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El circo, la danza y Bizet hacen simbiosis en Carmen

El montaje se estrenó en 2014 | Foto Williams Marrero

El montaje se estrenó en 2014 | Foto Williams Marrero

Al clásico de 1875 se le suman ritmos de Barlovento, así como fragmentos de El lago de los cisnes y de Pizzicato Polka

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El grito de onomatopeyas y golpes secos dan la orden a acróbatas y equilibristas para comenzar la acción. La ópera Carmen de Georges Bizet en los cuerpos de la Fundación Nacional de Circo adquiere un ritmo inconstante en el que predominan las maromas y el juego, pero permanece el drama lírico que alguna vez escribiera  Prosper Mérimée.

El espectáculo original de 1875 es callejero y ligero. De esta esencia particular surge el riesgo de Jerico Montilla, directora general, de llevarla al Teatro Teresa Carreño en una simbiosis escénica con la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, el Coro de Ópera Teresa Carreño y el joven elenco de Teresa Danza Contemporánea.

Esta es la primera vez que se lleva un clásico de la ópera en Venezuela al escenario en comunión con el circo y la danza contemporánea, expresiones informales, dice Montilla. Por eso la selección de Carmen, una pieza popular sobre una fiera gitana de Sevilla que seduce a un cabo del ejército y a un torero, lo que desata una guerra pasional.

Se trata de una adaptación en la que “la música se dirigió a lo meramente circense”, indica la directora. En este sentido se interrumpe la uniformidad y se le suman fragmentos de El lago de los cisnes de Piotr Tchaikovski y del Pizzicato Polka de los hermanos Strauss, además de ritmos de tambor de Barlovento.

La idea es “romper con el paradigma del clásico vestido y el gran corsé, para presentar algo distinto”, asegura Daniel Gil, director de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas. Confiesa que no se respeta la partitura original y se reconstruye sobre ella. En estos arreglos fue cómplice Rodolfo Saglimbeni.

No solo ocurre con la música, sino con la danza, que lleva en parte el sello de Félix Oropeza. La sincronía no es uniforme y se fundamenta en el desparpajo, más allá de los tópicos formales de las coreografías. Hay novatos y profesionales entre los 23 artistas de circo, 18 bailarines y los 45 niños del Semillero de Circo en escena. A ellos los acompañan 3 cantantes líricos, 42 en el coro y 60 músicos.

“Los artistas de circo son muy hieráticos, militares y les cuesta soltarse”, dice Montilla. El reto era crear algo orgánico y fluido a partir de la inteligencia corporal de la agrupación Teresa Danza Contemporánea, que nació en 2015. Así el espectáculo acierta más en las composiciones asimétricas de las coreografías y en la uniformidad de las diferentes disciplinas en los momentos de dolor y serenidad.

Carmen fue presentada por primera vez en 2014 en el Teatro Municipal de Caracas. Luego viajó a Colombia, donde participó en el Festival de Teatro de Manizales con la Orquesta Sinfónica de Caldas. Ahora regresa a Venezuela en una coproducción para la que el presupuesto fue cero, revela Montilla, quien asegura que las fundaciones no reciben dinero externo.

La sinergia con la ópera posiblemente los lleve a montar Pagliacci de Ruggero Leoncavallo, tras una Carmen no tan dramática ni convencional, pero llena de acrobacias y humor.

Carmen
Sala Ríos Reyna, Teatro Teresa Carreño
Estreno: hoy
Funciones: viernes 7:00 pm; sábado y domingo 5:00 pm
Entradas: desde 300 bolívares