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“Al circo en el país le falta bastante organización”

“Nuestro objetivo es hacer un circo profundo, antropológico, étnico, reflexivo y con una proyección de los artistas en el exterior”, aseguró Jericó Montilla

“Nuestro objetivo es hacer un circo profundo, antropológico, étnico, reflexivo y con una proyección de los artistas en el exterior”, aseguró Jericó Montilla | Ernesto Morgado

Dice que su intención es atender a jóvenes que viven en “situación vulnerable”

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Los montajes que dirige Jericó Montilla se nutren de imágenes surrealistas y mucha expresividad. En 2008 quiso llevar ese estilo a las artes circenses y se unió a la Compañía Nacional de Circo –constituida oficialmente en 2009–, que posteriormente se dividió en compañía y fundación. Desde sus inicios, Montilla preside la última, que se encarga de la formación de los artistas.

La escisión en Compañía Nacional de Circo y Fundación Circo Nacional de Venezuela estuvo acompañada de controversia. En febrero circuló un comunicado en el que se daba a conocer la renuncia de la directiva y 18 empleados. El presidente de la CNC, Darwin “Niki” García, desmintió la información. Montilla –quien pidió que sus palabras no fueran tergiversadas en este diario “de oposición”– habla sobre el episodio y sobre la labor de la organización que dirige.

–¿Cómo culminó el conflicto que originó el comunicado que supuestamente difundió la CNC?

–Nosotros somos un grupo chavista. Trabajamos por el Plan de la Patria, creemos en la conciencia socialista. Fue muy atractivo para mucha gente saber que nos separábamos. No voy a acusar a nadie, pero hubo una manipulación. Nuestra ida no fue una renuncia masiva, ni lo hicimos de manera peyorativa. Queríamos dedicarnos al proyecto formativo.

–¿Por qué finaliza su relación con el Ministerio de las Comunas?

–No se terminó como tal. Con el cambio de ministerios y con el gobierno de calle no hemos podido concretar bien. Pero hemos tenido reuniones con el ministro y él está súper abierto; es un tipo inteligente, histórico. Nos llamó y nos dijo: “Sé que están aquí. Vamos a sentarnos en algún momento”.

–¿Cómo se decidió que la fundación que preside funcionara en Nuevo Circo?

–En 2008 decidimos quedarnos aquí porque no teníamos otro lugar. Se acercaron muchos toreros a decirnos que este era su espacio, que no sé qué. Pero respondimos: ‘No comemos coba, señores, ustedes aquí no entran más’. Cerramos esto y nos quedamos. Ellos tomaron acciones, a mí me seguían en una camioneta negra. Hubo cosas rudas. En febrero, Jorge Rodríguez nos asumió como sujetos políticos del espacio y nos dio la beligerancia. Actualmente acá hacemos vida varios colectivos, entre ellos el Frente de Bandas Rebeldes.

–¿Reciben algún tipo de subsidio?

–No. También ha sido por rebeldía. Siempre tuvimos la resistencia o el ímpetu de saber que podíamos hacer esto solos.

–¿Cómo es la formación circense que ofrecen?

–Artistas de aquí se forman en Cuba, gracias a los convenios, y traen la parte de acrobacias, porque allá no hay mucho material en lo “malabarístico”, eso es con Rusia. Pero en la fundación hay licenciados en Historia del Arte, Teatro, Danza. No queremos un circo demostrativo, sino que diga un cuento, que tenga una carga poética. Hacemos un circo social.

–¿Y en qué consiste?

–En atender a jóvenes en situación vulnerable: que han estado en la calle y han desertado del liceo, que han caído en las drogas. Los atendemos de manera gratuita y les damos un espacio donde desarrollar su personalidad, como lo dice la Constitución. Nuestro objetivo es hacer un circo profundo, antropológico, étnico, reflexivo y con una proyección de los artistas en el exterior. Concretar un sistema nacional circense como el de las orquestas. Sé que falta mucho, porque el circo en el país es muy joven y le falta bastante organización.