• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Se cumplen 110 años del nacimiento de Antonio Arráiz

Antonio Arraiz / ALFREDO BOULTON / CORTESIA ANTONIO PADRON TORO

Antonio Arraiz / ALFREDO BOULTON / CORTESIA ANTONIO PADRON TORO

Escritor y periodista, nació en Barquisimeto en 1903 y murió en Westport, Estados Unidos, en 1962

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

A Simón Alberto Consalvi, in memoriam

Aún recuerdo la solicitud que me hiciera Simón Alberto Consalvi de una fotografía de Antonio Arráiz que pudiera ilustrar la portada del volumen de la Biblioteca Biográfica Venezolana dedicado a él y escrito por Alexis Márquez Rodríguez. Había interés por el personaje que tanto dio para que El Nacional naciera y aportara luces a partir de aquel inundado agosto de 1943. Este periódico del que don Antonio fue capitán desde entonces hasta 1949.

Arráiz nació en Barquisimeto. Joven tomó el riesgo de huir del país donde no admitía dictaduras ni ligaduras. Gran aventurero, se fue a Nueva York para ser actor de cine, boxeador o marine. Regresó al país en 1922 y en 1928 se unió como compañero a la Generación del 28. Fue un compromiso tan íntegro y valiente que le costó siete años en La Rotunda. Más tarde fue llamado por la familia Otero para despertar en el sueño de manejar un periódico. Lo hizo con tanta previsión que decidió imprimir una edición inicial del diario que solo circuló entre el equipo de redacción. La idea era que los reporteros se enfrentaran a su propio trabajo, lo pulieran, lo sufrieran. Finalmente, el 3 de agosto de 1943 nació El Nacional y su primera mancheta la cogió Arráiz de un poema de Antonio Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar".

Arráiz se adelantó, no cabe duda, a la tan necesaria defensa del país, hoy tan disperso, golpeado, vejado, irrespetado, como si quisiera olvidarse de sí mismo, de su historia, de su tradición, de su realidad intelectual.

En 1962 el periódico sufrió la sorpresa de su muerte. La tarde de un domingo la agencia Associated Press transmitió la noticia desde Nueva York. El cable informaba que Arráiz había fallecido "bajo raras circunstancias". Lo raro era en verdad algo tan habitual como que un hombre había sufrido un infarto fulminante mientras hacía su caminata dominical. La nota, escueta, apenas explicaba quién era Antonio Arráiz, que desde hacía algunos años ejercía la dirección de publicaciones en español de la Organización de las Naciones Unidas.

Cuando en El Nacional se supo de su fallecimiento, el personal de guardia comenzó a correr y a gritar en busca en una tranquilidad, sin saber qué hacer. Miguel Otero Silva escribió: "Antonio no tuvo otro norte que su pueblo. Como poeta, como novelista, como periodista, como rebelde, le guió su pasión venezolana. Escribió poesía para dar poesía a Venezuela, transitó los caminos de la novelística para dar a Venezuela una novelística y se lanzó a la rebeldía política para dar a Venezuela una vocación democrática".

Antonio Arráiz fue un hombre ejemplar, asumió la vida con valentía y perseverancia, y sufrió lo suficiente para saldar las deudas con la dictadura y renacer en una posición deliberada: en la convicción del periodismo moderno venezolano.

Y como tenía buen olfato para el llamado "tubazo" -que es como llamamos los periodistas a la primicia-, Arráiz se anticipó a su propia muerte y compró un terreno para su tumba en una hermosa colina cerca de su casa de Westport. Además, se puede decir que en uno de sus poemas dejó escrito su epitafio: "Quiero estarme en ti, junto a ti, sobre ti, Venezuela/ pese aun a ti misma/ quiero quedarme aquí, firme siempre/ sin un paso adelante, sin un paso hacia atrás".