• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

"Me duele lo que pasa en Venezuela"

El actor Juan Pablo Llano | Cortesía Juan Pablo Llano

El actor Juan Pablo Llano | Cortesía Juan Pablo Llano

El actor Juan Pablo Llano protagoniza La virgen de la calle. El colombiano dice que le debe mucho al país, donde estuvo trabajando seis meses. Afirma que le avergüenza la política de Latinoamérica, que la censura no debería existir y que la educación es el arma para resolver los problemas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Antes de montarse en el avión que lo llevará a Miami, Juan Pablo Llano atiende el teléfono en Medellín, donde vive con su familia. Múltiples compromisos, castings y algunas ofertas para actuar en películas y series lo mantienen viajando.

El actor estuvo residenciado seis meses en el país debido a las grabaciones de La virgen de la calle, telenovela que protagoniza. Se fue antes de que comenzaran las protestas. “Lo que sucede ahora en Venezuela es lo que sentí que iba a pasar cada uno de los días que viví allá”, dice. Asegura que le duele ver las noticias, pero que más le molesta el silencio de otras naciones latinoamericanas.

Habla sin tapujos sobre la violencia, la censura y el voto. Ahora que en Colombia irán a una segunda vuelta en las elecciones presidenciales, condena enérgicamente la abstención. Afirma que la única herramienta que tiene América Latina para avanzar es la educación.

—¿Cuál es su opinión sobre la censura de La virgen de la calle?

—El control remoto existe en cada casa para que puedan cambiar de canal cuando consideren que algo es violento. La libertad de ver lo que quieres no la debe coartar nadie. Eso es lo que yo cuestiono. La sola palabra censura es muy agresiva, no tiene por qué existir. Son los padres quienes deciden en qué momento cambian el canal para que sus hijos no vean un programa. Hoy en día, incluso, existe la posibilidad de bloquear canales. Eso es parte de la libertad.

—¿Cree que la televisión es responsable de la violencia?

—La violencia se promueve cuando la ideología es violenta, cuando no hay seguridad en las calles, cuando no hay calidad de vida en una familia, cuando hay hambre. Eso sí provoca violencia, no un programa de televisión.

—Vivió seis meses en Venezuela y se marchó antes de que comenzaran las protestas. ¿Cómo ve lo que ocurre en el país?

—Lo que sucede ahora en Venezuela es lo que yo sentí que iba a pasar cada uno de los días que viví allá. Lo veo con terror por su gente, pues esa situación no es nada agradable. Me duele lo que pasa, ver cómo el día a día de ustedes es tan complicado, por eso trato de apoyarlos desde mis redes sociales. No puedo hacerme la vista gorda ante todo lo que ocurre porque le tengo mucho cariño a su país, le debo mucho. A pesar de la censura y de todo lo que pasa, el público sigue viendo la telenovela y eso lo agradezco. Muchas veces los que vivimos afuera sabemos más que los que están adentro porque están limitados. Me duele la situación, pero me preocupa aún más el silencio de los países vecinos. El silencio y la desidia.

—En Colombia van a una segunda vuelta para elegir el próximo presidente. En su opinión, ¿cuál de los dos candidatos favorecería más las relaciones con Venezuela?

—A veces prefiero callar sobre ese tema. Una cosa es lo que dicen cuando intentan conseguir votos y otra lo que hacen después. Esa es la realidad de los políticos latinoamericanos. Esta campaña en Colombia ha sido tan cochina que uno no sabe ni qué pensar. A mí me avergüenza la política de América Latina. Como candidatos pueden prometer mil cosas, pero la sola palabra “poder” lo cambia todo.

—Pero hay una parte importante de responsabilidad de la ciudadanía. El porcentaje de abstención en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de su país fue muy alto...

—Eso demuestra nuestra inconformidad con respecto a los dirigentes que tenemos y los que supuestamente nos representan. Es una relación directa: muestra la falta de identidad del pueblo con esas personas. Una abstención de 60% demuestra que los políticos no nos convencen.

—¿Pero cómo cambiar a los políticos si los ciudadanos no participan?

—Esa desidia es lo peor que le puede pasar a un país. Hay que votar así sea en blanco, porque de esa forma manifiestas más aún tu inconformidad y ejerces tu derecho. Si no votamos, nosotros mismos debilitamos la democracia. Votar es casi una obligación.

—¿En Colombia pueden votar en blanco?

—¡Es así! Es absurdo que en otros países no se pueda. A ti no tienen que obligarte a votar por nadie, ni por uno ni por otro. Eso promueve la abstención. Pero me parece aun más grave que un pueblo que tiene la posibilidad de votar en blanco también se abstenga de participar. A nosotros nos han vendido que el voto en blanco no sirve, pero la verdad es que sí funciona. Es una manera de decirle a los dirigentes: "No estamos con ustedes, hay que hacer elecciones de nuevo". Así hasta el día que aparezca uno por el que sí nos guste votar.

—¿Qué cree que hace falta para que América Latina supere sus problemas sociales, políticos y económicos?

—Educación de la buena, de verdad. Educación sin que haya sesgo de la información, que permita que las personas puedan desarrollar sus mejores aptitudes. Una educación que contribuya al desarrollo profesional de los ciudadanos para que aporten al crecimiento de su país.

—Si en este momento le ofrecen un gran personaje en Venezuela, ¿lo aceptaría?

—Tendría que pensarlo muy bien. En parte me da miedo porque tengo una familia, dos hijos que amo, y la seguridad es muy importante. Si es por el país, por su gente, regreso feliz. La inseguridad me genera dudas.