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El conjuro 2: el fantasma reclama su título de propiedad

La película que se estrena hoy ha tenido muy buena crítica

La película que se estrena hoy ha tenido muy buena crítica

La secuela narra el suplicio que sufre una familia que compra una casa en la que habita el espíritu del antiguo dueño

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Las puertas de la casa de El conjuro 2 son de madera resistente. Se abren, se cierran, las forcejean, las empujan, les caen a hachazos y ellas se mantienen firmes hasta que se acaba la música incidental.
Buena parte del clima de tensión de la película de terror dirigida por James Wan radica en lo que ocultan esas puertas. Cada 10 minutos (de los 134 que dura el filme) alguien está intentado derribarlas para salvar a la protagonista de la historia, una niña de 11 años con una estructura ósea envidiable.

Sus huesos se mantienen intactos cada vez que el espíritu demoníaco que la posee decide tumbarla de un piso a otro o hacerla atravesar las paredes. “Esta es mi casa”, dice cada tanto el fantasma que reclama su espacio en el lugar en el que ahora viven una madre soltera y sus cuatro hijos.

En medio del conflicto habitacional entran Ed y Lorraine Warren (Patrick Wilson y Vera Farmiga), el matrimonio de investigadores paranormales que ya apareció en El conjuro, filme que se convirtió en una de las películas de su género más rentables del año 2013.

La pareja deberá descubrir la identidad del fantasma que acecha la residencia para poder enviarlo a alguna de las pailas del infierno.
Antes de que comience la película, el público pega el primer brinquito en la butaca cuando se advierte que está inspirada en un hecho real, pues recrea un caso vivido por la familia Hodgson hace casi 40 años en Londres (incluso se muestran fotografías y audios del suceso original).

Hay escenas muy bien logradas gracias al trabajo de fotografía de Don Burgess (Terminator 3 y Forrest Gump), quien consigue que se mantenga la atmósfera de suspenso.
Los clichés están dosificados: el monstruo no sale siempre cuando uno cree y no se desperdicia todo un banco de sangre en las tomas. Las escenas explícitas son puntuales y justificadas.

La película que se estrena hoy ha tenido muy buena crítica. “En El conjuro 2 nunca impera el capricho ni la arbitrariedad y se recupera el espíritu de clásicos como El exorcista o El resplandor”, reseña el crítico de cine Diego Batlle en La Nación de Argentina.