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El discurso teatral escarba en el deterioro de la sociedad

Elvis Chaveinte, Lismar Ramírez, Abel García y Diana Peñalver integran el reparto | FOTO WILLIAM DUMONT

Elvis Chaveinte, Lismar Ramírez, Abel García y Diana Peñalver integran el reparto | FOTO WILLIAM DUMONT

Teatro La Bacante produce un montaje que se vale de elementos de la mitología griega y el humor negro para hacer preguntas sobre el poder y sus efectos en el hombre

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Toda historia se cuenta por el principio. De todo principio nace el verbo, o el caos. Y es ese el único verbo que Yocasta conoce. Para ella el miedo es la mano que dibuja el contorno de todas las cosas.

Esa mujer que es tragedia y mito, que luce mohosa en la más lejana precariedad, ha decidido volver. Entre los quejidos de Edipo, sin ojos y sobre una silla de ruedas, la que es su madre y su esposa se atreverá a pisar los escenarios de un teatro diferente: hará de su drama un stand-up comedy, porque –dice– es lo que está de moda.

El morbo de un productor demasiado superficial la llevará a sentarse enmascarada sobre un banquito frente al público, delante de un telón rojo y con un vestido de lentejuelas doradas. Porque Yocasta es la madre del presidente Polinices y ese es un elemento más atractivo que la historia de su incesto, que es el principio de todos sus males, su Fuente oscura.

La pieza, escrita y dirigida por Oswaldo Maccio, se estrena en La Caja de Fósforos de Bello Monte, producida por Teatro La Bacante. La ironía y cachetadas de humor negro son la estructura sobre la que se erige esta historia, que mezcla elementos de ficción para encontrar ese punto en el que las preguntas se quedaron sin interlocutor.

“¿Qué hay de malo en que nos conmovamos? ¿Cómo hacemos para hablar de lo que no queremos ver? El teatro era el gran discurso y se ha depauperado”, se cuestiona el director.

En Fuente oscura la cortina roja da paso, cada tanto, a un espacio que habitan Yocasta y Edipo. Un ambiente verde pálido que parece un sanatorio, un hospital o el olvido. La hija de ambos protesta la decisión de la madre de contar su vida a otros sin mayores restricciones. Pero es que esta es una época en la que la gente no quiere imaginar. No quiere secretos sino que se los cuenten.

Yocasta, interpretada con maestría por Diana Peñalver, habla de cómo la mentan a diario los habitantes de su país Tebas –aunque podría ser cualquier otro– por todas las cosas que no funcionan, de las similitudes del sexo y el poder. De vez en cuando se pone agresiva, o melancólica, y entona “Killing me softly” (en ese momento el director, desde lo alto de la cabina, la mira enternecido). El resto del elenco lo completan Elvis Chaveinte, Lismar Ramírez y Abel García.

Fuente oscura tiene varios niveles de lectura. Habla del mito como personaje de la tragedia griega con el que la gente ya no se relaciona; hace también una crítica al poder –el de la silla y el de las redes sociales– y cómo ha logrado que los ciudadanos se enfrenten. Y habla de la decadencia en el teatro, que antes era de piedra y ahora es de drywall.

Finaliza Maccio: “Con Fuente oscura defiendo el derecho de hacernos una pregunta. Por qué vino esta imagen, esta sensación, qué pasa. Me siento tratando de sacar una inquietud. Es un proceso que no doy por terminado”.

Fuente oscura
La Caja de Fósforos, Concha Acústica de Bello Monte
Funciones: viernes y sábado, 8:00 pm; domingo, 6:00 pm
Entrada: 250 bolívares