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Una casa solitaria se vuelve la más insoportable compañía

Volpe encarna a una mujer depresiva, maniática y metódica | FOTO MANUEL SARDÁ

Volpe encarna a una mujer depresiva, maniática y metódica | FOTO MANUEL SARDÁ

En una puesta naturalista, Orlando Arocha dirige a Diana Volpe en el monólogo silente Las noches celestiales de la señorita Rasch. Incluye boleros en vivo

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El ruido del ventilador no cesa. Ese constante golpeteo contra sí mismo retumba como una metáfora de la vida de aquella mujer. Triste, maniática, metódica y profundamente sola, ella deambula por su casa como una extraña de sí misma.

Maquillada, de traje y con peinado postizo, pareciera que espera a alguien. Pero nadie llega. Es el espectador el único invasor en su silenciosa rutina.

Con un tratamiento naturalista, Orlando Arocha decidió llevar a escena Las noches celestiales de la señorita Rasch. Del escritor alemán Franz Xaver Kroetz, la pieza es un monólogo sin texto que se introduce en la pequeña historia de esos personajes que se han quedado marginados, por elección o circunstancia. Se estrena hoy en La Caja de Fósforos de Bello Monte.

“Es una obra que nos habla de los seres humanos que nos podemos conseguir a diario y tienen algo de particular. Manifiestan necesidades que no saben cómo resolver y nosotros les pasamos por un lado a veces con desprecio o desinterés. Es un poco analizar nuestra mirada sobre el otro”, dice el director. Y agrega sobre la puesta en escena: “Creo que al ser realista se conecta más con el público, nos hace más evidente lo que pasa por la cabeza de ese personaje. Y se logró con una gran pequeña ayuda de mis amigos. Todo el mundo dio lo mejor”.

Las noches celestiales de la señorita Rasch está protagonizada por Diana Volpe. En un ambiente de un tono amarillo líquido y melancólico, la actriz hierve agua, se prepara una cena –que no come–, teje, orina y lava los platos. De fondo solo se escucha la televisión: un episodio sobre cómo las arañas y los roedores construyen sus casas. “Se escogió con toda la intención, quería plantear la forma en la que vivimos en esos espacios que llamamos hogar. A fin de cuentas es una necesidad animal y me pareció un juego interesante”, expresa Arocha.

Pero al rato la señorita Rasch se cansa de la TV. La apaga violentamente. Es momento de la radio: un programa empalagoso –con dejos de autoayuda– que habla del amor, el despecho y el sentimentalismo. Se completa así la escena, casi ridícula, de este abandonado personaje. “Hay cosas muy interesantes en ese programa. Tiene frases que han pasado por la cabeza de muchos. Hay un cursi dentro de todos nosotros”, sentencia el director.

Los boleros que se escuchan son interpretados en vivo por cuatro músicos, que también son actores. Una guitarra, un bongó y una muy linda armonía de voces interactúan con la casa, hasta el punto de no saber si ellos emanan de la mente de la mujer o es ella la representación del alma triste de sus canciones.

Finaliza Arocha: “Estos personajes se plantean la soledad como una forma de vida, hasta que ya no hay escapatoria. La pieza toca el tema de la felicidad y cómo vivir, un aliciente para replantearnos cosas en esta época decembrina”.

Las noches celestiales de la señorita Rasch
La Caja de Fósforos, Concha Acústica de Bello Monte
Funciones: viernes y sábado, 8:00 pm; domingo, 6:00 pm
Entrada: 250 bolívares