entre 7 y 13 años de edad, que se rotarán en las funciones. Los solistas serán Génesis Moreno (soprano), Fernando Escalona (contratenor) y Jesús Villamizar (barítono). Los tres menores de 25 años.

LA CIFRA
270 artistas habrá en escena entre bailarines, músicos, coristas y solistas

Carmina Burana
Sala Ríos Reyna, Teatro Teresa Carreño
Funciones: mañana, 7:00 pm; sábado, 6:00 pm; domingo, 5:00 pm
Entrada: entre 1.000 y 2.500 bolívares