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El deporte es un personaje secundario en el cine nacional

El fanatismo por la pelota nacional los enamora | Foto Archivo

El fanatismo por la pelota nacional los enamora | Foto Archivo

El beisbol ha sido el gran protagonista de las películas venezolanas que cuentan con una trama deportiva, pero sobre todo en documentales, pues en ficción han logrado mayor proyección el boxeo y el fútbol

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Contaba Luis Carlos Hueck hace unos días, en rueda de prensa, que para escribir el guión de Papita, maní, tostón se inspiró en dos amigos suyos que eran pareja e iban al estadio de beisbol a disfrutar los partidos juntos a pesar de ser de equipos rivales.

La cinta, ópera prima de Hueck, es la película venezolana más reciente en la que el deporte es uno de los protagonistas, mas no el personaje principal.

La lista de filmes del país en los que una disciplina se lleva el protagonismo, de hecho, no es larga. Y, de ellos, la mayoría está relacionada con el considerado “deporte nacional” y fue hecha en formato para televisión.

La raya de cal, por ejemplo, fue una miniserie que estrenó RCTV en 1990, escrita por César Miguel Rondón e Ibsen Martínez. Constó de 10 capítulos de 60 minutos cada uno. Se ambientaba en el mundo del beisbol pero principalmente contaba una historia romántica: en ella un joven humilde –interpretado por Oswaldo “Ozzie” Guillén– con talento para ser campocorto y considerado promesa de las grandes ligas pone en riesgo su futuro profesional por el amor de la caprichosa hija del equipo para el que juega.

También a principios de los años noventa (en 1991, un año después de su muerte) se estrenó en Venevisión un unitario sobre la vida de Baudilio Díaz, quien fue en vida receptor de los Leones del Caracas. El audiovisual fue protagonizado por Daniel Alvarado y Abril Méndez.

En el cine la pelota venezolana también ha tenido grandes actuaciones, pero arropada por el género documental.

En 2002 vio la luz Venezuela al bate, orígenes de nuestro beisbol (1895-1945), bajo la dirección y con el guión de Carlos Oteyza. Es una película que reconstruye la historia del deporte líder del país, a través de los testimonios de sus protagonistas y de la utilización de archivo fílmico y fotográfico. El trabajo intenta develar de dónde proviene la pasión nacional por los jonrones.

Recientemente, en 2011, se proyectó La hazaña del 41, filme escrito y dirigido por Carolina Vila y José Manuel Pulido.

Es un documental sobre la proeza lograda por un grupo de jóvenes peloteros venezolanos que, en 1941, le arrebató el título de campeón mundial de beisbol amateur a Cuba y se convirtió en el primer equipo del país que ganó una contienda internacional. De esa manera inscribieron el nombre de Venezuela en los anales del beisbol mundial y abrieron camino para las nuevas generaciones de estrellas del bate y el guante que desde entonces han brillado fuera de las fronteras propias.

Los otros. Toda regla tiene su excepción. Aunque otros deportes siguen sin conseguir ese “gran papel” que les permita apariciones constantes en la pantalla grande nacional como protagonistas, hay algunos que han logrado actuaciones notables.

Un sueño en el abismo (1991) de Óscar Lucien se centra en las aspiraciones de dos amigos que desean convertirse en los primeros venezolanos en escalar el monte Everest. La cinta es protagonizada por Erich Wildpret y Sonya Smith, entre otros.

“El tema de fondo es la amistad. El sueño de escalar el Everest es una metáfora del compromiso y perseverancia para alcanzar una meta”, indica el director. Para él, el deporte se hace cada vez más visible en el cine nacional de la última década. ¡Y de qué manera! Hermano (2010) de Marcel Rasquin muestra a dos hermanos que luchan para superar la violencia en el entorno a través de su disciplina favorita, el fútbol, aunque el destino no juega a su favor. La oportunidad de sus vidas se les ofrece cuando se presentan a unas pruebas para el equipo Caracas Fútbol Club. Entre muchos otros galardones, el largometraje obtuvo uno como Mejor Película en el 32° Festival de Cine de Moscú.

El próximo año se estrenará en el país Hasta que la muerte nos separe, una adaptación libre de la obra Otelo de William Shakespeare en la que el protagonista es un boxeador con mal carácter (Zapata 666) que profesa su amor a una mujer llamada Desdémona, una modelo que sufre violencia doméstica (Alexandra Braun).

En 1992 el melodrama pugilístico estuvo presente también en Fin de round de Olegario Barrera, un filme sobre el desarraigo social.