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Los claroscuros de Venezuela brillaron en Guadalajara

La mesa organizada por Editorial Lugar Común reunió a una poeta, un narrador y un crítico literario / Michelle Roche

La mesa organizada por Editorial Lugar Común reunió a una poeta, un narrador y un crítico literario / Michelle Roche

Norberto José Olivar, Yolanda Pantin y Carlos Sandoval hablaron de cómo el chavismo afecta las letras

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Mientras en la zona dedicada a las editoriales en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara la única representación de Venezuela era el stand del Ministerio de la Cultura, que está resguardado por la silueta de los ojos de Hugo Chávez, propia de la campaña electoral, en los salones de conferencias, donde se habla de literatura, tres escritores venezolanos se refirieron a cómo las últimas dos décadas la crisis y el chavismo han reestructurado la relación de la literatura con el país.

En una alocución llana y franca, el narrador Norberto José Olivar se preguntó: “¿Cómo sobrevive la literatura en el feudo de la estupidez?”, y señaló que el miedo que se ha extendido en los últimos 15 años ha causado la censura. Dijo que apostaba por crear ficciones sobre el país desde las metáforas de la ciencia ficción.

A partir de la reflexión que llamó “Una constelación de sombras”, Yolanda Pantin cuestionó la reticencia de la poesía nacional y vinculó esta característica con la polarización de los venezolanos. Definió esta tradición poética como el lugar del pesimismo y las sombras y añadió que algunos escritores que se asumen como comprometidos habían visto en la revolución bolivariana el triunfo del sol.

“Así como enceguece el resplandor en el trópico y no deja mirar, enceguece también la ideología”, dijo Pantin, cuya Obra reunida publicará el sello español Pre-textos en 2014. La poeta citó a Rafael Cadenas y terminó su intervención preguntándose si los escritores nacionales llegarían a ver la luz.

Carlos Sandoval leyó un texto de las investigaciones para un libro que está escribiendo. Distinguió tres líneas narrativas en los últimos 20 años. La primera es la épica heroica de Chávez narrada por él mismo. La segunda son obras acerca del Caracazo y los golpes del 1992 y 1994. La tercera, que identifica como la que más atención crítica ha recibido, son los títulos que se identifican con “una cabal postura antigobierno; sus narraciones acostumbran a hacer referencia (...) a los estragos de un torpe manejo de la res publica”.

Como es costumbre en las mesas de escritores venezolanos, un joven con camisa roja –Made in USA– cuestionó la posición política del panel, habló del “bravo pueblo” y abandonó la sala azotando puertas y gritando: “Viva Venezuela, libre”.