• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Las caras de Pablo Escobar se develan en la gran pantalla

La interpretación de Benicio del Toro ha sido elogiada por la crítica | Foto Archivo El Nacional

La interpretación de Benicio del Toro ha sido elogiada por la crítica | Foto Archivo El Nacional

Benicio del Toro interpreta al capo más famoso de la historia, con sus diferentes aristas de villanía

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Un joven canadiense se lanza a una aventura junto con su hermano hasta las paradisíacas playas colombianas. Bohemios e ingenuos siempre han soñado con abrir un negocio de surf frente al mar.  Su plan es vivir en una hamaca. El destino, sin embargo, no se las pondrá tan fácil a los “gringos” cuando uno de ellos se enamora de una trabajadora social , sobrina del capo más famoso de la historia.

Escobar. Paraíso perdido, ópera prima del italiano Andrea Di Stefano, se estrenará hoy en la cartelera nacional. Benicio del Toro interpreta al legendario Pablo Escobar, el emperador del narcotráfico, cuya vida sin duda cumple con todos los elementos para construir una gran película de mafiosos posmodernos.

Sanguinario, retador, soberbio, el personaje interpretado por Del Toro atraviesa por diferentes etapas, en esta suerte de Robin Hood siniestro latinoamericano. Fue alabado por los pobres de Medellín, como el mesías de un pueblo necesitado, al tiempo que mataba sin piedad a todo el que entorpecía sus objetivos. En sus ansias de grandeza desafió a los poderes establecidos de Colombia, que llegó a controlar con pacas de dinero. 

El personaje de Pablo Escobar, sin embargo, es secundario dentro de la trama. Los protagonistas son Nick (Josh Hutcherson) y María (Claudia Traisac), con su cándido romance intercultural que los mantiene abstraídos del contexto de violencia. Hasta que les toca a la puerta.  

Del Toro entra a la acción con su presencia absorbente en pantalla. Di Stefano logra que todo gire alrededor de este personaje, sin que sea el foco central. Pero la interpretación del puertorriqueño se vuelve clave, desde el instante en que sube a la tarima instalada en su casa, se apodera del micrófono y empieza a cantar. Todos los ególatras se creen artistas.

El alarde estrambótico de riqueza queda claro cuando manda a buscar a su sobrina en helicóptero hasta su finca, en los cubiertos de oro con los que prefería comer, hasta por el agujereado carro de la película Bonnie y Clyde que atesoraba en su jardín.

Escobar. Paraíso perdido, tiene una trama entretenida, pero está bastante alejada de una obra maestra. La crítica ha sido variada.

Carlos Boyero, de El País de España, señala que el guion es simple, que no hay nada apasionante en la historia de un candoroso canadiense que se enamora de una sobrina de Escobar, al que le exigirán complicidad y villanía después de los días de vino y rosas. Destaca las actuaciones de Benicio del Toro y Carlos Bardem, pero asegura que "el conjunto es rutinario y blando, aunque se derrame mucha sangre”.

Para Luis Martínez, de El Mundo, la propuesta de Di Stefano posee el acierto de convertir al temido capo en personaje secundario. “Del Toro vuelve a estar donde mejor se encuentra: en la parte de atrás, como el mejor ‘robaplanos’ que ha dado el cine reciente”.