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La confabulación de tres sensei de la guitarra

Los músicos Joe Satriani, John Petrucci y Steve Morse actuaron el sábado pasado en el estacionamiento de la sede de El Nacional, ante 1.500 fanáticos

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El G3 Tour, un proyecto que Joe Satriani inició en 1996, es de esos que los melómanos latinoamericanos observan en formato de DVD o en Internet y piensan que jamás llegarán en carne y hueso a presentarse en sus países. Bastó que Profit Producciones se interesara y el guitarrista, secundado por John Petrucci y Steve Morse, actuó el sábado en el estacionamiento de la sede de El Nacional.

Aproximadamente 1.500 entusiastas se ubicaron en una grada. El clima, siempre amenazante, no generó contratiempos. Steve Morse, que ya había visitado Caracas en marzo de 2008 como guitarrista de Deep Purple, fue el primero en aparecer.

Aprovechó para mostrar un repertorio diferente al que aborda con la legendaria banda, a la que pertenece desde 1994. Interpretó varios temas, entre ellos la country y divertida “John Deere Setter” y una versión de “Cruise Control”, original de Dixie Dregs.

John Petrucci, que ha visitado Venezuela en tres ocasiones con Dream Theater, desató la euforia. El guitarrista llegó acompañado de Mike Mangini, un baterista que desde 2011 es parte de ese quinteto y que había participado en anteriores ediciones del G3, en compañía de Steve Vai.

Petrucci mostró su superioridad técnica con el instrumento, que es capaz de llevar al máximo de sus posibilidades. Es cierto que había juegos de luces y artificios, pero el espectáculo realmente ocurría en el diapasón, entre las cuerdas y esa barra metálica que llaman Floyd Rose y que permite hacer vibratos.

El estadounidense tocó la inédita “Glassy Eyed Zombies”. También interpretó canciones de su álbum Suspended Animation, como “Damage Control”, “Jaws of Life” y “Glasgow Kiss”, una pieza inspirada en música celta que muchos recibieron con beneplácito.

El volumen iba en aumento y eso se percibió aún más cuando salió a escena Joe Satriani, que volvió al país después de 4 años. Su propuesta busca más la espectacularidad. El carismático instrumentista corre por el escenario, salta, señala a la multitud, muerde las cuerdas, se arrodilla e interactúa.

Con él estaban el baterista Jeff Campitelli, el bajista Allen Whitman y un tesoro escondido: el tecladista, que lucía como un abuelo, era Mike Kennealy, virtuoso ex miembro de la banda de Frank Zappa e integrante de uno de los mejores grupos que ha tenido Steve Vai.

Satriani tocó “Ice 9”, “Match Boggie” y la sublime “Flying In a Blue Dream”. Repasó la agresiva “Crystal Planet” y la romántica “Always With Me, Always With You”. También hizo ese juego en el que sugería una frase con su guitarra y el público trataba de emularla con la voz. Después de “Surfing With An Alien”, llegó el acto más esperado de la noche.

El líder invitó a Morse y a Petrucci a hacer una especie de orgía musical. Comenzó con “You Really Got Me”, el hit de The Kinks, que incluyó un fragmento de “Summer Song”. Tocaron “White Room” de Cream, cantada por Kennealy, y finalizaron el jamming con “Rocking In A Free World” de Neil Young, que incluyó guiños a Jimi Hendrix y la introducción de “Smoke On The Water” de Deep Purple. El asombro y la satisfacción se veía en los rostros de los asistentes. Algunos de ellos le regalaron a los músicos una bandera venezolana intervenida con una letra y un número: G3.