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La danza tuvo un aniversario importante: El Cascanueces (I)

El Cascanueces (I) | Escenas - EN

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El año que termina ha sido uno de los más difíciles, no solo en lo económico sino también en lo cultural. Pero los hacedores no se detuvieron y se sobrepusieron a las pérdidas: hubo festivales internacionales, se abrieron espacios para los jóvenes y la diversidad se sintió en las salas. Aquí un resumen de los mejores momentos

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El mejor silencio. Es un monólogo con dos palabras: “Está equivocado”. Es esa la única interacción del personaje -una mujer solitaria, maniática y profundamente triste- con el mundo exterior. Un programa de televisión y otro de radio son los que dan al público los sonidos que cortan el silencio de este ser. Del alemán Franz Xaver Kroetz y protagonizado por Diana Volpe, Las noches celestiales de la señorita Rasch fue uno de los mejores montajes. Con una puesta en escena realista y dirigida por Orlando Arocha, fue la pieza con la que La Caja de Fósforos cerró una temporada de interesantes producciones. Fuente oscura de Oswaldo Maccio, Decamerón. El paraíso de Boccaccio de Ricardo Nortier, Testigos ocultos, El hombre almohada y Piel mercurio son títulos que defienden el teatro de arte, con poderosos textos e interpretaciones.


Dos décadas en punta. Fue hace 20 años cuando Vicente Nebrada estrenó su versión de El Cascanueces en la   Sala Ríos Reyna. Desde entonces ha sido el espectáculo más taquillero del Teatro Teresa Carreño y se considera parte fundamental de la tradición navideña de la ciudad. No hay diciembre sin Clarita, sin la Reina de las Nieves o el Vals de las Flores, por mencionar algunos.
Se perfiló como una superproducción: manejaba un presupuesto de 80 millones de bolívares. Nebrada -recuerdan quienes trabajaron con él- no solo quería una virtuosa coreografía de excelente ejecución; también estaba interesado en realizar un montaje con los efectos tecnológicos de la época. Su éxito, calidad y su permanencia en el tiempo le valen el segundo lugar en la lista de los mejores momentos del año.
El teatro tiene, además, otro proyecto digno de reconocer en 2015: la constitución de Teresa Danza Contemporánea, la segunda compañía estable del complejo cultural. Representa otra iniciativa para que los jóvenes bailarines demuestren sus cualidades y propuestas. Dirigida por el bailarín y coreógrafo Félix Oropeza, la agrupación hizo su debut a mediados de año y desde entonces ha tenido otras tres presentaciones en Caracas y en el interior del país.


Aires extranjeros. El país recibió festivales de teatro con propuestas internacionales en la programación. El coordinado por Fundarte, que tuvo que ser pospuesto por un incendio en su sede, contó con 22 agrupaciones provenientes de países como Argentina, Bélgica, Bolivia, Brasil, Francia, España e Italia. La institución del gobierno contó con un presupuesto de 320 millones de bolívares. A pesar de la crisis económica y en un ejercicio de resistencia, los organizadores del Festival Internacional de Teatro de Caracas tuvieron que modificar su oferta a tres pequeñas temporadas. Trajo compañías de México, Argentina y Alemania

Vitrina para los jóvenes. Con la intención de que los noveles creadores comenzaran a presentar sus ideas, el Trasnocho Cultural inició este año el Festival de Nuevos Directores. En la competición participaron ocho propuestas, de autores nacionales y extranjeros, con montajes experimentales y minimalistas. El ganador, Leonardo van Schermbeek con La lección, tuvo temporada en el teatro. “Es una actividad que me parece estimulante y el próximo año la repetiremos”, afirmó Héctor Manrique. Otra importante ventana celebró diez años de trayectoria: el Festival Creajoven, coordinado por Dairo Piñeres y el grupo Séptimo Piso

Proyectos ante la crisis. La situación país ha complicado todos los caminos. Sin embargo, para muchos en 2015 hubo una alta producción. Lugares como la sala La Viga fueron acondicionados para recibir teatro, artistas llegaron a participar en dos y tres proyectos en simultáneo. “Ha sido difícil, pero los trabajos han salido. La gente está volcada hacia una productividad que a veces me parece ciega. Actualmente estamos muy polarizados y si nuestro teatro contribuye a ello es una pérdida. Sería estupendo poder lanzar esa pregunta a los creadores: ¿Contribuiste a la polarización del país? Porque eso sí es un monstruo”, dice Oswaldo Maccio