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"Tengo que demostrar que soy buena actriz"

Alejandra Machado

Alejandra Machado

Alejandra Machado encarna a una policía en Válgame Dios. Mónica Montañés es su madre, pero ya no siente que la vean con recelo por ser hija de la dramaturga. Aunque no le gustan los castings, asegura que ha hecho varios

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Alejandra Machado arrancó en la televisión con una tarjeta de presentación que cualquier actriz desearía tener: es hija de Mónica Montañés, una de las escritoras de telenovelas más celebradas del país por producciones como Voltea pa’ que te enamores y Válgame Dios. Precisamente en esta última puede verse en la actualidad a la joven, de 20 años de edad, estudiante de séptimo semestre de Artes en la UCV.
Cuenta que le dijo a su madre que quería ser actriz cuando tenía apenas 14 años de edad, pero fue a los 16 años cuando la tomaron en serio y empezó a estudiar teatro con Gerardo Blanco, director del grupo Bagazos. Su primera aparición en televisión fue cuando era niña en Guerra de Mujeres, luego participó en el capítulo final de Voltea pa’ que te enamores, le siguió un personaje en Vieja, ¿yo?, otro en Tomasa te quiero y en la actualidad es Lucía en Válgame Dios.
—¿Siente que la miran como la que tiene ventaja por ser hija de Mónica Montañés?
—Siempre hay alguien que lo piensa. Pero tengo que demostrar que soy buena actriz y que puedo hacer todo sin mi mamá. En esta novela no sentí nada especial por eso, pero en la primera que trabajé, Vieja, ¿yo?, sentí que todo el mundo estaba asustado porque no sabían si yo iba a poder. Además, el primer día me había tocado una escena superfuerte, en la que me tocaba llorar y llorar. A partir de ese momento la gente me empezó a tomar más en serio, Creo que se dieron cuenta de que sabía lo que estaba haciendo. Pero la mayoría de las veces la gente ha sido muy amable y me han hecho sentir feliz con mi trabajo.
—¿Ha hecho castings?
—Sí, claro, y es lo peor que me puede pasar porque soy muy insegura. Creo que no hay un actor que diga que le gustan los castings. Mimí Lazo siempre dice que si su carrera dependiera de hacer audiciones a su edad no trabajara, porque se pone muy nerviosa. Igual me pasa a mí. Son pocas las cosas que he conseguido por un casting, pero estoy orgullosa de ellas. Hice uno para la novela Tomasa te quiero de Doris Seguí y quedé. Para Válgame Dios hice también varios al principio, pero no me seleccionaron. Aceptaron a otras actrices con más experiencia que yo, como por ejemplo a Estefanía López.
—¿Hay más presión por tener a la escritora de la telenovela en la casa?
—Ella me deja ser y si tengo una duda con respecto al personaje le pregunto. Pero la verdad es que nunca me ha dicho: “Chama, esa escena que hiciste es un desastre”. No sé si ha sido por ser amable...
—Mónica Montañés maneja en sus historias una visión un tanto pesimista de las relaciones entre hombre y mujeres. ¿Personalmente eso la ha influenciado?
—Uf, imagínate. Crecí al lado de Mimí Lazo y de mi mamá. Los muchachos con los que salgo tienen que echarle pierna porque estoy muy influenciada por ellas. No soy cuaima, no nací para eso, incluso creo que debería ser más. Pero siempre las he tenido a ellas aconsejándome y me he sabido cuidar gracias a las dos. La influencia es tal que una vez, cuando tenía 4 años, estaba jugando con las Barbies en la bañera y repetía los diálogos de El aplauso va por dentro. Yo no tenía ni idea de lo que significaban, pero los repetía. De alguna manera tengo un chip en la cabeza que me hace sentir más segura y saber con qué tener más cuidado.
—Su madre escribió una obra que consagró a Mimí Lazo. ¿Le pediría que le escribiera una?
—Nunca lo había pensado, pero creo que tratándose de mi mamá la gente me vería feo. Aunque estaría feliz de que lo hiciera, porque estoy muy orgullosa de ella. Después de Válgame Dios estoy más enamorada de su trabajo. Y si me hace una obra, bienvenida será.