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Lo que dejó el Suena Caracas

Plaza Diego Ibarra | Foto AVN

Plaza Diego Ibarra | Foto AVN

Controversia, música politizada, problemas con la logística y ausencia de inclusión geográfica son algunas de las herencias del recién concluido festival

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Fueron 9 días de conciertos planificados, que terminarían el sábado 6 de diciembre. Pero se sumó una noche más, en la que El Gran Combo de Puerto Rico fue protagonista. El encuentro musical celebrado en el centro de Caracas logró reunir a 1,8 millones de personas que presenciaron las actuaciones de 41 artistas internacionales y 79 nacionales.

Para realizar esta primera edición, la Asamblea Nacional aprobó un crédito adicional de 168 millones de bolívares el martes 18 de noviembre. Y aunque la cifra generó polémica por considerar que la actividad y su costo no eran prioridad en un momento en el que la escasez de alimentos y medicinas no es ajena a ningún venezolano, el alcalde Jorge Rodríguez prometió que en 2015 se realizarían dos festivales anuales. Las redes sociales recogieron las opiniones de los asistentes a la cita, que disfrutaron de sus artistas favoritos. Pero, también, se hicieron eco de las quejas: fallas de sonido y los tiempos de espera —que extendieron las presentaciones hasta el amanecer— fueron constantes. Destacó la insuficiencia de servicios de comida, sanitarios y transporte.



1. Música politizada
El festival estuvo cargado de política. Algunos artistas se declararon revolucionarios. En la noche inaugural, Ernesto Villegas, jefe de gobierno de Distrito Capital, dijo: “Vamos a la victoria por Chávez y por la patria”.

Además, los animadores Susej Vera y Andrés Aponte insistieron en varias ocasiones que el festival se hacía gracias al apoyo del gobierno revolucionario. De igual manera, el pasado sábado la agrupación Dame pa’ matala ofreció un show pleno de proselitismo. Durante el concierto final se reunieron en tarima Omar Enrique, Daniela Cabello, Omar Acedo y Rey Armas, entre otros. Cantaron “Alma llanera” y “Venezuela”, aderezadas con consignas como “viva Chávez”. Luego Acedo, Cabello y Omar Enrique entonaron “Chávez corazón del pueblo”.


2. La inclusión no fue geográfica
Los organizadores de Suena Caracas tenían como una de sus premisas la participación de bandas sin importar su tendencia política, pero la inclusión no se extendió a lo geográfico. El evento, organizado por la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital, se concentró en espacios del municipio Libertador.

El Festival de Teatro de Caracas, llevado adelante también por Fundarte, incluyó salas como las del Celarg, en Altamira. “El lugar ideal para los conciertos multitudinarios era La Carlota. Me pregunto qué hubiese pasado con los permisos si otras alcaldías hacen un evento que termine a las 4:00 am”, acota Juan Carlos Ballesta, editor de la revista Ladosis y productor de eventos. Freddy Ñáñez, presidente de Fundarte, dijo en rueda de prensa que el festival fue una muestra de la restitución de los lugares públicos.


3. Desorden logístico
La plaza Diego Ibarra, copada de gente en cada una de las presentaciones, dejó en evidencia que no se hicieron los cálculos suficientes para atender las necesidades del público reunido. Las unidades de baños portátiles fueron insuficientes para atender a la multitud.

Las opciones de comida tampoco fueron muchas. El único negocio que permaneció abierto hasta la medianoche fue la panadería Royal, donde se hacían largas colas para comprar.

Aunque el alcalde Jorge Rodríguez prometió que el Metro estaría abierto hasta el final de las jornadas, no fue así. El servicio estaba disponible hasta la 1:00 am, aunque algunos conciertos se extendieron hasta el amanecer porque la espera entre una banda y otra era entre 40 minutos y 1 hora.


4. Seguridad sectorizada
Cinco cuerpos —2.000 oficiales en total— prestaron seguridad a la plaza Diego Ibarra y a los otros teatros donde se realizó el festival. Efectivos de Policaracas, GNB, PNB, Guardia del Pueblo y la Milicia Bolivariana custodiaban la zona, caminaban entre la gente y hasta se permitieron bailar al ritmo de las agrupaciones de turno.

Sin embargo, la requisa en esta ocasión fue poco rigurosa. En algunas ocasiones los funcionarios se limitaban a preguntar a los asistentes: “¿Tienen armas?”, “¿Tienen alcohol?”. Pero la revisión no fue suficiente para impedir que vendedores ambulantes entraran al lugar y ofrecieran bebidas. La seguridad no se extendía mucho más allá de unos metros en las zonas aledañas.



5. Controversias en vivo
Desorden Público fue la primera agrupación en poner la nota incómoda en la plaza Diego Ibarra. Antes de tocar “Todo está muy normal”, Horacio Blanco dijo: “Estamos todos tan de acuerdo en que hay que plantarle cara a la corrupción”. Luego, al cantar “Llora por un dólar”, Blanco se refirió a las empresas de maletín. Ávila TV, de hecho, censuró las palabras del vocalista.

Servando y Florentino hicieron lo propio el viernes pasado, cuando en medio de su presentación interpretaron “Mi niña bonita”, de Chino y Nacho, quienes decidieron no participar en el festival por las críticas y amenazas de los radicales afectos al oficialismo. “Si aceptamos a los extranjeros, ¿por qué coño no hacemos lo mismo con los venezolanos?”, esgrimió Servando.

Daniela Cabello no cantó en solitario sino junto con Omar Acedo, a pesar de que había sido anunciada con un show propio. Actuó, también acompañada, durante el cierre. En ambas ocasiones fue abucheada.



6. ¿Noche venezolana?
El martes 2 de diciembre Rey Armas, Luis Silva, Cristina Maica, Cristóbal Jiménez y Fabiana Ochoa, entre otros, protagonizaron la noche en la que se celebraría la música tradicional venezolana. Sin embargo, fue el vallenatero colombiano Silvestre Dangond el que tuvo el honor de cerrar la jornada.

LAS CIFRAS
1,8 millones de personas asistieron a las 50 presentaciones realizadas durante el festival, según cifras oficiales
120 agrupaciones nacionales e internacionales participaron durante los 9 días que duró la primera edición del Suena Caracas