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El cine tiene otro centro

La videoteca Margot Benacerraf tiene una raíz y una proyección fundamentalmente didáctica | Foto: Alexandra Blanco

La videoteca Margot Benacerraf tiene una raíz y una proyección fundamentalmente didáctica | Foto: Alexandra Blanco

La Universidad Central de Venezuela alberga la Videoteca Margot Benacerraf, dedicada al estudio del séptimo arte

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La Videoteca Margot Benacerraf, un centro de estudio del séptimo arte inaugurado el mes pasado, se erige como una especie de templo del cine en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela.

Cuando en 2010 se creó el Aula de Cine en la Escuela de Comunicación Social, Margot Benacerraf asistió a la inauguración; desde ese momento la realizadora se enamoró del proyecto que el arquitecto y cineasta Rafael Marziano comenzó a gestar en el año 2000: la creación de un laboratorio audiovisual integrado por varios elementos destinados a la enseñanza y la investigación del cine.

Así se tendió el puente para que Benacerraf, a través de su fundación, se incorporara al proyecto, al que también se sumaron la Fundación Fondo Andrés Bello –que dirige el arquitecto Frank Marcano– y el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía.

La videoteca forma parte de los 8 elementos que integran, hasta ahora, el laboratorio audiovisual del mismo nombre y que tomó 12 años de planificación, investigación y suma de voluntades.

Haydée Chavero, coordinadora del laboratorio, resaltó que el proyecto lleva el nombre de la artífice de Araya como homenaje a quien ha sido fundamental para llevarlo a cabo: “Margot le ha donado a la UCV todo: su biblioteca, su videoteca, su hemeroteca. Ella misma tenía la idea de que era necesario crear la videoteca”.

El proyecto albergará la filmografía venezolana e internacional, y su curaduría está a cargo del director y crítico de cine Alfonso Molina.

Daniel Goldschlager, especialista en cine digital, fue el encargado de la dotación tecnológica del lugar. “La videoteca posee un sistema flexible que permitirá a los usuarios localizar las películas en base a palabras claves”, indicó. Subrayó que el acceso a Internet está totalmente desligado de las cintas, de modo que no se pueda convertir en un centro de copiado y se protejan los derechos de autor.

La labor de recolección se ha manejado a través de donaciones por parte de varias embajadas y la Cinemateca Nacional y de la compra de las películas. No obstante, Goldschlager explica que el rescate del archivo fílmico no ha sido tarea fácil, pues en el país hay un déficit en cuanto a la preservación de la memoria nacional.

Se espera que pronto se inaugure la segunda videoteca, que estará ubicada en la Biblioteca Central de la UCV, y también un Centro de Investigación de Cine y Televisión que formará parte de un proyecto mayor y a largo plazo conocido como la Ciudad de las Artes, que intentará hacer de las zonas rentales de la universidad un centro cultural para beneficio de las comunidades.

La cifra

540 mil bolívares fue la inversión del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía para la creación de la Videoteca Margot Benacerraf destinada al estudio del cine