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Aunque todo sea un chiste, el humor es también reflexión

Reuben Morales | Foto Cortesía

Reuben Morales | Foto Cortesía

Siete comediantes cuentan qué los hace reír y reflexionan sobre la utilización del humor como mecanismo de evasión de la realidad

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La crisis económica, la polarización política y la inseguridad no le quitan a los venezolanos las ganas de echar chistes. Cada semana, representantes de la nueva generación de humoristas se proponen no solo sacarle al público la mayor cantidad de carcajadas posibles, sino invitarlos a reflexionar sobre la realidad. Pero ¿de qué se ríen los comediantes de ahora?


Alejandra Otero, que forma parte del espectáculo Malas ideas  –se presenta en Teatrex de El Hatillo, los viernes a las 10:00 pm y sábados y domingos a las 8:00 pm–, confiesa que se ríe de todo. “En este momento todo nos puede divertir. Aquí hay más material que en otros países, incluso sin meter la política. Existen demasiadas cosas con las que trabajar y de las que reírse”, dice.



Su compañera en la obra, Verónica Gómez Pino, asegura que se ríe de los chistes con doble sentido. “Es horrible, pero me gustan mucho los chistes inmaduros: entre más huevo tenga, más risa me da. Soy una humorista niche, como la versión femenina del Conde del Guácharo”, afirma entre carcajadas.


En cambio, José Rafael Guzmán, quien se tomó un descanso tras 7 meses de lleno total en su monólogo No quiero show, afirma que en su familia y sus amigos encuentra los motivos para reír. “Incluso el mismo gobierno, porque las cosas que pasan en este país, las decisiones que se toman, son una comedia. Más allá de las equivocaciones que pueda cometer el presidente cuando habla, las políticas son verdaderamente chistosas”.


Led Varela, que se presenta con Incorrecto en el Centro Cultural BOD los viernes a las 8:00 pm y los fines de semana a las 6:00 pm, sabe que hay asuntos de los que no es apropiado reírse, pero igual lo hace.

“Hay gente que considera que es una irresponsabilidad reírse de ciertas cosas, pero a veces no puedes evitarlo. Las decisiones del gobierno, por ejemplo, dan risa mezclada con rabia, así que es muy raro. Con quien más me río es con mis amigos y con lo relajado del venezolano”, asegura.


Víctor Medina, comediante conocido como Nanutria y que también participa en Malas ideas, se ríe de él mismo. “Me dan demasiada risa las cosas que me pasan porque soy como el Pato Donald. También los viejos amargados que pelean y las cosas medio ordinarias que te hacen decir ‘aaaaaaay”, cuenta entre carcajadas.


Daniel Pistola, que se presenta con La vida real en Teatrex de El Hatillo, afirma que se ríe de las cosas que ve por Internet y de algunos programas de televisión como Conan, conducido por Conan O’Brien. Entretanto, Reuben Morales, al que puede verse los miércoles en Hard Rock Café del Sambil, se ríe de las mismas carcajadas. “También me hacen reír las morisquetas de mi hijo, los fracasos escénicos vistos días después, los chistes de mis alumnos, los comediantes Claudio Nazoa, Benny Hill y Néstor Mora. Y, por supuesto, Maduro”, añade.

No es evasión. Aunque los venezolanos se ríen de casi todo, la mayoría de estos comediantes no ven el humor como evasión. “El humor cumple varias funciones. Sí, la gente necesita distraerse, liberar tensión, pero también es una herramienta muy potente de comunicación”, destaca Otero.

Guzmán coincide con ella, pero señala que evadir la realidad es una decisión personal. “A través del humor se pueden hacer críticas contundentes, decir verdades. Si lo usas para evadir no es tan beneficioso, aunque eso es algo personal, cada quien es libre de utilizarlo como quiera”, agrega.

Gómez Pino indica que la idea es hacer que, al salir de la sala, el público reflexione sobre lo que lo afecta. “Más allá de contar chistes sobre lo que ocurre en el país, esta nueva camada de humoristas lo que hace es confrontar la realidad para que la gente sepa que estamos jodidos hoy y seguiremos estándolo mañana si no hay un cambio real. De los chistes políticos se encarga nuestro presidente”.

Led Varela piensa que tiene algo de verdad que los venezolanos usan el humor como un mecanismo para olvidarse de los problemas. “Para mí es difícil aceptarlo porque trabajo con la comedia, pero el humor del venezolano es genuinamente increíble y eso puede determinar que la risa no sea solo una consecuencia sino una parte de nuestros problemas”, finaliza.