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Un drama en la Gran Sabana pone calor en Canadá

Para la venezolana Claudia Pinto, el principal valor de su película es la honestidad | CORTESÍA CAMEO MARKETING AUDIOVISUAL

Para la venezolana Claudia Pinto, el principal valor de su película es la honestidad | CORTESÍA CAMEO MARKETING AUDIOVISUAL

La ópera prima de la venezolana Claudia Pinto se apoya en la actuación de la española Carme Elías

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Ocurrirá hoy a las 11:30 am (hora venezolana) en la sala Cinéma Quartier Latin 12. Por primera vez desde El rumor de las piedras en 2011, una película venezolana se exhibirá en el Festival de los Filmes del Mundo de Montreal, que cumple su edición número 37. La distancia más larga, ópera prima de Claudia Pinto (una egresada de la Universidad Católica Andrés Bello que ha dirigido series en la televisión catalana), es un drama que une a un niño marcado por una tragedia de la inseguridad en Caracas y a su abuela, que regresa de España a la Gran Sabana para una despedida.

“Trabajo en España, y también en Venezuela. No puedo ni quiero desligarme nunca de mi país. Estaré siempre atada a él por emociones fuertes y esenciales. Es mi centro y de ello hablo en la película”, afirma Pinto, que se marchó en 2002 a la península ibérica para completar su formación cinematográfica, y dirigió las series Negocios de familia y Las moreras. Para el papel de Martina, una joven abuela que lleva la procesión por dentro, contó con todo un bastión en la actriz española Carme Elías, en cuyo currículo figuran filmes como La flor de mi secreto.

La distancia más larga habla de la libertad de elegir la vida que queremos tener. En esa lucha están todos los personajes que se mueven dentro de un drama-road movie que nos lleva desde Caracas hasta nuestra amada Gran Sabana. Después de 10 años de arduo trabajo, estar en la selección oficial de Montreal es como un gran abrazo que te recibe al final del camino. La competencia en estos festivales es muy dura. Pero será una excelente plataforma de promoción”, agrega Pinto desde la ciudad francófona.

Sin postales turísticas. “Martina era un personaje complejo, lleno de debates internos y corazas que la hacían muy fuerte y muy débil a la vez”, indica Pinto sobre el papel de Carme Elías, a la que elogia. “Es una actriz llena de cualidades, con una capacidad y mística de trabajo admirables, y con una calidad humana excepcional”. Su otro gran personaje lo hace un actor infantil, Omar Moya, como Lucas, un niño que emprende la gran fuga de su breve vida en un bus hacia el estado Bolívar.

“Omar es muy sensible, disciplinado e inteligente, y con poco que le daba entendía perfectamente lo que le ocurría a su personaje. Fue muy fácil rodar con él. Se sabía sus textos al milímetro, era muy colaborador, tenía más energía que el equipo entero junto, y era un placer recibir desde detrás de cámaras esos momentos de espontaneidad y verdad que nos regalaba día a día”, rememora la directora que ha tomado su experiencia en televisión como el “gimnasio” en el que se mantuvo en forma para su primera película.

El XXXVII Festival de Montreal finaliza el próximo lunes. La otra representante latinoamericana es La memoria que me cuentan (Brasil), de Lúcia Murat. La distancia más larga todavía aguarda por una fecha de estreno en Venezuela, cuya Gran Sabana se convirtió en otro personaje para Pinto: “Buscaba una historia humana, cercana e integrada a un paisaje espectacular, y no un folleto turístico. La Gran Sabana y el Roraima en pantalla gigante tienen una fuerza impresionante, pero pienso que tiene aún más fuerza si estas imágenes acompañan las emociones de los personajes, y ojalá las del espectador”.