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Las cruzadas religiosas son rentables en Hollywood

Ridley Scott no escatimó en inversión tecnológica para impresionar a los espectadores, pero con  una película que se queda en simple espectáculo visual / Archivo

Ridley Scott no escatimó en inversión tecnológica para impresionar a los espectadores, pero con una película que se queda en simple espectáculo visual / Archivo

Éxodo: dioses y reyes, la más reciente versión de la historia de Moisés protagonizada por Christian Bale, no ha estado exenta de controversias desde su estreno mundial en diciembre pasado 

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La fe mueve montañas. Este refrán es bien conocido por los productores de Hollywood quienes no titubean al momento de invertir cifras millonarias para realizar películas de corte religioso. Los pasajes bíblicos siempre han generado buenos dividendos en la gran pantalla.

En 2004, Mel Gibson escandalizó a la industria cinematográfica con el estreno de La Pasión de Cristo, por sus escenas cargadas de violencia explícita difíciles de digerir para los espectadores. La cinta, sin embargo, pasó a la historia como una de las más taquilleras de todos los tiempos: nada más en Estados Unidos fue vista por 121 millones de espectadores, una cifra descomunal para un largometraje de su estilo.

La fórmula parece imbatible: cruzadas épicas que la mayoría conoce, protagonizadas por superhéroes salidos de la Biblia. Pero no todas tienen el mismo éxito.  Diez años después de la revolucionaria propuesta de Gibson, el director Darren Aronofsky intentó hacer lo mismo. El resultado terminó por hundirse en lo más profundo del océano, con Noé y su barca llena de animales. Desde su estreno a principios del año pasado, la película Noé recibió muy malas críticas por su interpretación del Génesis. Recaudó millones en taquilla, no hay duda, pero fue un fracaso en relación con las expectativas.

El mismo camino parece transitar Moisés en su más reciente adaptación al cine. Éxodo: dioses y reyes fue estrenada en diciembre de 2014, con una historia bastante conocida. Está basada en uno de los fragmentos del Antiguo Testamento en el que se relata la liberación del pueblo hebreo del yugo egipcio. Ya esta historia ha sido fuente de inspiración para grandes producciones como Los diez mandamientos, protagonizada por Charlton Heston en 1956, o más recientemente la cinta animada El príncipe de Egipto, de 1998.

En esta oportunidad, el director Ridley Scott no escatimó en inversión tecnológica digital para impresionar a los espectadores con un espectáculo visual deslumbrante, pero que carece de espíritu cinematográfico. Es como si se estuviera frente a un videojuego, sin conexión con la historia. Más de 130 millones de dólares se invirtieron en la producción de dos horas y media, que solo llega a maravillar cuando se sueltan las siete plagas sobre Egipto.

El encuentro entre Moisés y Dios es descabellado. Los diálogos son una suerte de alucinación en la que la figura divina es representada por un niño prepotente, malcriado y vengativo. Christian Bale luce aburrido, sin fuerza, frente a un elenco integrado en su mayoría por personajes de piel blanca. Todo un acierto bíblico.

Lo mejor de Éxodo: dioses y reyes son las grandilocuentes secuencias de acción, que fácilmente podrían servir como entretenimiento de un domingo en la tarde.


Fe millonaria. Las cifras hablan por sí solas. De acuerdo con un trabajo publicado en 2014 por el diario español El País, el mercado de películas religiosas es muy jugoso para dejarlo pasar. Una encuesta del grupo Consumidores Llevados por la Fe, especializado en el mercado cristiano, reveló que 46 millones de estadounidenses asisten al cine según sus creencias religiosas, una actividad que mueve más de 1 millardo de dólares al año.

Estos números no tienen por qué sorprender a nadie. Si se revisa la cuenta de Twitter del papa Francisco se hallará un universo de casi 8 millones de seguidores nada más que en su usuario hispanoparlante, @Pontifex_es. 

La fe es un buen negocio. Y en el cine se traduce en historias épicas, personajes conocidos por la mayoría que pueden ser relacionados con superhéroes con efectos especiales incluidos. Ya lo sabían en 1959 cuando llevaron a la gran pantalla Ben-Hur, que contó con el mayor presupuesto que hasta entonces había tenido una película, superior a los 15 millones de dólares. El drama judeocristiano obtuvo la cifra récord de 11 premios Oscar, incluido el de Mejor Película.

La túnica sagrada (1953), Rey de reyes (1961), Jesucristo Superstar (1973) y el controversial filme La última tentación de Cristo (1988) de Martin Scorsese son una muestra del éxito que han tenido los temas religiosos en la pantalla grande, que sigue reuniendo una gran legión de discípulos para ser testigo de la salvación eterna. Un acto de fe.  


El Dato

Éxodo ha sido prohibida en Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Marruecos. Sin embargo, el director del filme y Fox llegaron a un acuerdo para proyectar una versión censurada en este último país. "A título absolutamente excepcional se suprimen dos pasajes sonoros que hacen alusión a la personificación de Dios", señala el comunicado emitido por las autoridades marroquíes.

En Egipto la cinta fue censurada por las inexactitudes históricas. La película muestra que los esclavos judíos construyeron las pirámides, teoría promovida en 1977 por el entonces primer ministro de Israel, Menájem Beguín, que es rechazada por el actual ministro de Cultura egipcio.

En otros países árabes consideran que la historia es un insulto contra las creencias islámicas.