• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Lo cotidiano se disuelve entre texturas y conversaciones

La muestra permanecerá abierta al público hasta el 9 de julio | MANUEL SARDÁ

La muestra permanecerá abierta al público hasta el 9 de julio | MANUEL SARDÁ

Francisco Marín y Miguel Triviño contrastan sus visiones estéticas entre homenajes a la vida y a los artistas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Ningún beso, ningún vino, embriaga tanto como un café” es una de las frases que se lee en los cuadros de Francisco Marín. La acompañan imágenes de la cotidianidad venezolana: la arepa, el ticket del Metro, el periódico y la taza de peltre. A esta suerte de remembranza de la infancia se le suma un homenaje a un artista universal: Diego Velásquez. Es por eso que su propuesta está protagonizada por las meninas.

Ellas forman parte de la exposición Binomio-Café, en la que también participa Miguel Triviño y que será inaugurada el domingo a las 11:00 am en la Galería de Arte Florida. Permanecerá abierta al público hasta el 9 de julio.

Pero los cuadros de Marín no solo fueron elaborados sobre lienzo, también sobre cartón de caja reciclado: “No conseguía tela y tenía que pintar. Sin embargo, creo que le da una calidez mayor, genera un resultado más profundo”.

Entre sus creaciones de pequeño y mediano formato están el tríptico Tres meninas y un café y la pieza El desayuno. En sus obras emplea transparencias y collages; los elementos salen de su contexto habitual y se generan nuevas identificaciones sensoriales.

Lo cotidiano. En la obra de Triviño, la greca es fundamental. Su presencia –como la del café– en ámbitos sociales y familiares es testigo silente de las emociones del ser humano. Las conversaciones, descansos, estudio, trabajo, encuentros y velorios transcurren a su alrededor.

Por eso el artista creó piezas como Los espíritus de la cafeína, en la que las imágenes fragmentadas se vuelven casi oníricas. También otras como La redención, con un carácter religioso, que habla de la esperanza de la fe cristiana.

Afirma Triviño: “El arte viene a hacer una radiografía de la conciencia. Y llevar paz, en la medida en que soy sincero. Como todo está dañado en el mundo, el artista no puede perder la esencia y debe surgir del entorno, que en estos momentos no puede ser más inseguro y humillante”.