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Las mil y un creaciones de un retratista transversal de la Venezuela petrolera

“Los humoristas somos la venganza del pueblo”, fue una de las frases con las que José Manuel Díaz Márquez, fallecido el 5 de enero en Caracas, definió su trabajo. Dijo también: “Ejerzo de diputado, pero desde la televisión”. Otra más: “Hago caricaturas, pero no con lápiz, sino con mi mente”. Junto a imágenes como aquella de una Fedra López que le movía el cuadrito a la izquierda y a la derecha, debe permanecer la de un traductor popular que nunca perdió la conexión con su humildísimo origen

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El Pavo Lucas popularizó el “¡Eu!”

Una de las vertientes del humor de Joselo fue la caricaturización de cierto esnobismo juvenil deslumbrado por modas y tendencias extranjeras. El Pavo Lucas, con su afro y artesanía de cuero, fue una especie de hippie trasnochado y rebelde sin causa que popularizó un saludo que todavía se usa: “¡Eu!”, una contracción de “¡Qué hubo!”, explicó el propio humorista. “Es la representación de esos muchachos sin futuro que se van a morir pidiendo dos fuertes (antigua moneda de 5 bolívares) prestados, a diferencia de los que estudian y se preparan”, indicó Joselo en una entrevista de 1974 acerca de Lucas.

El Pordiosero: el más duradero

El Mendigo o Pordiosero (los personajes de Joselo con frecuencia eran arquetipos universales, más que nombres con apellidos) fue su creación más duradera y persistente, quizás porque representó a la más baja casta social. Una casta chaplinesca que se resiste a desaparecer, gobierne quien gobierne desde Miraflores, con liberalismo o con socialismo. “El Mendigo es el personaje que el público siempre me pide, quizás porque es un filósofo”, reflexionó el humorista en 1979. Además de la vocería de una sabiduría del desamparo, el harapiento también representaba una crítica al venezolano que prefiere pedir “que le tiren algo” antes que ponerse manos a la obra.

Barbero: lo más parecido a una conserje

La clave de Joselo fue nunca perder la conexión con lo popular. “Me subo a los carritos por puesto para observar lo que dice la gente”, explicó en una ocasión. Su personaje del Barbero era lo más parecido al equivalente masculino de una conserje, porque su profesión le permitía estar en constante contacto con todas las clases y acontecimientos sociales: podía, así, editorializar sobre política, beisbol criollo o la escasez de la leche en polvo. “Los venezolanos estamos como el Metro de Caracas: enterrados pero vamos pa’lante”, era una de sus reflexiones empolvadas de talco.

Canuto y el colapso del bipartidismo

Canuto, un funcionario público de alto rango que encajaba en el rompecabezas con un empleado adulador (Jaleti), fue uno de los personajes con los que expresó su visión sumamente crítica del bipartidismo adeco-copeyano que colapsó en la década de los noventa. Otro fue el Doctor Chimbín, un leguleyo que se apoyaba en latinajos huecos. “Sus personajes van enseñando la evolución (e involución) de la democracia representativa”, señaló el comunicólogo Marcelino Bisbal. La relación de Joselo con la política siempre fue inquieta: en 1978 amagó con lanzarse como senador y aquel mismo año mostró su apoyo público al candidato copeyano Luis Herrera Campins, al que luego reprochó como presidente.

El Sifrino: primero en el Hit Parade

Una de las variaciones del Pavo Lucas y el discjockey-traductor Willy Potente fue el Sifrino (1980), un chamo “burda de chévere” que le decía a sus padres que se encerraba en el cuarto para estudiar y en realidad lo que hacía era escuchar las canciones del Hit Parade en inglés. Deliraba por lucir pantalones de colores: “Blue jeans, pink jeans, black jeans, yellow jeans”. Fue uno de los personajes más populares entre los niños, lo que no contentaba a todos los padres. Una de las facetas de Joselo fue el humor infantil: a los más pequeños dedicó creaciones como Joselito y el Recogidito (“su actuación más tierna”, recuerda hoy su colega Nelly Pujols), así como un especial del Ratón Pérez y la Cucarachita Martínez en el que actuó junto a su esposa, Mary Soliani. 

Columbo y la lucha contra los enlatados

En la época de Joselo y siempre, los productores nacionales han tenido que pelear un espacio con los enlatados extranjeros en la programación de los canales. A eso respondió el humorista con parodias como la del detective Columbo, que tenía hasta un perro entrenado llamado Orejas. Otra de sus imitaciones de personajes de ficción fue Pedro Navaja, el de la canción de Rubén Blades. Muchas otras creaciones inolvidables quedan fuera del recuento: el Viejito de la Marabunta (una metáfora de la corrupción insaciable), su caracterización femenina Madam Cosmetic, el Motorizado, el Policía, el Adeco y el Copeyano, el Hare Krishna, el Fotógrafo, el Taxista, el Comenabos, el Perro, el Mesonero, el Motorizado, el Balandro y todos los personajes de sus discos de gaitas.