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La cultura pide mayor  atención a la nueva Asamblea Nacional

Héctor Manrique, director de teatro | foto: archivo

Héctor Manrique, director de teatro | foto: archivo

Luego de celebrarse las elecciones parlamentarias 2015 en las que la oposición alcanzó una mayoría calificada, con más de 110 escaños, los representantes del sector cultural venezolano se plantean nuevas metas y exigencias para el poder legislativo que entrará en funciones a partir del 5 de enero del próximo año. Directores de teatro, investigadores y críticos, escritores y cineastas reflexionan sobre las necesidades más urgentes del área. Un análisis profundo de la  Ley Orgánica de Cultura, la revisión de contenidos del proyecto de la II Reforma de la Ley de Cine, una legislación que limite o prohíba el uso de centros culturales para proselitismo, la despartidización de los canales del Estado, así como políticas que incluyan sistemas de apoyo y asistencia social a los creadores son parte de las demandas 

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Gisela Kozak /Escritora

“En primera instancia hay que hacer una revisión profunda de la Ley Orgánica de Cultura, que es un conjunto de deseos que no ofrecen ninguna orientación sensata sobre cómo el sector nos lleva a la Venezuela que todos deseamos. Esta ley entiende lo cultural venezolano como premoderno: una concepción fundamentalmente de lo indígena, africano y la tradición hispánica pasada. Además existe otro conjunto de leyes que atienden al sector libro, biblioteca, patrimonio, artesanía, seguridad social… que también deben someterse a revisión. En cuanto a las publicaciones: hay una escasa variedad de títulos, editoriales importantes se han marchado, el libro que procede del sector privado es muy caro y el que da el Estado habría que ver si se está leyendo, si está en las bibliotecas, si ha aumentado el índice de lectura”.


Héctor Manrique / Director de teatro

“Pienso que es muy posible que haya voluntades de la nueva Asamblea Nacional de que los sistemas de apoyo a la cultura y las instituciones, que prácticamente estaban disueltos, se pudiesen dar. Me parece fundamental, entendiendo que la cultura es todo, que con el poder legislativo en manos de la oposición se restablezca la cultura democrática en el país. Se puede hacer mucho, muchísimo. Porque no existen políticas culturales de este gobierno, lo que hay son herramientas que han servido para la corrupción. Porque una de las primeras acciones de Farruco Sesto, y que aplaudió el sector, fue eximir a las instituciones de rendir cuentas. Además de sentir que es un hecho esperanzador, creo que este triunfo es la forma de hacer las cosas, que no haya salidas llenas de atajos, sino consensuadas con todo el país”.


Sergio Monsalve / Crítico de cine

“Es una oportunidad para revisar algunos contenidos del proyecto de la II Reforma de la Ley de Cine. El debate no se ha dado en condiciones claras, porque la gente ha tenido miedo de participar, porque pensaban que habría represalias contra ellos y ha existido autocensura.

Entre los contenidos por revisar están las multas. Según la reforma, el sector privado debe aportar el dinero Fonprocine y el sector público no. Creo que hay que equilibrar la balanza.

También está la referencia al cine protegido o de interés intelectual y artístico, del que no se establece un concepto claro. Y, por último, los topes del porcentaje de proyección de películas comerciales, que es contraproducente para los fondos del cine nacional. Además debería revisarse la Villa del Cine para que deje de ser un ente que no le rinde cuentas a nadie”.


Susana Benko / Investigadora y crítico de arte

“Pido exactamente lo que esperamos en nuestra vida cotidiana: reconciliación y apertura. Recuperar los espacios. Que vuelva el respeto, que a los artistas no se les imponga ideologización, sino que realmente se aprecie su trabajo, el oficio de la investigación y de la museología; que no haya discriminación a la hora de exponer. Yo trabajaba en el Museo Alejandro Otero y me tuve que ir en 2009 porque era prácticamente imposible hacer nada. El museo estaba en muy mal estado, había órdenes y contraórdenes; creo que esos años fueron los peores. Hubo imposición de cosas absurdas, la inclusión malentendida, un incorporar a la comunidad, pero rechazando la profesionalización. Ojalá se recupere una generación perdida que no se ve representada en los museos, que vuelvan las publicaciones”.


Zhandra Rodríguez / Fundadora del Ballet Internacional de Caracas y del Ballet Nuevo Mundo de Caracas

“En mi opinión, la nueva Asamblea Nacional debería planificar acciones de acuerdo con el concepto antropológico de lo que es la cultura, que es todo lo que el hombre y la mujer hacen para definir el perfil de su nación.

También es importante que no se discrimine entre la cultura popular y la artística. No se puede favorecer solo a unos pocos, sino impulsar todas las manifestaciones.

La AN debe impulsar nuestra cultura sin rechazar la universal. Que no denigren de las expresiones tradicionales e indígenas, porque no podemos divorciarnos de nuestras raíces en aras de una cultura importada.

Se debe dar más cabida a nuevos proyectos, pero aún falta más criterio al evaluar qué se hace, quién lo hace y su trayectoria. Si hubiera que hacer leyes yo misma ayudaría para invitar a crear conciencia sobre nuestras manifestaciones, algo que también es cultura”.


Oscar Lucien / Ex director del Ininco

“Uno de los aspectos más importantes de los que se tiene que encargar la nueva Asamblea Nacional es de tener medios de comunicación no gubernamentales ni partidizados, que permitan el libre acceso a la cultura y al entretenimiento que no hemos tenido en todos estos años.

Se debe retomar la política de descentralización de la cultura, que fue muy productiva en el pasado. La centralización que se ha hecho en los últimos años acabó con museos, con la oferta cultural y la diversidad de opiniones. La alternativa es promover una gestión independiente del poder central.

Finalmente habría que apoyar una legislación que limite o prohíba el uso de centros culturales para proselitismo como el Teresa Carreño. Los teatros municipales no son agencias de festejos para los partidos políticos”.